martes, 25 de noviembre de 2014

LA CRISIS VENEZOLANA Y SUS POSIBLES ESCENARIO.

Una opinión: La crisis venezolana y sus posibles escenarios

El gobierno autorizó a los empresarios el alza de los precios sin su publicación en Gaceta, eso sí: hablando mucho de contrabando, "guerra económica" y precio justo.
El gobierno autorizó a los empresarios el alza de los precios sin su publicación en Gaceta, eso sí: hablando mucho de contrabando, “guerra económica” y precio justo.

Sobre la cuestión del pago de la deuda y la actual situación política

Pablo Hernández Parra
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Pablo_Hernandez_Parra_1Un análisis económico-financiero de la situación de Venezuela debe tomar muy en cuenta la cuestión política –y con ella los intereses– de los factores de poder principales del país, como son el capital financiero y petrolero internacional. Para ello hay que empezar por analizar con detenimiento no lo que dicen o escriben los organismos y empleados políticos y económicos de los amos de estos capitales, que generalmente suele ser precisamente lo que ellos quieren que la opinión pública conozca, sino lo que no dicen y lo que negocian de espaldas a los pueblos y la sociedad.
Comenzando por recordar que los gobiernos son, antes que nada, expresión y representación directa o tácita de esos intereses y para nadie es un secreto que desde el mes de enero el Gobierno, la banca internacional y las compañías petroleras vienen negociando el pago de la deuda y el petróleo venezolano. Precisemos:
El FMI y la banca internacional han estado metidos de lleno en la crisis desde finales del año pasado. El FMI jamás ha dejado de monitorear a Venezuela, siendo José Rojas el representante venezolano ante el organismo. Este papel de la banca lo analizamos en un documento que publicamos en abril: “La rebelión popular ¿Posible o inevitable?”[1].
Desde enero, marzo y abril el FMI y la Banca dibujaron el actual panorama de Venezuela, incluyendo una eventual baja en los precios del petróleo, hiperinflación, decrecimiento y aumento del desempleo; agregando que la crisis se sentiría a partir del 2015 y se prolongaría hasta el 2017. En ese periodo se conocieron informes muy claros de Merril Lynch, BBOy Barclays sobre la crisis, donde delinearon recomendaciones concretas como el SICAD II (lo más cercano al dólar paralelo). Recomendación que el gobierno tomaría efectivamente un mes después[2].
A finales de abril, o principios de mayo (no se tiene exactitud de la fecha), luego que cesan las protestas y por informaciones que posteriormente fueron difundidas, Francisco Rodríguez y un empleado de Deutsche Bank tienen acceso a las bóvedas del Banco Central y verifican la existencia del oro[3].
Ambos personajes presentaron unos informes donde, entre otras cosas, afirman que el gobierno tiene disponibilidad de pago y que ha reducido las importaciones para cubrir los pagos de la deuda, pero en ningún momento se habla acerca de la disponibilidad de divisas, sino de las medidas necesarias que el gobierno debe tomar para acceder al crédito internacional. Para entonces Francisco Rodríguez manifiestamente propone la necesidad de concluir el ajuste.
Lo cierto es que desde junio, con el anunciado sacudón, hasta septiembre cuando cambia la estrategia del gobierno,toda la polémica giraba en torno a la unificación cambiaria, aumento de la gasolina y la revolución fiscal, toda vez que la actividad del gobierno estaba centrada en renegociar la deuda. Rafael Ramírez se reunió en Londres con la banca, y a Lazard y Deutsche Bank se les encomendó la venta de CITGO y de la refinería de Chalmette. Por su parte,Maduro anunció en julio que Ramírez iría a New York a reunirse con la banca, concretamente con Lazard y advirtió del famoso sacudón para el 10 de agosto.
Se intensificaron las negociaciones para la venta de CITGO, por la cual el gobierno aspiraba de 12 a 15 mil millones de dólares, hasta que les bajaron los humos y la avaluaron en unos 6.900 MM$. Todos sabemos que en agosto no hubo tales anuncios, y que el avisado sacudón no fue tal. El gobierno autorizó a los empresarios el alza de los precios sin su publicación en Gaceta, eso sí: hablando mucho de contrabando, “guerra económica” y precio justo; y Merentes se opuso al aumento del precio de la gasolina, congelándose la discusión hasta después de las elecciones del 2015.
