sábado, 8 de noviembre de 2014

VENEZUELA INSOLVENTE Y DESVASTADA

Venezuela insolvente y devastada

La tan fanfarroneada solidez y blindaje de la economía nacional ha resultado todo un fiasco propagandístico.
La tan fanfarroneada solidez y blindaje de la economía nacional ha resultado todo un fiasco propagandístico.

La deuda adquirida en moneda extranjera por Venezuela ante bancos internacionales e inversionistas podría estar en el orden de los US$ 106.262 millones según expertos

José Rafael López Padrino
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Jose_Rafael_Lopez_Padrino_1La proximidad de las fechas de vencimiento de los bonos de PDVSA 2014 y del Global 2014, así como los compromisos de pago de capital e intereses de la deuda, aunado a la insolvencia financiera dePDVSA, la caída de los precios petroleros, la merma de las reservas internacionales, y la profunda crisis del aparato productor del país ha generado toda una ola de rumores en torno a la posibilidad de queVenezuela podría incumplir los pagos de la deuda (default) correspondientes al 2014. Es evidente que las divisas que Venezuela recibe por sus exportaciones de petróleo ya no son suficientes para cubrir sus importaciones -cada día mayores producto de la implementación de una economía de puertos-, los intereses de su deuda y su gasto corriente.
Los endeudamientos irresponsables del tte. coronel y su delfín actual han llevado los pasivos de la nación a una situación crítica, comprometiendo la capacidad de pagos de la República ante los entes financieros internacionales. Estos endeudamientos han ocurrido a pesar de que el precio de la cesta petrolera ha superado ampliamente lo estipulado en el presupuesto nacional (previsto $55 por barril versus $94 precio real mercado internacional), que la recaudación del SENIATse cumple a cabalidad, y que los ingresos al fisco por concepto de impuestos regresivos (IVA) se siguen percibiendo.
Esta enorme deuda interna-externa que hoy agobia al país es la acumulación de pasivos por conceptos de emisión de bonos en moneda nacional para financiar gasto interno, el endeudamiento de PDVSA para financiar el gasto corriente del régimen, los compromisos que se derivan de las importaciones de bienes y servicios realizadas por las empresas privadas (alimentos, partes y repuestos automotrices, medicinas, insumos industriales) que lamentablemente no se producen en el país. Recordemos que bajo el modelo “neoliberal importador bolivariano” la producción agrícola y manufacturera nacional han sido arruinadas. El monto por este concepto alcanza la astronómica cifra de US$ 12.000 millones. Finalmente está la deuda adquirida en moneda extranjera ante bancos internacionales e inversionistas que según los expertos podría estar en el orden de los US$ 106.262 millones.
Esta fabulosa masa de dinero que ha percibido el Estado venezolano por concepto de la renta petrolera ha sido malbaratada en la ejecución de proyectos improvisados y caprichosos (eje Orinoco-Apure), en un gasto público desenfrenado, en la compra de lealtades de gobiernos extranjeros, en la promoción de la marchita imagen del insepulto eterno, en un gasto militar demencial para complacer al narcogeneralato en sus jueguitos de guerra, pero además ha ido a alimentar las cuentas personales de una corrupta boliburguesía cívico-militar promovida y celestineada por la nomenclatura bolivariana.
La tan fanfarroneada solidez y blindaje de la economía nacional ha resultado todo un fiasco propagandístico. Los hechos se han encargado de desmentir tales aseveraciones Goebbelianas. La inflación interanual alcanza el 63,4%, la escasez de artículos de primera necesidad, medicinas e insumos médicos, materias primas, entre otros, es cada día más grave, el desempleo real esta en ascenso, el crecimiento económico del país solo existe en los boletines adulterados y maquillados del Banco Central.
Obviamente, la persistencia de esta crisis se ha traducido en un aumento de la pobreza, al profundizarse la desigualdad en la distribución de la riqueza, algo totalmente contrario a la fraudulenta retórica oficialista. Las cifras inflacionarias y los niveles de escasez demuestran que la tan cacareada cruzada antiinflacionaria y combate a la supuesta guerra económica han sido un total fracaso, forman parte del libreto engañoso del régimen ante un pueblo famélico, pasando hambre, lleno de necesidades y sufriendo la penuria de la mentira oficial. Son las notas desafinadas de la nueva partitura Goebbeliana orientada a reconquistar el universo electoral que cansando de las falsas promesas del fallecido rufián de Miraflores y del monárquico Maduro ya no muestran el mismo entusiasmo del pasado para con el proceso.
Vivimos las deformaciones y vejaciones socio-económicas propias de un capitalismo de Estado-militarizado.Después de 15 años de la nomenclatura bolivariana en el poder tenemos un país carcomido por la corrupción y la violencia, con una economía en caída libre, con una inflación desbordada y una población arruinada, manipulada y engañada. El régimen está atrapado por los efectos de su insolvencia financiera, compromisos pendientes de pago de capital e intereses de la deuda, la caída de los precios petroleros, el desmantelamiento operativo de PDVSA, la merma de las reservas internacionales, la profunda crisis del aparato productor del país y una inflación estructural que motoriza su propio modelo capitalista neoliberal.
Pero al margen de la gravedad de la situación y más allá de las especulaciones de los mercados financiaros, el régimen antiimperialista de Maduro pagará religiosamente los compromisos de la deuda pendientes con Wall Street, aunque ello signifique declararse en default con el pueblo venezolano. Default que se traducirá en una agudización de la escasez de los alimentos básicos, que más venezolanos mueran por falta de medicamentos e insumos médicos, que muchas industrias paralicen su producción por la falta de materia prima y partes, que se incremente aún más el desempleo, la pobreza y la miseria.
No olvidemos que el antiimperialismo de la barbarie socialfascista se reduce al insulto y la descalificación para unos cuantos funcionarios del gobierno norteamericano, mientras que paralelamente mantiene grandes negociaciones con los representantes del “abominado Wall Street” (Chevron-Texaco, Conoco-Phillips, Anglo American Coal, Ruhrkohle, Inter American Coal, etc.), los cuales tanto “condenan”. Wall Street y sus socios saben perfectamente que independientemente al discurso altisonante y grotesco de algunos voceros del régimen, el ungido de Miraflores sigue privilegiando y protegiendo las inversiones extranjeras, como nunca lo había hecho antes gobierno alguno en nuestro país.

VENEZUELA: ¿cuanto cuesta la misión medica cubana?

Venezuela: ¿Cuánto cuesta la misión médica cubana?

