jueves, 2 de abril de 2026

VENEZUELA: MUTACIÓN O TRANSFORMACIÓN POLÍTICA?

 


VENEZUELA: ¿MUTACIÓN O TRANSFORMACIÓN POLÍTICA? DEL SAQUEO CHAVISTA A LA EXPOLIACIÓN GRINGA. PARTE II.

Introducción

A pocos días de cumplirse la fecha para declarar la ausencia absoluta de Nicolás Maduro como presidente del país (el 3 de abril se cumplen los 90 días de la declaración de la falta temporal), tal como lo prevé la Constitución nacional, y convocar una nueva elección presidencial (según reza la Constitución), la situación general del país, generada por el evento del 3 de enero de 2026, se puede resumir de la siguiente manera: el país se encuentra en una mayor incertidumbre sobre su destino. De unas expectativas iniciales muy favorables, vamos pasando a un estado de frustración colectiva; las condiciones materiales de existencia de la inmensa mayoría de la población son cada día más deplorables e insostenibles. En el panorama político-institucional se mantiene en esencia el régimen autoritario, mostrando una fachada de apertura; el tutelaje de EE. UU. impone a los venezolanos continuar con ese régimen de manera indefinida. En lo económico, se fortalece el modelo extractivista y rentista, pero esta vez no para enriquecer a las élites chavistas, sino a las grandes empresas norteamericanas. Hoy, Venezuela transita del saqueo madurista de sus riquezas a la expoliación neocolonial extractivista de Estados Unidos. Se ha instaurado un singular "gobierno familiar", el "rodriganato" (indicativo de que dos hermanos de apellidos Rodríguez dirigen al país). El régimen está haciendo todo lo posible por construir unas condiciones idóneas para reproducir su existencia y mantenerse en el poder; toda la estructura jurídico-política, represiva y sanguinaria sigue intacta y reestructurándose. El rodriganato trata de conseguir legitimidad internacional y estabilidad interna; la oposición no funcional al régimen se está reactivando por todo el país; la líder opositora María Corina amenaza con regresar pronto. Los salarios de los trabajadores desaparecen, mientras el petróleo y el oro se van a las arcas del tesoro norteamericano. El presidente Donald Trump habla de la inmensa cantidad de dólares que ahora ingresan a Venezuela, pero la población cada vez es más pobre; la represión se mantiene; se aplica una ley de amnistía a discreción del verdugo; centenares de portales informativos siguen bloqueados. No hay señales de una apertura política y económica real que apunte a una transición de este régimen antidemocrático a un modelo democrático. La señora Delcy Rodríguez es la mejor y magnífica socia del presidente Donald Trump; es reconocida como presidenta y se le eliminan las sanciones personales que le habían sido impuestas por el mismo presidente Trump.

Estos, entre muchos otros, son los factores que vienen construyendo una situación de difícil definición, pero que se pudiera describir a grandes rasgos, señalando el papel que cumplen las tres principales fuerzas que pretenden controlar el poder del país:

a) Estados Unidos

EE. UU., con su enfoque según el cual Venezuela está dentro del mapa de seguridad de lo que, según ellos, es Norteamérica. De esta forma, Venezuela cumple la función de suministro energético seguro, alineación geoestratégica, limitaciones al flujo migratorio y amortiguador de conflictos regionales. En esa visión, Venezuela está dentro de su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional, aprobada en diciembre de 2025. De tal manera que no será posible abandonar el tutelaje por parte de esa nación.

b) El rodriganato

La élite postmadurista tutelada: el rodriganato o tercer chavismo. Este grupo, dirigido por los hermanos Rodríguez Gómez (presidenta encargada y presidente de la Asamblea Nacional), tiene como objetivo principal hacer todo lo posible por no abandonar el control del poder que vienen ejerciendo desde hace 27 años. En esa línea, han diseñado la estrategia de la "mutación política", la cual consiste en ofrecer la sensación de ejecutar una apertura económica y política sin perder la naturaleza del régimen; es decir, control total de todas las instituciones y mantenimiento y reproducción de la misma lógica de dominación del autoritarismo cerrado sobre la población y el país. Pero esta vez, a través de un régimen autoritario abierto y tutelado por Estados Unidos, capaz de desarrollar un capitalismo autoritario donde se pueda lograr un crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de la población, manteniendo control absoluto sobre el poder a través de las limitaciones a las libertades políticas y civiles, mientras continúan saqueando al país junto a las grandes transnacionales. La idea es sencilla: el rodriganato apuesta que, con el tutelaje de Estados Unidos, puedan mejorar la economía, seguir los lineamientos geoestratégicos y energéticos impuestos por sus tutores y, a cambio, mantenerse en el poder. Ellos representan para Estados Unidos la estabilidad que necesita ese imperio para lograr los objetivos establecidos en la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional. El rodriganato se presentaría con una fachada democrática, pero con dominio absoluto de la vida civil y política de los venezolanos; se trata de que todo cambie para que nada cambie.

