VENEZUELA: DICTADURA CON COLONIAJE
Hoy, 3 de julio, culmina el interinato de la señora Delcy Rodríguez como encargada de la Presidencia de la República. Al no estar contemplado en la agenda de la Asamblea Nacional declarar la falta absoluta de Nicolás Maduro, pasamos entonces a ser administrados (y dominados) por un régimen de facto: una dictadura en lo doméstico con un dominio neocolonial de una potencia extranjera, EE. UU. Es una situación muy singular y dolorosa la que nos ha tocado vivir. Por un lado, un régimen político ilegítimo y dictatorial; por el otro, un coloniaje cuyos únicos objetivos son, para unos, mantenerse en el poder y, para los otros, saquear los recursos energéticos y minerales. Todo ello ocurre en medio de una terrible tragedia en la que miles de hermanos han fallecido como consecuencia de dos terremotos devastadores.
Ante esta situación, no se vislumbra ningún cambio político ni económico que conlleve la mejoría y dignificación de la vida de los venezolanos de manera significativa. Todo lo contrario, estamos asistiendo a otro momento oscuro de nuestra historia, donde las cúpulas políticas y económicas dominantes, en perfecta articulación con el imperialismo norteamericano, mantienen y reproducen un modelo económico extractivista. Este modelo en nada favorece al pueblo humilde y pobre de Venezuela (el cual constituye más del 70 %), sino que esas riquezas se dirigen a engordar la acumulación de capital de las grandes transnacionales impulsadas por el señor Donald Trump, quien de manera descarada y burlona expresa que los venezolanos estamos en las calles bailando de alegría por la gestión de su cipaya administradora y de su dominio imperial.
El señor Trump nunca tuvo como objetivo liberarnos del régimen chavista; su meta es y sigue siendo alinear a Venezuela en su política geoestratégica, en el contexto de un nuevo reordenamiento de los poderes mundiales, y apoderarse de los recursos minerales y estratégicos del país.
Hoy, EE. UU. aplica su poder imperial bajo un modelo neocolonial extractivista y expoliador, amparado en la política entreguista y apátrida de la cúpula gobernante y de la dirigencia opositora, pues ambos factores políticos luchan encarnizadamente para convencer a Donald Trump de quién es más entreguista que el otro.
Toda esta política imperial y la posición cipaya del régimen y de la oposición se profundizan a propósito de la terrible tragedia que estamos viviendo. Esa será la excusa perfecta para arreciar la dominación del imperio y del régimen fáctico sobre la vida de cada venezolano. Todo ello hace indicar que los pobres de Venezuela seguirán siendo pobres, como lo han sido desde hace 530 años; es decir, aún nos siguen cambiando espejitos y baratijas por oro mientras la pobreza se mantiene y se reproduce por generaciones.
Esa es, desgraciadamente, la realidad que hoy vivimos los venezolanos.
FREDDY PEREZ.