Venezuela pagó a los “solidarios, desprendidos e internacionalistas hermanos cubanos”, fieles seguidores del ejemplo del médico Ernesto Che Guevara, la módica suma de US$ 13.858.695,65 diarios.
Venezuela pagó a los “solidarios, desprendidos e internacionalistas hermanos cubanos”, fieles seguidores del ejemplo del médico Ernesto Che Guevara, la módica suma de US$ 13.858.695,65 diarios.

Un ejemplo de la fuga de capital a través de Cuba

Grupo de Estudio y Trabajo Jesús Alberto Márquez Finol “Motilón”
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En septiembre pasado en Aporrea.org apareció un interesante artículo titulado: “Sinfonía de un desfalco a la Nación: Tocata y fuga… de Capitales”[1]. Según los autores, este artículo es “parte de una investigación con la que buscamos develar la radiografía de la actual crisis económica: un verdadero desfalco a la nación”. 
En su análisis los autores dejan ver que la expoliación a la nación es obra de la actual camarilla gobernante en la que el fallecido comandante Chávez no tiene nada que ver. En una suerte de huida hacia adelante y “prisioneros de su reciente pasado”quienes escriben no han podido ocultar que la mayor fuga de capitales se produce en el período 2005-2011[2], precisamente bajo el mando absoluto de Chávez; no obstante, ante tamaña evidencia, se empeñan en librarle de responsabilidad y además reclaman la herencia de un supuesto legado del fallecido presidente.
Venezuela_Fuga_de_Capitales_1998-2013

Es indudable que la mayor fuga de capital que se ha producido en el país en este período “revolucionario” ha sido a través de CADIVI, SITME, compra de petróleo en el exterior y, sobre todo, a través de esa centrifuga llamada el Fondo Chino, una de las mayores estafas cometidas contra Venezuela. Sin embargo, la fuga de capital vía Cuba ha sido un mecanismo sostenido de transferencia de capital nada despreciable a lo largo de 15 años. Como prueba de ello, hemos tomado un ejemplo de esta transferencia estudiando un acuerdo de compensación de deuda firmado en enero del 2012, entre PDVSA y el Banco Nacional de Cuba, bajo el mandato de Chávez.
En efecto, el 27 de enero del 2012 se firmó en Caracas el ACUERDO DE COMPENSACIÓN DE DEUDAS, entre PDVSA y el Banco Nacional de Cuba, conocido como Intercambio de Bienes y Servicios del Cuarto Trimestre Año 2011[3], mediante el cual Cuba le cobra a Venezuela los servicios médicos prestados en el último trimestre del 2011. En el citadoAcuerdo se lee:
“Que los servicios prestados por parte de la República de Cuba, comprendidos entre el 1º de octubre de 2011 al 31 de diciembre de 2011, alcanzan la suma total de Un Mil Doscientos Setenta y Cinco Millones Nueve Mil Ochocientos Veinticuatro dólares de los Estados Unidos de América con Cincuenta y Cinco Centavos (USD 1.275.009.824,55), según consta en las facturas emitidas por la Misión Médica Cubana radicada en la República Bolivariana de Venezuela”[4]
En pocas palabras, Cuba le cobra 1.275 millones de dólares a Venezuela por 92 días de servicios médicos, lo que indica que Venezuela pagó a los “solidarios, desprendidos e internacionalistas hermanos cubanos”, fieles seguidores del ejemplo del médico Ernesto Che Guevara, la módica suma de 13.858.695,65 de dólares diarios. Para que se entienda más claro: por cada día de asistencia médica, Venezuela pagó, no a los médicos sino a la burocracia cubana, TRECE MILLONES OCHOCIENTEOS CINCUENTA Y OCHO MIL SEISCIENTOS NOVENTA Y CINCO DOLARES CON SESENTA Y CINCO CENTAVOS en el último trimestre del 2011.
En ese mismo año, el Ministerio del Poder Popular Para la Salud recibió un presupuesto de 17.931,50 millardos de bolívares[5]Esto significa que mientras el gobierno destinó a la salud de los venezolanos, a través de su principal organismo como es el Ministerio de Salud, un poco más de 4.170 millones de dólares[6], en el mismo periodo la burocracia cubana se embolsilló unos 5.700 millones de dólares, una cifra equivalente al 113% del presupuesto del Ministerio de Salud de Venezuela.
Esta cifra es un sencillo ejemplo de cómo opera la fuga de capital o transferencia oculta de beneficio entre las burocracias de Cuba y Venezuela, y muestra como la Isla es el perfecto paraíso fiscal de la corrompida “izquierda” venezolana[7].
No hubo dinero para los trabajadores de la salud de Venezuela, mientras se pagaban casi 14 millones de dólares diarios a la misión médica cubana.
No hubo dinero para los trabajadores de la salud de Venezuela, mientras se pagaban casi 14 millones de dólares diarios a la misión médica cubana.