c) La oposición de María Corina Machado

El sector opositor que dirige la señora María Corina Machado (MCM) es el otro factor con fuerza política, social y electoral real, el cual es pieza fundamental sobre el rumbo que se pueda trazar en el país: mutación o transformación. Esta oposición plantea un cambio radical; no son reformas, es un cambio de régimen político. Por sus declaraciones públicas y documentadas, pareciera que su intención es construir un modelo político basado en el llamado capitalismo popular, en el marco de un populismo de derecha al estilo impuesto en El Salvador por Nayib Bukele. Esta oposición consolidó su fuerza el 24 de julio de 2024 (allí asistió toda la oposición unida), cuando el señor Edmundo González ganó de manera aplastante la elección presidencial, la cual fue desconocida por el régimen encabezado por Nicolás Maduro. La líder de esa oposición es la señora María Corina Machado, quien encarna la esperanza de la mayoría de ciudadanos que aspiran a un cambio verdadero en el país.

Ahora bien, a partir del evento ocurrido el 3 de enero de 2026, que culminó con la captura de Nicolás Maduro como sujeto solicitado por la justicia norteamericana por distintos crímenes, se suponía que Estados Unidos, por razones políticamente obvias, reconocería e instalaría en el poder al señor Edmundo González o, en todo caso, se nombraría un gobierno provisional de corta duración, el cual tendría el objetivo de realizar una nueva elección presidencial en la cual pudiese participar MCM. Para sorpresa de todos, nada de eso sucedió. El gobierno norteamericano prefirió entenderse con parte de la élite chavista y ensayar un régimen político tutelado de duración indefinida, el cual le garantice sin obstáculos sus objetivos principales: alineación geopolítica con EE. UU., flujo energético seguro, disminución de la migración y control de conflictos regionales. Para avanzar en el desarrollo de este ensayo político, se estableció un plan de tres fases: estabilidad política, reactivación económica y transición política a la democracia. De esta manera, por lo menos hasta ahora, la señora MCM no tiene capacidad de decisión sobre el desarrollo de los acontecimientos, pues se encuentra en un dilema: asume las órdenes del presidente Donald Trump de que quien gobierna es Delcy Rodríguez y que no habrá elecciones hasta que haya grandes inversiones y crecimiento económico, o se viene al país a movilizar a la población para exigir una elección presidencial lo más pronto posible. Hasta el momento, pareciera estar cumpliendo con las órdenes impuestas y debería esperar hasta la tercera fase del plan para iniciar su ascenso al poder.

De estos tres factores señalados, tenemos que Estados Unidos es el determinante; los otros dos tendrán que agudizar al máximo sus estrategias y tácticas para poder ganarse la bendición del presidente Trump y lograr sus objetivos. Vista de esta manera la situación, podemos aproximarnos a afirmar lo siguiente:

Conclusiones principales

Con relación a Estados Unidos, podemos afirmar que ha logrado, con su tutelaje a Venezuela, cumplir con lo establecido en la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de 2025. A saber: Venezuela rompe sus alianzas con China, Rusia, Irán, Cuba, Hezbolá y Hamás. Asimismo, se convierte en un proveedor de recursos y minerales estratégicos y, además, su ubicación geoestratégica sirve a Estados Unidos como punto de control para América del Sur y todo el Caribe �.

Estados Unidos ha demostrado que su principal interés no es la apertura democrática en Venezuela. Tres meses han transcurrido desde la extracción de Nicolás Maduro y el ADN político del régimen sigue intacto; cada vez que puede, el presidente Donald Trump expresa su enorme satisfacción con la sociedad perfecta que mantiene con el régimen autoritario del rodriganato �.

Estados Unidos está demostrando que su principal interés es poseer sin límites los recursos minerales y energéticos a través de un modelo económico rentista y extractivista de características neocoloniales �.

La constitución de una especie de alianza perfecta entre Donald Trump y el rodriganato pareciera ralentizar un posible inicio que indique un proceso hacia la transición democrática. A pesar de las reiteradas declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio enfatizando la necesidad de una transición política en Venezuela, al parecer la posición del presidente Trump es distinta �.