El “sacudón” del Gobierno se produce en septiembre y, sorpresivamente, éste cambia totalmente su estrategia. Ramírez es despedido y Maduro anuncia, de buenas a primeras, su viaje a New York. Una vez allá anuncia que no van a vender a CITGO y se reúne con el Congreso Judío de la ciudad, en una jugada políticamente más peligrosa que visitar a Israel. Cinco días después, con letras muy pequeñas, El Universal informa que según el Bank of América, Venezuela tiene dólares de sobra para pagar la deuda y, como buenos contadores, presentan un balance a todas luces maquillado de las cuentas nacionales, según el cual Venezuela tiene algo más de 35.000 millones de dólares de respaldo, incluyendo el oro.
Hasta ese momento esos dólares no aparecían en ningún informe y menos en las ofertas del SICAD. Inmediatamente -o tal vez un poco antes- se empieza a conocer balances similares de Bloomberg, Morgan Stanley, Deutsche Bank, etc. El 8 de octubre se paga con dólares de las Reservas Internacionales del BCV, la cuota pendiente para ese día, lo cual se anuncia con bombos y platillo. Sin embargo, el anuncio del pago de la deuda 28 de octubre por un monto mayor, prácticamente pasa desapercibido y, sobre todo, no se informó sobre el origen de los dólares pagados.
En nuestra opinión, y como hipótesis (con muchos indicios, así los expusimos en el artículo: “¿Qué banco o sus consorcios está comprando la deuda de Venezuela?”), consideramos que estamos ante una vulgar componenda entre el gobierno y la banca internacional, sobre la base de un argumento político para nosotros fundamental: ESTÉ GOBIERNO MILITAR-POLICIACO ES PARA EL CAPITAL INTERNACIONAL, LA MEJOR GARANTIA ¡POR AHORA! PARA LA DEFENSA DE SUS INTERESES.
EL CAPITAL PETROLERO INTERNACIONAL YA TIENE EN SUS MANOS EL YACIMIENTO DE LA FAJA Y OTROS CAMPOS IMPORTANTES, INCLUYENDO EL GAS DEL DELTA. PARTE DE LA MINERIA,DE FERROMINERA Y EL GURI SE VAN A ENCARGAR LOS CHINOS, RUSOS TIENEN PARTE DE LA FAJA, LOS BRASILEÑOS MONOPOLIZAN LAS OBRAS DE CONSTRUCCION, ETC.
LA RENTA PETROLERA ESTÁ LITERALMENTE EN MANOS DE LA BANCA INTERNACIONAL VIA DEUDA, HIPOTECA, IMPORTACIONES. EL NARCOTRAFICO Y DELINCUENCIA, ACTIVIDADES DE LA INDUSTRIA DEL CRIMEN GOZAN DE MUY BUENA SALUD Y APOYO POR PARTE DEL ACTUAL GOBIERNO QUE LES CONFIERE LA MAS TOTAL Y ABSOLUTA IMPUNIDAD A SU PUJANTE DESARROLLO.
EN ESTAS CONDICIONES SOLO EL EJÉRCITO Y LAS POLICIAS PUEDEN GARANTIZARLE AL CAPITAL, EL ORDEN Y PAZ NECESARIA A LOS NEGOCIOS ESPECIALMENTE AL PRINCIPAL DE ELLOS: LA PRODUCCION DE PETROLEO. ¿HASTA CUANDO LOS FACTORES DE PODER, LE DARAN APOYO A ESTE GOBIERNO?
HASTA QUE UNA POSIBLE, PERO NO INEVITABLE REVUELTA POPULAR PONGA EN EL TAPETE LA NECESIDAD DE LA SALIDA DE ESTE GOBIERNO, PARA LA CUAL YA TIENEN PREPARADOS DIVERSOS ESCENARIOS.
Escenarios
Veamos algunos:
1.- El Sr. Oscar Schemel, de Hinterlaces, acaba de concebir al “sujeto histórico” como el nuevo “chavismo crítico y autónomo” no solo como la auténtica continuidad del legado de Chávez, sino como la verdadera alternativa válida ante una posible transición, luego de que en su “objetiva e imparcial encuesta” de octubre último demostrara una vez más que la oposición no tiene vida, cuestión para lo cual no se necesita de encuesta alguna. Por supuesto, ya se habla de un nuevo partido chavista donde tiene cabida hasta ese truhán de la política JVR, (quien viene haciéndole propaganda), y en el cual se anotan Giordani, Navarro y Osorio, con un supuesto apoyo deMaduroEste sería el “chavismo verdadero” contrapuesto a la camarilla militar gobernante,
2.- La salida militar esta delineada. Fue Padrino López quien definió, el 5 de julio pasado, al chavismo como una doctrina militar; ya en febrero Vielma Mora con el visto bueno de éste y Rodríguez Torresexpuso el programa de transición del sector[4]. Hasta el chavismo reconoce que la salida militar en frio está planteada. En la misma dirección, Rosa Natalia, una articulista de Aporrea.org y militante chavista, expuso con claridad esta alternativa en:“Un golpe de estado sin resistencia de la población chavista” [5].De tal manera que pretender que los colectivos le impusieron a Maduro la salida de Rodríguez Torres, equivale a creer que Freddy Bernal es un factor de poder ante el ejército y la GNBEl asesinato de Odreman y sus colegas fue, sin duda, un mensaje del gobierno militar para dejar sentado ante los Colectivos quién es el verdadero Cartel mayor de la política venezolana, y a quién deben rendir la debida obediencia[6].