Pero el pago de la misión médica cubana va más allá. En ese mismo período PDVSA envía a Cuba petróleo por un valor de USD 1.002.558.924,55. Según el Informe de Gestión Anual 2012 de PDVSA, la empresa despachó a la isla 104.000 B/días[8], a un precio de exportación de 103,42[9]. Por lo tanto, en la cláusula tercera del Acuerdo donde se llega a la compensación de las deudas entre los dos países, se establece que los 9.700.000 barriles de petróleo y productos que se han enviado a Cuba, esa cantidad de petróleo no era suficiente para el pago de los servicios de la misión médica cubana en ese período, por lo que todavía Venezuela le debía a Cuba 272.450.900,00 millones de dólares.
Para terminar de compensar la deuda, las partes establecen que:
“La diferencia a favor de la República de Cuba por los servicios prestados durante el período comprendido entre el 1º de octubre de 2011 al 31 de diciembre de 2011, es decir, la cantidad de Doscientos Setenta y Dos Millones Cuatrocientos Cincuenta Mil Novecientos dólares de los Estados Unidos de América con Cero centavos (USD 272.450.900,00) será extinguida de la siguiente manera: (i) la cantidad de Ciento Sesenta y Tres Millones Cuatrocientos Setenta Mil Quinientos Cuarenta dólares de los Estados Unidos de América con Cero centavos (USD 163.470.540,00), se pagan en efectivo según se especifica en el Anexo A del presente Acuerdo; y (ii) PDVSA entregará al BANCO NACIONAL DE CUBA como dación en pago por las obligaciones pendientes de pago, Títulos Valores emitidos por el BANCO NACIONAL DE CUBA por la cantidad de Ciento Ocho Millones Novecientos Ochenta Mil Trescientos Sesenta dólares de los Estados Unidos de América con Cero centavos (USD 108.980.360,00) endosados a la orden de la República Bolivariana de Venezuela, por órgano del Ministerio del Poder Popular de Planificación y Finanzas”[10].
De tal manera que no solo le mandamos en el 2011 a Cuba 104.000 barriles diarios de petróleo y derivados como parte de pago por la “desinteresada ayuda médica cubana”, sino que se le pagó en efectivo a la burocracia cubana 163,47millones de dólares y además de eso nos endeudamos con 108,98 millones en títulos valores, que indudablementeCuba puede usar en el mercado internacional como parte de pago.
A menudo se reseñan dos negocios insuperables en toda la historia de la humanidad: las Capitulaciones de Santa Fe, un documento que recoge los acuerdos de negociación entre los Reyes Católicos de Castilla y Aragón y Cristóbal Colón, y luego el cambio de oro por espejitos hechos por Colón a los indígenas del llamado Nuevo Mundo. Hoy en Venezuela, en pleno siglo XXI, se repite la historia de 1492; pero si aquellos antepasados nuestros hicieron el intercambio por ingenuidad, estos ladrones que manejan las finanzas públicas lo hacen con premeditación, alevosía y ventaja. No en vano los amigos de Marea Socialista y otros articulistas de Aporrea.org les califican como: “Una camarilla desfalcadora, una mafia de delincuentes que han cobrado muy caro, el servicio al capital financiero no solo por privatizar el principal yacimiento petrolero del Hemisferio Occidental, sino quebrar a un país con las mayores reservas petroleras del mundo”.
Quienes crean, tanto en la oposición como dentro de los simpatizantes del chavismo, que este ejército de intervención que viene ocupado al país desde hace 15 años no cuenta con el apoyo del capital financiero internacional, es bueno que se pregunten: ¿Quién está comprando la deuda externa de Venezuela?, en el preciso momento cuando el Sr. Madurosaca a relucir su pasado de judío sefardí al reunirse con el Congreso de sus paisanos de New York. Providencias históricas que una parte de los judíos sefardíes acompañaran a los conquistadores españoles y portugueses cuando el genocidio americano. Tal vez por este “pasado glorioso” el Sr. Maduro sacó a relucir su ascendencia judía. En fin, bien lo dijo Simone de Beauvoir“El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”

¡ PAREN YA ESTA LOCURA!

¡Paren ya esta locura!

El fascismo 'se nutre de la irracionalidad', de los instintos primitivos de sobrevivencia, se sumerge en ellos y los metaboliza en el cuerpo social, en aras de imponer la violencia como recurso supremo en el ejercicio del poder.
El fascismo ‘se nutre de la irracionalidad’, de los instintos primitivos de sobrevivencia, se sumerge en ellos y los metaboliza en el cuerpo social, en aras de imponer la violencia como recurso supremo en el ejercicio del poder.

¿Cómo es que llegamos a esto? ¿Por qué no supimos -o no pudimos- activar los antídotos para contener tanta barbarie?

Humberto García Larralde
 / Soberania.org
Humberto_Garcia_Larralde_1Desde hace días uno siente como si hubiese descendido sobre el país una espesa nube tóxica. Aturde a los sentidos y nos lleva, desesperados, a buscar ese orden básico de confianza y seguridad sin los cuales no sabemos continuar con nuestras vidas. El nivel de violencia que se ha enseñoreado sobre los venezolanos desafía nuestra capacidad de asimilación. Ahora nos estremece el atroz asesinato del joven diputado oficialista, Robert Serra y de su acompañante, cometidos con inusitada saña. Retrocedemos espantados ante el abismo moral que nos traga pero el escándalo aumenta al darnos cuenta que no estamos atajando el colapso. Porque lo sucedido con Serra es apenas una muestra notoria, por su exposición como figura pública, de un mal que nos viene carcomiendo desde hace algún tiempo, desgraciando y enlutando a miles de familias cada año. Más allá del clamor porque se haga justicia y porque los medios policiales ejerzan su accionar de forma más efectiva, en nuestro fuero interno la angustia se ceba en las siguientes preguntas:¿Cómo es que llegamos a esto? ¿Por qué no supimos -o no pudimos- activar los antídotos para contener tanta barbarie? Y nos avergüenza reconocer que es una crisis de valores lo que alimenta ese vaporón que nos asfixia. Porque es que el venezolano no es –o al menos, no era- así.