El rodriganato está haciendo lo que dijo la señora Delcy el 4 de enero de 2026: "paciencia, conciencia y resistencia". Igualmente, el 15 de enero de 2026 expresó: "Tenemos la preservación del poder nacional; que nadie se equivoque" (discurso ante la Asamblea Nacional el 15/01/26). Ya días antes, el 11 de enero de 2026, en reunión con los comunicadores chavistas, planteaba: "la 'paciencia estratégica' es la herramienta fundamental para avanzar hacia el desenlace victorioso de esta batalla". El rodriganato o tercer chavismo jamás se les ha pasado por la mente abandonar el poder; al contrario, las acciones públicas de la presidencia indican un reacomodo de la estructura del poder con el objetivo de permanecer en él por largo tiempo. El rodriganato entiende que su mejor protección y garantía la tienen con la alianza perfecta que mantienen con Donald Trump mientras cumplan con sus órdenes �.

El rodriganato podrá acceder a presentar una "fachada democrática" donde se permitirá ciertas actividades que simulen libertades políticas, siempre con el acompañamiento de sectores cooptados, pero no permitirá actividades o acciones que pongan en peligro el control del poder. "Paciencia, conciencia y resistencia" es una línea política bajada a sus bases para darles a entender que "por ahora" tendrán que aceptar las imposiciones de Donald Trump, pero que más temprano que tarde volverán con todas sus fuerzas tal y como son por su naturaleza.

El rodriganato entiende que también el evento del 3 de enero les presenta una gran oportunidad: por un lado, logran salir de Nicolás Maduro, quien se había convertido en el enterrador del chavismo al convertirse en el personaje más aborrecido del país; en tal sentido, es la oportunidad para mutar a otra cosa que, siendo lo mismo, no se parezca al madurismo. Y, por otro lado, el empeño de Donald Trump de expoliar los recursos naturales y energéticos a través de grandes empresas transnacionales les brinda la oportunidad para lograr una recuperación económica que pudiese terminar normalizando al rodriganato, pues una leve mejora de las condiciones de vida de la población y el aplazamiento de la elección presidencial bajarían la presión social, ya que la gente pasaría del modo supervivencia a tener la sensación de que la situación va mejorando �.

La oposición. La oposición encabezada por MCM tiene la tarea de desmontar la estrategia de Donald Trump y del rodriganato; en tal sentido, deberían:

8.1) Entender que su liderazgo tiene legitimidad popular y reconocimiento internacional; por tal motivo, debe asumir la conducción en el terreno de un gran movimiento social y político nacional e internacional de presión para exigir una elección presidencial lo más pronto posible para la elección de un gobierno de transición. El rodriganato no debe llevar adelante una transición, pues su objetivo es mantener el control del poder.

8.2) Si MCM sigue sometida a las órdenes de Donald Trump, perderá el tiempo oportuno para iniciar ese gran movimiento; es por ello que la única manera de avanzar hacia una transición a la democracia es que ella venga al país e inicie un recorrido en procura de esa transición, tal como lo hizo en la campaña electoral de 2024.

8.3) MCM debe entender que el futuro del país se decide aquí y no en Washington, lo cual no indica un rompimiento con Donald Trump, pero sí asumir una posición más decente en defensa de los intereses del país.

8.4) MCM debe entender que la llamada fase de estabilización solo beneficia al rodriganato. La oposición debe hacer entender a Estados Unidos que los únicos desestabilizadores que quedan en el país son la élite chavista, no la oposición.

8.5) MCM debe asumir una conducta humilde y amplia con otros sectores opositores, abandonar el sectarismo y la prepotencia que hoy muestran los dirigentes de su partido; es una tarea por realizar. La unidad de todos los venezolanos, sin exclusión, que entienden la necesidad de un cambio es fundamental.

En resumen, pudiéramos afirmar que la posibilidad de un proceso de transición hacia un modelo político de democracia plena en Venezuela se encuentra en un punto neutro. En ello influyen los intereses económicos de grandes empresas transnacionales; también incide la visión geoestratégica de Estados Unidos en el contexto del nuevo reordenamiento imperial y la situación de la política interna norteamericana a propósito de las elecciones de medio término a realizarse en noviembre de este año, donde al parecer los republicanos perderían el control del Congreso �. Se corre el riesgo de que, en la medida en que no exista un cronograma que indique los tiempos para la transición política, en esa misma medida se vaya diluyendo ese objetivo y se vaya normalizando la mutación política del régimen autoritario que hoy sigue dominando al país. Es por ello que existe la necesidad política de desnudar la presunta estabilidad como lo que realmente es: el tiempo para la mutación. La transición a la democracia en Venezuela no vendrá por un capricho de Donald Trump ni por el arrepentimiento de los verdugos de la dictadura chavista; la transición será el producto de la movilización ciudadana con el objetivo de lograr no un cambio gatopardiano, sino un cambio real hacia una democracia plena. Pero el tiempo conspira en su concreción: cada día que se pierde es un día en el cual el monstruo sigue mutando.

02/04/26.


No hay comentarios:

Publicar un comentario