3.- La oposición se mantiene concentrada en el nombramiento de los rectores del CNE, las elecciones del 2015 y los acuerdos políticos con el gobierno de un sector de ella; a esto se le suma la posición de Fedecámaras, los patronos yBanca nacional, de impulsar la economía mixta sobre el despojo del aparato productivo que dejó la langosta, y los bolívares que como arroz emiten en MaracayLa oposición sabe muy bien que ellos son, antes que nada, los aliados para cualquier transición, según la gravedad de la crisis de gobernabilidad que surja de una revuelta popular, un golpe de estado en frío, una renuncia de Maduro o cualquier otro escenario.
En conclusión, este Gobierno es y será mantenido y sostenido por los factores de poder nacional e internacional hasta que una eventual rebelión popular disponga la salida, principalmente de Maduro y Cabello como moneda de negociación (recuerden Argentina luego de Menen, Bolivia a la salida de Sánchez de Lozada y Ecuador cuando Lucio Gutiérrez).
Hay que estar claros en que el chavismo expresa hoy una fuerza social, especialmente electoral y eventualmente de choque, muy importante aliada al capital y al gobierno de turno en contra la masa trabajadora del país, especialmente los ubicados en el empleo formal y con reivindicaciones y conquistas laborales adquiridas.
Las Misiones, cooperativas, tercerización, mini empresas, informalidad constituyen -quiérase o no- todo un ejército industrial de reserva que presiona y compite contra la masa trabajadora en cuanto a salario, empleo, división de las luchas obreras a través de sindicatos paralelos, entre otros. Si a lo anterior se le une el sicariato laboral y rural, las mafias sindicales armadas, la criminalización de la protesta, el cercenamiento violento de libertades y derechos laborales, se podrá ver con claridad que el llamado chavismo es un movimiento “rebelde” en el peor sentido del término, que moviliza el resentimiento y la frustración del excluido por el capital del proceso productivo, pero en modo alguno es revolucionario, pues en él no encontramos ni siquiera instinto y cohesión de una clase social; al contrario, se expresa como un movimiento aluvional y a la vez profundamente individualista, signado por la más vulgar ideología del mercantilismo, la competencia y el consumo; un movimiento que con claridad de fines ha sido creado, fomentado y mantenido a partir del Estado.
Un movimiento que brota de las entrañas del Estado y financiado por este, que se organiza en torno a decretos, leyes y decisiones emanadas Directamente y bajo la influencia de las palabras y discurso de un caudillo, al cual después de fallecido se le pretende elevar a la categoría de un semidiós. Movimiento de esta naturaleza se conocen en la historia de América Latina y del mundo, cuya existencia y duración generalmente se limitan a la existencia del momento histórico que lo produce y del caudillo o líder que lo representa.
En nuestro caso el llamado chavismo originado a partir directamente del Poder Ejecutivo del Estado venezolano, principalmente luego del paro petrolero, de la implementación de las misiones y organizado como instrumento del gobierno a partir de la Reforma Constitucional y la creación del PSUV, ha sido siempre un movimiento constituido para la defensa del Estado y no para su transformación. Un movimiento con estas características jamás puede ser revolucionario.
Para conocer más allá del discurso oportunista y mediático a quienes están al frente de este Estado, es bueno leer y releer las entrevistas del Profesor Agustín Blanco Muñoz, cuando éstos militares aun no eran gobierno. Para entonces, al reivindicarse anticomunistas, declaraban “no querer nada con la izquierda”Es lo que llamamos el pasado oscuro del 4 de febrero.