Llevamos más de quince años sometidos a una campaña de odio como fórmula para amasar poder, sustentada en la división de venezolanos entre “patriotas” -los legítimos herederos de lo que, supuestamente, quiso Bolívar- y los “apátridas”, quienes nos negamos a comulgar con la misión redentora de quien se ufanó de haber recibido su testigo. Al calor de esta cruzada fueron derribándose normas de convivencia, de respeto y consideración por el otro, bajo la premisa de que el glorioso futuro prometido no se concretaría hasta tanto no se barriera de la faz de Venezuela a los “burgueses”, “agentes del imperio” y demás enemigos que, por su negativa a aceptar tal destrucción -vendida como “revolución socialista”-, habrían abdicado de su condición de venezolanos. Y bajo el amparo de  la anomia, se multiplicaban a la par las mañas para hacerse de la renta petrolera invocando al “pueblo”. En ausencia de rendición de cuentas, transparencia en el uso de los recursos, la acción contralora de poderes autónomos en equilibrio, la discrecionalidad y la arbitrariedad pasaron a gobernar su usufructo, sin otro límite que los votos de fe para con la justeza de la “Revolución”.
El diputado Serra debió su ascenso meteórico a favoritismos que seguramente generaron resentimientos de más de uno con iguales apetencias. Y como el “gallito de pelea” con que se arrojó a la arena política, estos roces no han debido sino crecer. Encima, parece que sus responsabilidades con la “revolución” incluían su intermediación en la dotación de recursos y armas a los “colectivos”, muchos de ellos enfrentados entre sí. Las importantes sumas que ha debido manejar, el poder discrecional que le fue conferido para ello, el espíritu altanero con que lo ejercía, y el submundo mafioso, sin ley, en que le tocó desenvolverse, ¿No son, acaso, ingredientes clásicos para un desenlace fatal? ¿No estaría ahí la explicación de la saña salvaje con que fue ultimado? Toca a los expertos indagar en ello, más allá de estas conjeturas al voleo.
Pero más allá de los intentos de explicar tan horrendo crimen, aterrorizan las declaraciones de voceros importantes del oficialismo, empezando por el propio presidente de la República, acusando inmediatamente de ello, sin elemento probatorio alguno, a supuestos agentes tenebrosos de una oposición de ultraderecha orquestada por la siniestra figura deÁlvaro Uribe.
Uno sabe, por haber estudiado el fenómeno, que el fascismo se asocia a pasiones irracionales. Pero la irracionalidad que permea su accionar no se expresa sólo en disparates sin sentido, como los que nos acostumbró a escuchar Chávez y, más ahora, su triste heredero. No, el fascismo ‘se nutre de la irracionalidad’, de los instintos primitivos de sobrevivencia, se sumerge en ellos y los metaboliza en el cuerpo social, en aras de imponer la violencia como recurso supremo en el ejercicio del poder. De ahí la reducción de todo desencuentro de pareceres a una guerra sin cuartel, en la que no solo se prohíbe negociar con quien es tildado de “enemigo”; éste se le niega su mera razón de existir. Y, como hemos sido testigos a lo largo de estos tres lustros, ello se enfunda en retóricas épicas, alimentadas con la referencia reiterada a la eterna conspiración de “los enemigos de la patria”, que brinda una patente de corso “revolucionaria” para arremeter hacia la conflagración final, “liberadora”Porque la esencia del fascismo es cultivar el clima de odios, intrigas y ambiciones que genera los ambientes recargados de rencor en que crímenes atroces como el de Serra, lamentablemente, ocurren. 
Es verdaderamente nauseabundo leer en los medios que un personaje como Diosdado Cabellocabeza prominente del fascismo bolivariano, intente enrostrarle esta condición a sectores de una oposición de “derecha” para desviar la atención sobre los motivos del crimen de Serra y acusarlos de ello. Promover la inquina apelando a maniqueísmos primitivos sin sustento es consustancial a su reclamo de poder. Y Blanca Eekhout le hace eco, repitiendo esta incriminación en un grotesco intento por proyectar en otros la nefasta naturaleza de los que hoy mandan. Exacerbando los más bajos instintos, estos “líderes revolucionarios” destapan de las entrañas de resentimiento y odio que cultivaron, ese vaho venenoso que hoy nos desconcierta y nos lanza al desasosiego. Porque convencidos de su incapacidad por resolver los graves desajustes que agobian hoy a los venezolanos, prefieren degradar el clima político, huyendo hacia adelante con una cacería de brujas.
Pero no todos los chavistas pueden ser tildados de fascistas. A pesar de los intentos de adoctrinamiento fanático y la promoción de un espíritu de secta para entubar apoyos incondicionales, los graves problemas del país, y las mentiras descaradas para encubrirlos y culpabilizar a otros, ha despertado la conciencia crítica y la capacidad de discernimiento de muchos, que ahora entienden que este gobierno se encuentra en las antípodas de los sueños que motivaron su afiliación política. ¿Podemos esperar su integración en un bloque democrático, junto a fuerzas opositoras, capaz de contener tanto radicalismo destructor y evitar que se produzca un baño de sangre? ¿Cómo derrotar, ya, tanta locura antes de que sea demasiado tarde?