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lunes, 24 de noviembre de 2014

ESTADO ISLAMICO: TERRORISMO E INSURGENCIA.


Andrés Ortega 
Estado Islámico: terrorismo e insurgencia(El Espectador Global / Instituto Elcano)

(Daily Chart: State of Terror / The Economist)
La organización Estado Islámico (EI) es terrorista, y de un terrorismo aún más terrible que el de al-Qaeda. Lo está demostrando ampliamente. Pero eso no explica todo. También es un movimiento, un ejército insurgente y si, no se entiende, la estrategia que en su contra está diseñando EEUU fallará. Es un movimiento que ha surgido en pleno conflicto sectario, que vive del sunismo despreciado y castigado en el nuevo Irak y en rebelión en Siria, frente a los chíes. Es asimismo expansivo, pues no se limita a un territorio en la antigua Mesopotamia sino que aspira a estar presente, como califato, como Estado, en Libia y otros lugares, y se ha convertido en polo de atracción para los yihadistas de todo el mundo.
Un gran error de EEUU en Vietnam fue no entender que estaba luchando contra una insurgencia más nacional que comunista. ¿Qué significa insurgente? Sublevado contra un orden establecido para poner otro. Significa una reivindicación territorial e identitaria, en este caso suní además de yihadista. Si no fuera por este carácter, el Estado Islámico no habría contado con el apoyo claro en algunos casos, o con la no oposición en otros, de tribus o grupos suníes que se vieron desplazados del poder en Irak (o que lo quieren conquistar en Siria) tras la caída del régimen de Saddam Hussein y su sustitución por otro dominado por los mayoritarios chiíes. Muchos de los cuadros del EI son antiguos militares suníes de Saddam Hussein. Y el EI ha logrado sus conquistas territoriales basándose en estos apoyos.
Muchos líderes tribales suníes están apoyando al EI que, pese a su terror, aporta un atisbo de orden y de servicios. Los mismos que, por ejemplo, en Anbar sí lucharon para desalojar a al-Qaeda hace algunos años con apoyo de EEUU, posteriormente se han sentido alienados con el régimen predominantemente chií en Bagdad. Ello explica también que el EI se quiera constituir en eso, como Estado, borrando o cambiando las fronteras impuestas por el colonialismo europeo.
Washington, en una estrategia que está en proceso de construcción, parece entenderlo. De ahí su insistencia en desalojar como primer ministro iraquí a Al-Maliki para reemplazarlo por Al-Abadi y un gabinete más plural. Pero no es seguro de que este paso tranquilice a los suníes. Y como señala el experto Ramzy Mardini, EEUU no puede pretender atacar a los que ve como terroristas y mantenerse al margen de un conflicto sectario.
No es un conflicto que se pueda resolver sólo con bombardeos. Muy pocos lo han conseguido. Si EEUU no quiere poner sus propias “botas sobre el terreno”, sino que sean los propios iraquíes –chiíes, suníes y kurdos– y los rebeldes sirios los que se encarguen de ese aspecto, el conflicto se alargará y se complicará más allá de los tres años, que no es poco (las guerras en nuestros días tienden a alargarse), que contempla la Administración del presidente Obama. Éste aspira a “degradar” al Estado Islámico –ha empezado diezmando sus fuentes de ingreso petrolero (8 millones de dólares diarios, ¿cómo circula este dinero y el petróleo que lo sustenta?)–, reducir el territorio bajo su control y, en último término, derrotarlo.
Siria no es lo mismo que Irak. Son dos guerras civiles similares pero no idénticas que requieren enfoques diferentes, como bien señala Sídney Pollack, un gran experto aunque se equivocara en 2003 apoyando la invasión. Para empezar, en Irak hay una cobertura legal –ha sido el gobierno legítimo el que ha solicitado la intervención– que no se da en Siria. En ésta, además, durante los tres años de guerra civil, la oposición y los rebeldes locales sólo han sembrado caos, sin apariencia de administración o servicios públicos en las áreas que controlaban. El EI aporta algo de orden, junto con una terrible represión. Pero por lo que se deduce de algunos reportajes e informaciones, la gente está cansada de tanta guerra y muchos preferirían una solución política.
Pero no la hay a corto y medio plazo. Ante una insurgencia, muy amenazadora, hay que ganarse los “corazones y mentes” de la población local. Está por ver si los bombardeos, con sus “daños colaterales” a los civiles, no alienarán aún más a las poblaciones locales. De momento, no parece que éstas se vuelvan contra el Estado Islámico. Algunas sí lo han hecho. Los que han ayudado, por ejemplo, a reconquistar las ciudades de Barwana y Haditha.
Obama reconoció en agosto que una intervención militar que no reconstruyera un Estado llevaría al caos y a nuevas amenazas como estamos viendo en Libia. En el fondo, tras esta operación late un deseo de reconstruir a largo plazo la política en Irak, con un sistema muy descentralizado y un poder para los suníes similar al que tienen los kurdos. En Siria, donde además Al-Assad puede aprovechar la situación, es mucho más difícil. Pero todo, en Irak y en Siria, vuelve al intento de apoyarse en los moderados. ¿Será viable?
La estrategia tiene que pasar por consideraciones más políticas. Si no se cambian las condiciones que han hecho posible el surgimiento del Estado Islámico, de poco servirá incluso derrotarlo pues vendrán nuevos grupos que los reemplazarán.
Hay, además, otras organizaciones contra los que se dirigen los ataques, comoJorasan y al-Nusra, esta última apoyada por muchos millares de jordanos y libaneses, y ambas vinculadas a al-Qaeda. La otra gran cuestión, no resuelta, es si el terrorismo del EI, con sus degollamientos de occidentales difundidos en You Tube, buscaban o no provocar una intervención estadounidense y de una coalición internacional. En todo caso, sí saben que con estas imágenes ganan apoyo ante los suyos y frente a sus competidores en radicalismo.

ESTADO Y NEOLIBERALISMO EN ECUADOR


Lizardo Herrera
Estado y neoliberalismo en el Ecuador: 
algunas contradicciones no resueltas

(Plan V, Ideas, 17 de octubre de 2014).
 ¿Qué pasa si en lugar del final de la hegemonía neoliberal, la mayor presencia del Estado en la política ecuatoriana forma parte de una reconfiguración del neoliberalismo en el ámbito de la economía global?
Pablo Iglesias dirigente del nuevo partido político español, Podemos, recientemente visitó Ecuador y Bolivia para nutrirse de la experiencia de estos gobiernos de izquierda. En sus intervenciones, Iglesias realiza una brillante crítica a la socialdemocracia española, aglutinada en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), como responsable de la inserción de España en el modelo neoliberal. Según Iglesias, el programa del PSOE a partir de los años 80 favoreció tanto el ingreso de España en la Unión Europea como la implementación de las políticas de desregulación económica que debilitaron los controles estatales y crearon las condiciones para la crisis económica que afronta España en la actualidad. De modo que, según este joven político, el fortalecimiento del Estado es el camino más apropiado para contrarrestar los efectos negativos del neoliberalismo.
A pesar de que comparto con la crítica al neoliberalismo como un modelo que favorece a las élites (especialmente las financieras) en detrimento de las mayorías y como el responsable directo de la crisis económica en varias regiones del globo, me gustaría abordar la siguientes preguntas: ¿qué sucede si la relación entre Estado y neoliberalismo es más compleja de lo que plantea Iglesias? ¿Qué pasa si en lugar del final de la hegemonía neoliberal, la mayor presencia del Estado en la política ecuatoriana forma parte de una reconfiguración del neoliberalismo en el ámbito de la economía global?
Hasta ahora la manera más efectiva para explicar lo que se conoce como las reformas neoliberales ha sido a partir de la siguiente fórmula: menor presencia del Estado, menos regulación de los mercados (en especial, los financieros); mayor presencia estatal, más regulación económica. Sin embargo, si tomamos en cuenta la historia latinoamericana, resulta que el neoliberalismo nace en el contexto de una dictadura militar en Chile (1973). Esto quiere decir que para implementar las reformas neoliberales en ese país sudamericano se necesitó de un Estado muy fuerte. Por esta razón, si aplicamos la fórmula antes mencionada tenemos que en Chile más Estado en lo político contradictoriamente desembocó en menos regulación o menos Estado en lo económico.
El historiador francés, Jerôme Baschet, sostiene, a diferencia de lo que plantea Iglesias, que los principales actores en la implantación del neoliberalismo fueron los Estados, los cuales se encargaron de imponer las normas capitalistas al conjunto de la sociedad. Dictaduras como la chilena, entre otras cosas, combatieron y debilitaron a las organizaciones populares, estudiantiles o sindicales. Esto significa que la concentración o centralización del poder político permitió llevar a cabo la desregulación de los mercados financieros y la privatización económica.
Si analizamos la política ecuatoriana actual, varios analistas coinciden con Iglesias al sostener que gracias a las políticas del gobierno de Rafael Correa, la hegemonía del neoliberalismo llegó a su fin en el país. Correa, desde este punto de vista, fortaleció el rol del Estado en la economía a partir de una fuerte inversión en infraestructura y el incremento del gasto social, desmontando así las políticas económicas o financieras de los gobiernos anteriores. Si aplicamos la formula anterior, esta vez funcionaría, pues mayor Estado significó más regulación en el Ecuador.
Pero si hacemos una breve historia del gobierno de Correa, podemos observar que su gobierno tiene dos etapas. En la primera, primaban los siguientes objetivos: 1) redactar una nueva Constitución para lo cual se forjó varias alianzas con sectores de la izquierda que ahora combate, 2) desarrollar una política de asistencialismo público a partir de programas sociales, servicios públicos o la construcción de infraestructura pública y 3) un mayor control del Estado en ciertas áreas estratégicas de la economía. En la segunda, en cambio, se da un giro importante en tanto el énfasis ahora está en el cambio de matriz productiva/cognitiva y la implantación de varias reformas o leyes que favorecen la concentración del poder político. Como evidencia de este giro, por nombrar unas pocas, estaría la elección como vicepresidente de Jorge Glas, cercano a grupos de ideología neoliberal, o la firma del acuerdo comercial con Europa.
Dicho de otro modo, estamos ante una disyuntiva en la medida en que, por un lado, está  una política asistencialista y nacionalista que rompe con los dictados de la austeridad neoliberal y que además cuenta con una popularidad muy alta; mientras que, por el otro, se encuentra un proyecto modernizador de carácter tecnocrático que dirige su mirada al capitalismo global y exige una mayor centralización del poder político.
Si es correcto que la prioridad del gobierno en la actualidad está el cambio de matriz productiva/cognitiva, esto trae consigo algunas consideraciones importantes. Primero, este cambio de matriz propone pasar de una economía extractivista basada en la explotación y exportación de materias primas a una basada en el conocimiento por medio de una modernización acelerada. En este sentido, las políticas asistencialistas del gobierno, especialmente, la construcción de infraestructura, se subordinan a un plan mayor: el cambio de la estructura productiva del país. Segundo, si para llevar a cabo este cambio de matriz productiva, el gobierno busca replicar el modelo de desarrollo coreano, esto torna aún más problemática la tesis del "final de la hegemonía neoliberal" en el Ecuador. Tercero, la concentración del poder político en el Ejecutivo se opone y debilita a las organizaciones populares o sociales tal como sucedió con los gobiernos dictatoriales que implementaron el neoliberalismo en América del Sur.
Esto quiere decir que la mayor presencia del Estado que promueve Correa a pesar del incremento del gasto social o la construcción de infraestructura, no necesariamente se opone al modelo neoliberal. ¿Cómo entender esta aparente contradicción? Baschet nos vuelve a dar una pista al sugerir que la mayor presencia estatal en ciertos gobiernos progresistas de América del Sur no necesariamente significa el desmantelamiento del modelo neoliberal, más bien puede implicar un nuevo re-equilibrio del funcionamiento del neoliberalismo. La nueva relegitimación del Estado, según este historiador, tendría que ver con la necesidad de dotar a los Estados de las herramientas necesarias para lograr tal re-equilibrio.
Esto quiere decir que el modelo de desarrollo del gobierno ecuatoriano se enmarca en un contexto de reconfiguración del neoliberalismo a nivel internacional en donde la modernización económica se complementa perfectamente con la centralización del poder político. En este sentido, aunque más Estado tanto en términos políticos como económicos favorece una mayor regulación de la economía en el Ecuador, este Estado no se opone al neoliberalismo debido a que, a más de neutralizar la organización social o popular, su deseo se orienta hacia un capitalismo global que sigue siendo neoliberal.
Si regresamos a nuestra discusión con Pablo Iglesias, a diferencia de lo que piensa el joven político, el fortalecimiento del Estado en el gobierno de Correa en lugar de ser una alternativa a la socialdemocracia neoliberal española o desmontar el neoliberalismo, guarda correspondencias importantes con ambos. El PSOE en los años 80 y  90 tenía como objetivo insertar a España en el contexto europeo a partir de varias reformas neoliberales; mientras que el gobierno de Correa en la actualidad plantea la inserción del Ecuador en la economía global a partir de una agresiva modernización económica. La reconfiguración del neoliberalismo en la economía global además nos permite comprender algunas características claves de la política ecuatoriana contemporánea y que la tesis del “final de la hegemonía neoliberal” pasa por alto: 1) el rol de China en el contexto internacional y su importancia cada vez mayor en la economía ecuatoriana, 2) el modelo coreano de desarrollo que se intenta replicar en el Ecuador y 3) las políticas neo-extractivistas –minería y petróleo- que guían la acumulación de capital a través de la cual el gobierno de Correa pretende obtener los recursos para implementar su modelo de desarrollo.