viernes, 24 de octubre de 2014

UNA PREGUNTA PARA UN REVOLUCIONARIO.

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Por Alberto Guzmán
Amigo “revolucionario”, ¿te has preguntado por qué en Venezuela hay escasez de leche, carne, pollo, queso, harina de maíz, mantequilla, azúcar, un sin fin de rubros de la dieta diaria, además de alimentos para niños, medicamentos, pañales, artículos de limpieza y de aseo personal, materiales de construcción, vehículos, baterías, repuestos automotrices y una escasez general que acogota a los venezolanos? Pues, la respuesta es muy sencilla: en los últimos 16 años el gobierno expropió 4 millones de hectáreas de tierras productivas. Expropió más de 2 milfincas. Expropió más de 2 mil fábricas y, debido a la persecución y acoso contra la empresa privada, más de 8 mil empresas cerraron sus puertas. Ahora bien, ¿cuál ha sido el resultado de estos abusos y arbitrariedades? Lo siguiente: Las tierras que eran productivas, ya no lo son, están desoladas, abandonadas y convertidas en rastrojos, es decir, NO producen. Las plantas y fábricas expropiadas el 90% están quebradas, el 10% restante funciona “a media máquina”, todas se convirtieron en una carga para el presupuesto nacional, pues el gobierno las convirtió en un “saco roto”, es decir, NO producen. Las empresas que cerraron sus puertas, además del lógico desempleo acarreado, dejaron de producir buena parte de los alimentos y otros bienes de consumo. Las fincas expropiadas hoy lucen abandonadas, en el mejor de los casos están descuidadas, el ganado ya no existe, fue vendido, robado y “beneficiado” por las propias cooperativas y colectivos encargadas de su manejo. Las fincas del Sur del lago de Maracaibo, afamadas por producir las mejores carnes, el mejor queso, la mejor y mayor cantidad de leche y los mejores plátanos del país, hoy, luego de sus expropiaciones, apenas algunas producen el30% de lo que producían. Inclusive, la empresa Agroisleña, distribuidora de fertilizantes y demás insumos para la cría y la agricultura, que otorgaba créditos al 70% de los productores agropecuarios del país, fue expropiada y convertida en “Agropatria”, la cual a los pocos meses ya estaba quebrada y dejando sin insumos a los productores del campo. El manejo de las fincas expropiadas ha sido tan desastroso, que “con su cara muy limpia” el gobierno le ha propuesto a sus antiguos propietarios (la mayoría todavía lo son, el gobierno no les ha pagado) devolvérselas “para que las pongan a producir”, pero en condición de “prestadas”. Además, tanto a los productores agrícolas, agropecuarios y a la agroindustria, el gobierno les dificulta la importación de insumos, semillas, maquinarias y materia prima, pues cuando después de sortear innumerables obstáculos para la aprobación de las divisas por parte del Cencoex (antiguo Cadivi), éste les aprueba menos de lo requerido. Asimismo, a los productores, industriales, comerciantes y empresarios en general, el gobierno, además de ejercer sobre sus empresas el más absoluto control, también los descalifica llamándolos “ladrones”, “usureros”, “especuladores”, “burgueses parasitarios” y “enemigos y hambreadores del pueblo”. Amigo “revolucionario”, las cifras que a continuación te indico, sé que las desconoces, de lo contrario no estarías respaldando al gobiernoen agosto del presente año Venezuela alcanzó el máximo histórico de 87% de escasez de leche en polvo; en los últimos dos años la producción de leche pasteurizada cayó en 92%; la escasez de rubros básicos para la alimentación es de 85%; la mayor caída económica se produce en los 10 estados donde se expropiaron más tierras productivas; el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe entre agosto 2013 y agosto 2014 fue de 2.2%, el de Cuba fue de 1.4%, mientras el de Venezuela fue negativo de -0,5%; la cementera CEMEX producía 4.7 millones de toneladas métricas al año, ahora en manos del gobierno produce 1.2 millones de toneladas menos; la terrible escasez de azúcar se produce con el 80% de los centrales azucareros en manos del gobierno; las plantas procesadoras de harina de maíz de Empresas Polar producen al 100% de su capacidad, mientras las plantas expropiadas, en manos del gobierno, apenas producen el 10% de su capacidad; la expropiada LÁCTEOS LOS ANDES, produce menos del 50% de lo que antes producía, inclusive, algunos de sus productos, como la leche, es producida y embasada en Nicaragua. SIDOR producía más de 4 millones de toneladas de acero y 400 mil toneladas de cabillas al año, ahora, luego de su estatización, apenas produce el 25%; VENALUM y ALCASA producían 630 mil toneladas de aluminio al año, ahora producen el 28% de esa cifra; FERROMINERA DEL ORINOCO apenas produce el 38% de lo que antes producía; BAUXILUM produce menos del 30% de su capacidad; las empresas briqueteras expropiadas ahora no producen ni siquiera el 20% de lo que antes producían; la producción de MINERVEN es apenas el 20% de lo que antes producía; la inflación es de 62% y la de alimentos supera el 100%; la inversión foránea se desvía de Venezuela y las empresas extranjeras abandonan el país; la deuda pública se multiplicó por siete; el bolívar ha sido devaluado en 8.900%; el dólar paralelo cuesta más de 100 bolívares, el sueldo mínimo sólo alcanza para comprar el 30% de la cesta básica alimentaria, y el costo de la cesta básica familiar, según el Cenda, supera los 25 milbolívares (25 millones de los de antes). Para que tengas una idea de la desenfrenada recesión económica que sufre Venezuela, te diré que sólo desde julio 2013 hasta julio 2014 cerraron sus puertas 77.839 empresas, te aclaro que esta cifra es del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Por lo demás, debes haber notado que la escasez de cemento comenzó  luego de la expropiación de las cementeras, y la escasez de cabillas empezó luego de estatizada SIDOR. Pero es que además Venezuela compra aluminio a Estados Unidos; PDVSA compra petróleo liviano a Argelia y petróleo ruso a través de PetroChina, también compra gasolina a Brasil y EEUU; crearon PDVSA Gas Comunal y ahora las colas para comprar bombonas de gas son más largas y humillantes; se producen muertos y heridos por disputarse un puesto en una cola o por un pollo o un kilo de leche. Todo este desastre se ha producido aún con el petróleo a más de 100 dólares el barril. Para remate, estamos ante un gobierno “todero”, pues es empresario, industrial, agricultor, banquero, constructor, hotelero, comerciante, importador, productor de cine, publicista, radiodifusor, etc., etc., etc. No hay actividad económica en la cual el gobierno no tenga su mano metida, lamentablemente, para mal. Ante este panorama y con la manía “socialista” que tiene el gobierno para manejar la producción y la economía, ¿tú crees, amigo “revolucionario”, que podamos volver a los tiempos de cuando el venezolano podía comprar la cantidad deseada del producto de la marca de su preferencia? ¿Tú crees que así se podrá volver a los tiempos cuando se hacía mercado en un solo establecimiento porque en él se encontraba todo lo necesario? Así, ¿tú realmente crees que los venezolanos gozamos de la cacareada “plena soberanía alimentaria”? Independientemente de tu respuesta, yo creo que no. Amigo “revolucionario”, te recuerdo que son 16 años los que lleva la “revolución” prometiendo una Venezuela “potencia”. Cuba lleva más de 50 años con el mismo cuento y nada, todo peor. Sólo al farsante, demagogo y manipulador Hugo Chávez, se le ocurrió decir que la isla antillana “es el mar de la felicidad”. ¡Cómo será el desabastecimiento en Venezuela, que encontrar un litro de leche en una bodega, abasto o supermercado, es un milagro! ¡Así lo creo y así te lo digo!