VENEZUELA: LAS TAREAS DE LA OPOSICIÓN.

Las tareas de la oposición (Segunda Parte)

Imagen 3 BenignoPDF compartir
Por: Benigno Alarcón / 21 de noviembre de 2014
Si los líderes de oposición comprenden la importancia de generar las condiciones necesarias para una transición democrática y dinamizar las expresiones de rechazo al gobierno, es posible modificar las relaciones de dominación que permiten el control hegemónico del régimen, o sea las que se dan entre el núcleo central del régimen, el aparato coercitivo del estado, sus partidarios pasivos, la oposición activa y aquella mayoritariamente pasiva
Una nación tiene el gobierno que se merece,
y aquellos para quienes esta sentencia es de mal gusto
es porque forman una pequeña minoría de disidentes,
demasiado pequeña para influir en la voluntad de la gente,
de un grupo mayor cuya inconformidad es inconsistente con sus prácticas
y coopera con la tiranía que deploranen ocasiones sin darse cuenta.  
(Erroll E. Harris)
Cerrábamos nuestro artículo de la semana pasada diciendo que la primera tarea histórica que tiene una oposición que pretenda liderar un proceso de transición democrática es la construcción de un movimiento político-social unificado que trascienda las fronteras partidistas y convoque a la mayoría de los ciudadanos, incluidos los que un día creyeron en el chavismo, bajo una visión y proyecto común. Solo un movimiento de esas características puede generar una movilización de voluntades capaz de ver de frente a un Estado que tiende a autocratizarse cerrándose políticamente por miedo a las consecuencias de perder el poder. En este sentido, agregábamos que para entender cómo la oposición democrática debe asumir su estrategia es importante, en primer lugar, considerar dónde se encuentra ésta en relación con los otros componentes del régimen, y en especial, en lo que se refiere a lo que se conoce como las relaciones de dominación. Visto así, la tarea de la oposición democrática consiste, esencialmente, en modificar las relaciones entre todos los componentes del sistema autoritario, al mismo tiempo que se construyen las condiciones para la iniciar el camino hacia un proceso de democratización. Dedicamos este artículo a explicar cómo se emprende tal tarea. Según nos cuenta Alfred Stepan, uno de los más importantes estudiosos de los procesos de democratización en el mundo, en un artículo publicado en The Journal of Democracy en 1991, los principales actores de esta relación son:
1) El núcleo central de partidarios del régimen (quienes consideran el orden establecido como lo más conveniente para sus intereses políticos, económicos o institucionales)
2) El aparato coercitivo (quien mantiene al régimen en el poder)
3) Los partidarios pasivos
4) Los opositores activos y
5) Los opositores pasivos
Alfred Stepan afirma que el cambio en las relaciones de poder, de manera tal que incida en las relaciones de dominación y por lo tanto, en las posibilidades de una transición democrática, parte por comprender cómo cada uno de estos grupos percibe su propia situación. Es así como este autor, partiendo de la comparación entre dos extremos, un régimen autoritario fuerte y uno débil, comienza explicándonos que la existencia de un gobierno fuerte generalmente coincide con ciertas actitudes de sus partidarios y opositores. En tal sentido, en el caso de un régimen fuerte y estable, el núcleo central de partidarios serán los principales defensores del status quo porque para éstos el gobierno autoritario es un apoyo ante los problemas y un escudo contra “los peligros evidentes¨ que desde el mismo gobierno en ocasiones se fabrican. Este grupo considera que es de su interés ayudar activamente al gobierno, por lo que no dudará incluso en respaldar medidas fuertemente represivas. Como consecuencia de ello, tanto el ejército como los demás cuerpos de seguridad, responsables de ejercer la represión, identifican los intereses de sus organizaciones con los del régimen y se consideran parte del mismo. Mientras un régimen fuerte tiene la lealtad de estos dos grupos, el núcleo central y el aparato coercitivo, los partidarios pasivos se someten sin mayor resistencia a su hegemonía autoritaria, manteniendo a sus integrantes inactivos y dóciles a un punto tal de que estos aceptan formar parte de las instituciones que sirven como bastiones del gobierno. Es así como un autoritarismo cohesionado y fuerte es capaz de obtener la cooperación, consciente o no, de numerosos intelectuales, empresarios, clérigos, periodistas y otros profesionales, e incluso de líderes de oposición que estarán, en tales circunstancias, virtualmente inmovilizados por la coerción generalizada que el régimen emplea contra ellos. En estos casos es común que exista una oposición pasiva que se mantendrá alejada de quienes se oponen activamente al régimen. Cualquier coincidencia que el lector note entre nuestra realidad actual y la que Alfred Stepan describe en su artículo de 1991 es pura coincidencia…
Imagen 2 Benigno
Por el contrario, en el caso de un régimen autoritario debilitado cada uno de estos grupos pensará y actuará de una manera completamente diferente. Si logra reducirse el miedo a la represión, que es lo que sostiene la unidad del régimen, el núcleo central de partidarios comienza por lo general a fragmentarse y la deserción se hace visible en la medida que surgen dudas acerca de la capacidad del régimen para mantener el control del poder. En este punto, algunos partidarios del régimen comenzarán a ver las cosas desde un punto de vista más pragmático e independiente y no sentirán que es su responsabilidad ni tampoco su interés la perpetuación del régimen, llegando incluso a integrarse al grupo de opositores pasivos; y en casos extremos de amenaza y represalias incluso al de los opositores más activos, si estos se lo permiten. Esta situación genera por lo general cambios en la actitud y opinión entre los que fueron partidarios del mismo gobierno y ya no están dispuestos a abdicar en sus propios intereses y futuro político a favor de quienes se mantienen aún en el núcleo duro del régimen, por lo que también es común que se sumen a las exigencias por condiciones democráticas como mecanismo pacífico y predecible para la resolución de los conflictos políticos y sociales, a cambio de garantías que permitan su viabilidad política post-transición.
En una situación como la descrita, que implica el inicio de una fase de aceleración de la desintegración del régimen, es respuesta común del gobierno, ante los altos costos que para el sector más radical implica su salida en medio de un ambiente que estimula las divisiones internas entre sus partidarios y el posible resurgimiento de una oposición más activa, que la coerción física directa e indirecta adquiera una mayor importancia en el mantenimiento del gobierno. En una situación como la descrita, al menos que quienes sean responsables del ejercicio de la represión (militares, policía, jueces, etc.) perciban la pérdida del poder como una amenaza seria contra ellos mismos, tal como ha sucedido en casos recientes como el de Siria, su determinación para mantener incondicionalmente la estabilidad del régimen mediante el uso de la fuerza comienza a debilitarse, mientras buscan garantizar su propia inserción en un potencial cambio de gobierno. Es así como las transiciones democráticas se produjeron cuando los responsables del aparato represivo comenzaron a deducir que el mantenimiento de un gobierno militar (como en el caso de Brasil), o el apoyo militar a un régimen cada vez más desprestigiado (como sucedió en Rumania, Portugal o Egipto) tiene un alto costo y va en contra de sus propios intereses, asumiéndose una actitud más institucional capaz de trascender la transición entre los actores políticos en pugna.
Imagen 4 Benigno
En un ambiente de desprestigio y debilitamiento del régimen, es común que los partidarios pasivos, o lo que nosotros llamamos en nuestro caso “oficialismo light”, vayan orientando sus posiciones de manera tal de ir sumándose a un grupo cada vez mayor y más determinante de independientes, o sea de aquellos que ya no se identifican con el gobierno, aunque tampoco con la oposición, aunque de hecho terminan formando parte de lo que Stepan denomina como oposición pasiva. Asimismo, es común que grupos socialmente protagónicos como el clero, la prensa y los intelectuales se sumen progresivamente a la oposición activa, mientras que los partidarios tendrán cada vez menos interés en incorporarse a las instituciones de un régimen autoritario cuyas expectativas de futuro lucen seriamente comprometidas.
Y como no hay mejor cuña que la del mismo palo, tal como el viejo proverbio reconoce, los desertores del régimen, sobre todo aquellos que fueron figuras reconocidas y con liderazgo, pasan a formar parte de la oposición más activa por ser mayor el costo para éstos si el gobierno logra mantenerse en el poder, ya que se les perseguirá y castigará de manera ejemplarizante para elevar el costo de la deserción entre sus partidarios, tal como ha sucedido en casos conocidos como el del General Baduel o la Jueza Afiuni. Evidentemente, la actitud que la oposición asuma, acogiendo, aislando o atacando a los ex-partidarios del régimen, será un factor determinante que estimulará o desestimulará la deserción. En la medida en que las filas de los opositores aumentan con un número creciente de ex-partidarios del autoritarismo, que necesitan más que nadie de un cambio de régimen que garantice su propia seguridad, el período de inactividad llegará a su fin y la oposición se volverá más activa generándose una especie de círculo virtuoso en el que la activación de la oposición alimenta la deserción y el aumento de la deserción estimula la actividad opositora. En esta dinámica el esfuerzo de los ex-partidarios del régimen se ha centrado históricamente en la difusión de un discurso propio, por lo general distinto al de la oposición tradicional, que busca justificar su cambio de posición ante los que se mantienen fieles al régimen explicando sus propios motivos para oponerse, que son acompañados por la organización de actividades para presionar al gobierno.
Imagen 1 BenignoEn esta dinámica, la oposición pasiva tenderá a crecer en la medida que las expectativas de cambio aumenten y el temor a la represión disminuya. Mientras que la pasividad de la oposición disminuirá conforme la oposición activa se movilice y los opositores pasivos se vayan integrando a las actividades que se organicen para hacer evidentemente el descontento creciente contra el régimen. Es así como en los procesos de democratización, en la medida que se moviliza a la oposición se generan las expectativas positivas que terminan alimentando el afán de cambio, que termina por debilitar la hegemonía de un régimen autoritario. Si la oposición democrática activa comprende la importancia de esta dinámica y su responsabilidad en generar las condiciones necesarias para dinamizar las expresiones de rechazo al gobierno, es posible modificar las relaciones de dominación entre los actores mencionados, que permiten el control hegemónico del régimen, o sea las que se dan entre el núcleo central del régimen, el aparato coercitivo del estado, sus partidarios pasivos y la oposición, que por temor, suele ser mayoritariamente pasiva.
Pero, “por ahora”, nos detendremos aquí, y prometemos para la próxima semana la entrega de la tercera parte de las Tareas de la Oposición, en la que hablaremos sobre lo que la oposición debería estar haciendo en circunstancias como las descritas al tiempo en que, parafraseando a Cesar Miguel Rondón, nos despedimos deseándoles a todos el mejor fin de semana posible.