domingo, 19 de octubre de 2014

MILITARISMO EN LA VENEZUELA DE HOY

Militarismo en la Venezuela de hoy

Alfredo Infante sj
militares venezuela
¿Estamos realmente en un proceso cívico militar o militar-cívico? En principio hay que aclarar que ninguno de los dos modelos es el más apropiado para garantizar un estado de Derechos y para cultivar la cultura democrática. Sin embargo, lo que habría que preguntar es ¿Dónde están los énfasis hoy en Venezuela? ¿Hacia dónde vamos?
¿Existe una alianza cívico militar?
Afirmar que en Venezuela hay dictadura militar sería rayar en lo panfletario y caer en una inconsistencia desde el punto de vista del análisis político. Ahora bien, aunque quien escribe, no está de acuerdo con el modelo cívico-militar, sí conviene alertar que en nuestro país no estamos ante una alianza cívico-militar, como se nos ha querido vender por la vía de la propaganda, este sería, si se quiere, el mal menor. Lo que ocurre realmente es que nos vamos deslizando hacia un modelo militar-cívico, que implica un progresivo control del componente militar sobre la convivencia ciudadana, donde lo cívico queda supeditado a la lógica militar.
Una alianza, y aquí hago uso del imaginario religioso, es en sentido estricto una relación simétrica entre pares que consienten libremente y hacen sinergia en un proyecto común. Difícilmente entre un actor armado y uno no armado puede existir tal simetría. Además, la institución militar por ser un cuerpo, estructurado jerárquicamente y bajo el principio de la obediencia asimétrica, pese a la diversidad interna que pueda existir soterradamente en la misma, se presenta como un sujeto compacto y homogéneo; mientras que lo cívico es de suyo, por su esencia, diversa, flexible, horizontal, participativa, y su unidad sólo puede ser mediada por la palabra y la racionalidad democrática. En una alianza cívico-militar es muy difícil que el factor civil no quede reducido.
Estamos en un escenario Militar-cívico.
Los indicadores dan cuenta de que en la práctica lo que se va instaurando en nuestro país es un régimen militar-cívico, donde la presencia de militares y exmilitares es cada vez más acentuada en cargos públicos y en instituciones que tradicionalmente han sido de vocación civil, como por ejemplo, el cuerpo diplomático. También, es cada vez más recurrente dar respuestas militares a problemas de carácter estructural y de competencia civil.
El Foro por la Vida, coalición de Organizaciones de Derechos humanos, nos pone en alerta ante esta dinámica, y señala cómo ésta tendencia se ha ido expresando en algunas leyes, que en su conjunto, van definiendo un régimen militar-cívico, donde lo cívico es adjetivo, no sustantivo, y se pretende con las mismas vincular orgánicamente la vida civil a la lógica militar. Todo esto implica adoctrinamiento, posicionar un lenguaje, unos modos verticales de actuación y de resolución de conflictos y diferencias, un modo de entender e impartir la justicia, la lógica del enemigo no del adversario, y, por supuesto, unas claras consecuencias en la distribución del presupuesto nacional, donde el gasto militar y de seguridad se coloca por encima, por ejemplo, del presupuesto de salud. Les invito, de la mano del Foro por La Vida, a ver estos indicadores:
En la Gaceta Oficial Nº 40.440 del 25 de junio de 2014 se publicó la Ley de Registro y Alistamiento para la Defensa Integral de la Nación. Esta ley implica que todas las personas, y empresas pública deben inscribirse en obligatoriamente en el Registro para la Defensa Integral. Además obligan a los órganos y entes, públicos o privados a solicitar la constancia de inscripción en este registro antes de cualquier contratación.
Este registro es inconstitucional, pues ignora lo establecido por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) en su artículo 134, que establece la posibilidad de prestar un servicio de naturaleza civil para la defensa, preservación y desarrollo del país. Al respecto la Organización de Naciones Unidas ha establecido que un servicio alternativo al servicio militar debe ser de carácter civil, fuera de la esfera militar y no bajo órdenes de las Fuerzas Armadas.
Brigadas: fuerzas de choque
 En segundo lugar expresamos nuestra preocupación por la reciente creación de las brigadas denominadas “Fuerzas de Choque”, que según declaraciones del Vicepresidente de la Comisión de Defensa del Parlamento, Néstor León Heredia (PSUV), tendrá como objetivo “combatir planes de desestabilización que perturben el país” y se integrará a otras instancias de gobierno en materia de seguridad ciudadana y control de orden público como el Plan Patria Segura. La “Fuerza Choque” se suma a las recién creadas Brigadas Especiales contra los Grupos Generadores de Violencia (BEGV), los Cuerpos de Combatientes y las Milicias Obreras, Campesinas y Estudiantiles.
Al otorgar funciones de seguridad interna tanto a las Fuerzas Armadas como a los grupos militarizados se desacata el artículo 332 de la CRBV que expresa que los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil y se generan condiciones para potenciales violaciones a los DDHH.
Juicios militares a civiles
Queremos rechazar, asimismo, el uso de instalaciones y tribunales militares para privar de libertad y enjuiciar a civiles detenidos en el contexto de manifestaciones, ignorando el artículo 261 de la Carta Magna, que establece que la competencia de los tribunales militares se limita a delitos de naturaleza militar. Este mecanismo se utiliza no solamente para quienes han participado en manifestaciones: advertimos que existe una línea jurisprudencial en la sala penal del TSJ de enjuiciar a civiles en los tribunales militares por diversos delitos.
Gasto militar
 La situación de crisis económica y falta de divisas para facilitar el ingreso de productos esenciales, como las medicinas y los alimentos, debe motivar a que el Estado venezolano revise el dinero destinado al funcionamiento de las Fuerzas Armadas y la compra de armas. Según la Ley de Presupuesto 2014 el Ministerio del Poder Popular para la Defensa fue la quinta institución que más recibió dinero, muy por encima de otras que vigilan la garantía de los derechos sociales como salud, alimentación, vivienda y cultura.
Por otra parte según datos del Instituto de Investigaciones por la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus cifras en inglés), Venezuela es el segundo país de la región que más ha gastado en armamento en los últimos años.
Por último deploramos que el presidente de la República y voceros del alto gobierno mantienen un lenguaje de confrontación basado en metáforas y alusiones provenientes del mundo militar. La construcción de canales para el diálogo democrático, el consenso y el entendimiento pasa por el respeto de todos los actores y sectores de la sociedad.
Por ello, el establecimiento de un registro militar debe ser exclusivamente para las personas que opten por prestar el servicio militar y no para la totalidad de las personas naturales o jurídicas del país. Esta decisión, de carácter inconstitucional, tergiversa el derecho a la objeción de conciencia y la prestación de un servicio alternativo. Además, las penas por su incumplimiento niegan los derechos a la educación, trabajo y libre tránsito>>

domingo, 12 de octubre de 2014

HONG KONG, LA M.U.D Y SERRA

Hong Kong, la MUD y Serra

by PolitiKa UCAB
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Benigno Alarcón / 09 de octubre de 2014
Lo que menos necesita el gobierno en un momento de dificultades políticas y económicas que lucen insuperables es que el nuevo secretario de la MUD convoque a la calle
Debilidad competitiva y el fin de la etapa competitiva
Aunque la semana pasada prometí contarles sobre los peligros del diálogo, tomando como ejemplo las lecciones sobre la última derrota de Mugabe a la oposición en Zimbabue, el aceleramiento de la dinámica actual me obliga a dedicar la columna de esta semana a otros asuntos tan urgentes como importantes.
Entre el año 1995 y 2006, dos estudiosos de las transiciones democráticas, Rossler y Howard, desarrollaron una interesante investigación cuyas conclusiones, más que pertinentes a nuestro caso, y que hemos comentado en algún artículo anterior, se resumen en el gráfico N°1. En dicho estudio, sus autores tratan de determinar la estabilidad de los distintos tipos de gobierno, analizando si se produce algún cambio de régimen al año siguiente de una elección. El estudio en cuestión analiza 630 países/año, o sea prácticamente todas las elecciones de carácter nacional celebradas durante esa década en el mundo.
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Gráfico 1
De esta investigación se derivan algunas interesantes conclusiones que nos ayudan a comprender el rumbo que viene tomando el actual gobierno venezolano desde hace algunos años, y que se ha intensificado tras la muerte de su líder. La primera conclusión es que los gobiernos más estables son las democracias y los más inestables losregímenes híbridos, categoría en la que se cuentan los autoritarismos competitivos como el que se ha impuesto en Venezuela desde poco después del ascenso al poder de Hugo Chávez, en 1999. Es por ello que en el caso de las democracias liberales, o sea plenas, y las democracias electorales, conocidas así por mantener elecciones justas, libres y transparentes pero con debilidades en su institucionalidad, las barras que las representan ascienden hasta el 100% y 92%, respectivamente, porcentajes que nos indican el número de gobiernos de ese tipo que se mantienen como tales al año siguiente de  una  elección. Mientras que en el caso de los autoritarismos competitivos vemos una barra que apenas alcanza el 50%, lo que quiere decir que solo la mitad de estos gobiernos logran mantenerse como tales después de una elección, mientras que un 38% evolucionan democráticamente y el restante 22% involucionan hacia autoritarismos hegemónicos o incluso dictaduras cerradas.
La segunda conclusión es que los regímenes autoritarios se vuelven más estables en la medida que se cierran políticamente y se hacen, valga la redundancia, más autoritarios. Es así como podemos ver que la alta inestabilidad de los autoritarismos competitivos, que solo logran en un 50% mantenerse como tales tras una elección, es ampliamente superada por los autoritarismos hegemónicos que lograron en el mismo período su estabilización en el poder en el 74% de los casos.
La condición de inestabilidad de los autoritarismos competitivos es fácil de comprender si los vemos desde la óptica misma de las democracias. Todo gobierno, democrático o no, termina perdiendo su legitimidad en algún momento. En el caso de las democracias, la pérdida de legitimidad se resuelve con elecciones periódicas que elevan al poder a un nuevo gobierno con renovada legitimidad. Pero en el caso de los autoritarismos, incluso los competitivos, la alternancia no es la solución porque aún cuando logren llegar al poder por la vía electoral y se mantengan por la ventaja electoral que el control del poder les otorga, siempre llegará un momento en que tales ventajas desaparecerán o no serán suficientes para seguir ganando elecciones (en el caso de Venezuela por la muerte del líder carismático y los efectos del quiebre económico), momento en el que se ven obligados a decidir entre abrirse políticamente y negociar su salida del poder o cerrar el juego y mantenerse por mecanismos distintos a los propiamente democráticos.
La tendencia hegemónica y el punto de no-retorno
En el caso de Venezuela, hemos venido advirtiendo desde el año 2009 sobre la proximidad de la coyuntura que actualmente vivimos. En diversas presentaciones expuse un papel de trabajo que también circule entre amigos, partidos políticos, académicos y otros interesados, en el cual se analizaban las características de los procesos de transición democrática y su relación indisoluble con la ecuación entre costos de tolerancia y costos de represión.
En estas presentaciones, así como en el mencionado documento, recientemente publicado en el libro El Desafío Venezolano: Continuidad Revolucionaria o Transición Democrática (Publicaciones UCAB, 2014), advertíamos sobre el hecho de que Venezuela se había mantenido durante muchos años en un escenario en el que los costos para el gobierno de mantener el poder por la fuerza son cada día menores, mientras que los costos de tolerancia, o sea, las consecuencias de perder el poder se han vuelto cada día más altos para quienes lo comparten, incluida la Fuerza Armada. Esto genera, como consecuencia lógica, la decisión de parte de los actores del gobierno de no negociar condiciones que puedan implicar su salida, incluidas las electorales, que en la práctica se traduce en el mantenimiento del poder por cualquier mecanismo a su alcance, incluidos la cooptación electoral y el ejercicio de la represión.
En la mayor parte de los casos en que se han producido transiciones democráticas desde regímenes autoritarios estas han sucedido en escenarios en donde estos gobiernos tienen bajos costos de tolerancia y les interesa negociar su salida mediante una apertura política (caso de España tras la muerte de Franco), o cuando el control político del poder implica niveles de represión que por sus costos no pueden asumir, que es lo que sucede en la mayor parte de las transiciones.
En un escenario de costos de tolerancia muy elevados, como los que perciben tener la élites gubernamentales venezolanas, que tienen en juego poder, riquezas y hasta su libertad, las transiciones no son posibles al menos que los costos de represión cambien y las expectativas de poder mantenerse mediante la cooptación electoral y la represión desaparezcan o se reduzcan drásticamente. En un escenario de esta naturaleza las deserciones se inician y comienzan las negociaciones para tratar de reducir los costos de salida de quienes puedan garantizarse su impunidad, en caso de que el péndulo político se mueva en la dirección contraria.
La prisión de Leopoldo López y otros dirigentes políticos, el control directo o indirecto de la mayoría de los medios de comunicación, la fractura de la unidad opositora, sumado a la anarquización de la protesta iniciada en el primer trimestre de esta año que desmovilizó progresivamente a la población, incluso a quienes estaban de acuerdo con la protesta, han reducido de manera importante los costos de represión para el gobierno. Hoy, ante la evidente caída en la legitimidad, el gobierno implementa otros mecanismos para estabilizarse en el poder, como la pretensión de imponer sus rectores al Consejo Nacional Electoral vía omisión legislativa para obviar la negociación de un acuerdo que tenga el apoyo de los dos tercios de la Asamblea Nacional, lo que implica la consolidación de un autoritarismo ya no competitivo sino hegemónico, que busca garantizarse una mayor estabilidad y continuidad en el poder.
Por las razones explicadas pareciéramos estar en presencia de un escenario de autocratización progresiva en el que el gobierno ha venido utilizando prácticas democráticas para ir destruyendo progresivamente la institucionalidad democrática y con ella las posibles salidas que la misma democracia ofrece ante situaciones como las que hoy se viven en nuestro país.
La relación entre Hong Kong, las ofensas contra Chuo Torrealba y las acusaciones sobre el caso del diputado Robert Serra
En una situación de costos de salida altos y costos de represión bajos, como lo es el  de Venezuela y también el de China, la posibilidad de una transición implica un cambio de escenario que normalmente se inicia con la elevación de los costos de represión mediante un aumento de la movilización social expresado en protestas pacíficas que tienden a masificarse. El gobierno, quizás por la influencia de una mente experimentada y lúcida como la de Castro, y de otros aliados de la órbita soviética y china, sobrevivientes de lo que Samuel Huntington llamó La Tercera Ola de Democratización, conoce bien el funcionamiento de este mecanismo y su efecto viral en los procesos de apertura de Europa del Este, África y Asia.
Tras la difícil situación vivida durante el primer semestre de este año en donde las protestas pusieron en jaque al gobierno, que termina retomando el control de la situación por la miopía de los anarquistas que a través de la violencia acabaron con su propia protesta, lo que menos necesita el gobierno en un momento de dificultades políticas y económicas que lucen insuperables es que el nuevo secretario de la MUD, Chuo Torrealba, convoque a la calle. Una convocatoria a la calle, en una coyuntura como la actual, puede desembocar en un efecto movilizador que, aunque difícil de controlar ante las provocaciones a la violencia que desde colectivos y cuerpos de seguridad se maquinan para provocar a los anarquistas, de mantenerse la disciplina puede crecer y multiplicarse hasta involucrar porcentajes de la población que aunque en términos absolutos pueden lucir insignificantes, son suficientes para poner en graves problemas al gobierno y obligarlo a negociar.
Este efecto multiplicador puede verse seriamente repotenciado por lo que los medios nos muestran sobre lo que se ha denominado la ¨Revolución de los Paraguas¨ en Hong Kong, en la que la población, pese a las lluvias, ha iniciado y mantenido una movilización ciudadana que se ha tornado masiva para reclamar más democracia y un gobierno local que represente los intereses de los habitantes de esa isla y no los de la hegemonía del gobierno chino.
La empatía que generan las imágenes de cientos de miles de ciudadanos que toman pacíficamente las calles de Hong Kong para reclamar sus derechos democráticos tiene un efecto viral en las redes sociales de países que se sienten identificados y activan sus propios mecanismos para emular sus formas de lucha. De ahí el nerviosismo del gobierno y la posible explicación a las ofensas y amenazas por demás desproporcionadas contra el nuevo secretario de la MUD, en un intento por intimidarlo y hacerlo desistir de tan peligrosa iniciativa, que una vez activada resulta difícil de controlar y puede convertirse en el río en donde confluyen todas las corrientes de protesta que hoy están diseminadas  por todo el país.
Para cerrar el círculo y finalizar con el actual escenario, debo confesar que me preocupa de manera especial el orquestamiento evidente de las acusaciones sobre las motivaciones del horrendo crimen contra el Diputado Robert Serra entre voceros del gobierno, incluido el mismo Maduro, y actores internacionales como el nuevo Secretario de UNASUR, Ernesto Samper, y del mismo Fidel Castro, lo que evidencia que tales acusaciones no son producto de opiniones espontáneas al calor de las destemplanzas propias de la emotividad humana, sino parte de una estrategia consensuada para sacar utilidad a una situación ajena a la lucha entre el gobierno y la oposición, ocultando la verdad al tiempo que se arremete contra algunos actores clave vinculados a la oposición venezolana, justificando así  acciones de represión selectiva que impliquen la detención, o al menos la inhibición de las acciones o declaraciones de la oposición.
Son tiempos difíciles los que hoy vivimos, cuando del gobierno apresura el paso hacia un cierre político y la instalación de un régimen hegemónico que pretende consolidarse como punto de no retorno.

miércoles, 8 de octubre de 2014

VENEZUELA: LUMPENIZACIÓN Y MILITARISMO BOLIVARIANO.

Lumpenización y militarismo bolivariano

Lumpen, el estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista.
Lumpen, el estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista.

El socialmilitarismo populista bolivariano pretende la lumpenizacion y militarización del país a fin de lograr un mayor control represivo de la vida política y social del individuo, así como su permanencia en el poder

José Rafael López Padrino
 
Jose_Rafael_Lopez_Padrino_1La llegada al poder del Socialismo del siglo XXI -entiéndase socialmilitarismo populista- permitió el surgimiento de un proceso de lumpenizacion de la sociedad. Parasitismo social que se consolidó en el poder gracias a la ignorancia política reinante en amplios sectores populares, quienes han sido terrero fértil para los engañosos proyectos redentores, así como por la crisis socio-económica (niveles de pobreza y exclusión social) generada por el bipartidismo adeco-copeyano como fieles exponentes del viejo bloque histórico que ejerció el poder durante 40 años.
El socialmilitarismo populista de Maduro se apoya fundamentalmente en el lupemproletario (falanges bolivarianas) y en una elite de delincuentes políticos y militares integrantes de la boliburguesía. Ejemplo típico de esta alianza entre el Estado y la delincuencia en beneficio del capital internacional. El término lumpen lumpenproletariad fue utilizado porKarl Marx y Friedrich Engels en su texto ‘La Ideología Alemana’ en referencia a aquel sector degradado de la clase proletaria, desvinculado de todo trabajo productivo y por consiguiente muy improbable de adquirir conciencia de clase y aun más difícil de integrarse a una lucha por la revolución social.
En un texto posterior ‘El 18 Brumario de Louis Bonaparte’ Marx apunta incluso al carácter contrarrevolucionario del lumpen, al señalar que Bonaparte se había apoyado en ese sector social aparentando situarse por encima de la burguesía y de la clase obrera, cuando en los hechos había beneficiado a la creciente burguesía financiera. A manera de recordatorio tanto el fascismo italiano como el nazismo alemán reclutaron a sus tropas de choque fundamentalmente entre elementos del lumpen. Estrato social que dado su orfandad clasista responde más a las pasiones, y emociones que a posturas ideológicas, convirtiéndose en un verdadero caldo de cultivo para cualquier propuesta demagógica y populista en especial de derecha. 
El militarismo bolivariano es cambiante y acomodaticio, incursiona discursivamente usurpando planteamientos ideológicos de izquierda, mientras adelanta un proyecto de capitalismo de Estado explotador de impronta facha que sume en una mayor pobreza a los trabajadores del campo y de la ciudad, al igual que a los excluidos sociales.Es una derecha verde oliva veteada de retazos reivindicativos, alimentada de antiguas consignas movilizadoras, cebada con iconos  revolucionarios, y fundamentada en ideas disímiles, muchas de ellas contrapuestas.
Es un proyecto que manosea la pobreza y el hambre a fin de ejercer un control político sobre los infortunados que la padecen, quienes son utilizados como un banco de votos para ganar elecciones o como integrantes de los destacamentos paramilitares empleados para reprimir y asesinar a la disidencia política. El socialismo bolivariano se autocalifica de “obrerista”, pero ha vapuleado a los trabajadores imponiéndoles contratos colectivos “basura” sin prestaciones laborales, que impulsan la tercerización o subcontratación, y que reprime militarmente a los trabajadores cuando estos protestan por sus derechos.
La desacertada y antinacional política económica del régimen milico ha conllevado al cierre de miles de empresas, forzando aproximadamente al 60% de la población económicamente activa a condiciones de informalidad en la calle (buhoneros) -que no es lo mismo que “microempresario”para utilizar ese engañoso eufemismo bolivariano- sin protecciones, sin sindicalización, sin seguro de salud, peor de lo que se estaba décadas atrás, ganando menos y dedicando más tiempo y/o esfuerzo a su jornada laboral. 
Es una nueva derecha militar en el poder que no se nombra a sí misma como tal, elude con astucia las definiciones ideológicas, y limita su discurso a la repetición de citas célebres del Padre de la Patria, incorporadas en rápidos collages en función de las nuevas circunstancias políticas. Es un proyecto que legitima y defiende la explotación (capitalismo de Estado), mientras afirma falazmente estar construyendo el socialismo. Asistimos a un remate general de conceptos y principios. Valoraciones como “revolución”, “socialismo”, etc., han sido desnaturalizadas como vocablos y hoy forman parte de un discurso oportunista y manipulador orientado a la perpetuación en el poder del proyecto del fallecido tte. coronel y su designado monárquico. 
Los venezolanos padecemos las consecuencias propias de la postmodernidad, una democracia controlada por la pestilente bota militar que se apoya en el lumpen proletariado, en la que todos “somos libres”, en la medida que aceptemos con estoicismo franciscano y obedezcamos con disciplina militar los dislates del heredero sin méritos de Miraflores. El socialmilitarismo populista bolivariano pretende la lumpenizacion y militarización del país a fin de lograr un mayor control represivo de la vida política y social del individuo, así como su permanencia en el poder.