martes, 18 de noviembre de 2014

APUNTES SOBRE POSMODERNIDAD E HIPERMODERNIDAD

                                   APUNTES SOBRE POSMODERNIDAD E HIPERMODERNIDAD.

   Los conceptos de posmodernidad e hipermodernidad no deben tomarse como nuevos estadios históricos distintos de la modernidad sino como concreciones culturales que expresan en situaciones históricamente dadas el comportamiento y la interpretación que el hombre moderno le da a su tiempo histórico. No es que los principios  de justicia, igualdad, libertad o autonomía de los individuos murieron, no, se trata de que la modernidad produjo unas condiciones materiales de existencia caracterizada por la gran producción y el avance tecnológico formidable de los mass media que de alguna manera crearon en  el sujeto moderno una interpretación y comprensión de la realidad que lo indujeron a tomar posiciones que de momento se pudiesen confundir con un anti modernismo.
   Tanto posmodernidad como hipermodernidad son expresiones del saber y la cultura de la modernidad, en donde el hombre de los años 70, 80 y 90 del siglo pasado logro elevar su calidad de vida a propósito del desarrollo del Estado de Bienestar en Europa y un acentuado progreso técnico social en Estados Unidos lo cual le produjo a este hombre moderno la sensación de que podía desprenderse de aquellos limites que la sociedad moderna le imponía; es así como inicia  un proceso por desprenderse de los macro relatos políticos, ideológicos y culturales los cuales de alguna manera se le presentaban como obstáculos para su movilidad individual, así nace el posmodernismo.
    Provisto de  suficientes medios este hombre se sentía satisfecho materialmente con su alto consumo como medio de prestigio social, con suficiente alcance de la información y el conocimiento lo cual lo llevo a practicar el placer hedonista y sintió que el gran relato que le presentaron para lograr lo ya obtenido no le servía y era necesario desprenderse de estos para poder seguir avanzando en su crecimiento individual, de esta manera oriento su caminar estableciendo entre otros los siguientes pasos: muerte de los macro relatos, nacimientos de los micro relatos, ideología individualista hedonista, consumo en masas y desarrollo de las mass media.
   Lo Importante de esta condición cultural de la modernidad o también llamada la primera revolución de la modernidad estriba en que deja claro que el hombre como sujeto histórico no está en posibilidad de ser eternamente dominado por teorías o relatos que le vendan utopías o esperanzas. Pero el hombre posmoderno se hunde en su individualismo, se alcanza así el llamado “paradigma individualista”,(Narciso) se exacerba el hedonismo y se ahoga en el consumismo, el hombre posmodernista cree realmente que está en el goce total, sin saber que realmente es parte actora de un gran simulacro.
   Pero pronto el placer y el individualismo darán paso a la angustia y al miedo, al temor del hombre ante un futuro que no existe, ante un vacio de macro relatos, de utopías; si bien el ahora hipernarciso mantiene el hiperconsumo este no tiene el mismo sentido, necesita consumir para el disfrute del ahora simplemente porque no hay mañana, los mass media le configuran su simulacro pero no le borra su temor. La crisis económica, la incertidumbre de la seguridad social, el desempleo, el terrorismo, el cambio climático, la delincuencia, entre otros, son factores que hacen posible la angustia del hombre hipermoderno, ejemplo de la expresión de esta angustia existencial se puede observar en el movimiento social de “los indignados” en Europa, fundamentalmente en España.
   Si bien, los hombres de las sociedades modernistas, basados en los principios de la democracia liberal, valga decir de los países capitalistas, encontraron sus válvulas de escape en el posmodernismo y el hipermodernismo y hoy se encuentran en pleno proceso de una especie de transmodernidad (tomando el concepto de Rosa María Rodríguez) o modernidad light.
   Ahora bien, quienes compraron el macro relato marxista no corrieron con la misma suerte. El macro relato socialista muere con el derrumbe del muro de Berlín y la caída del régimen comunista soviético, pero la muerte de este gran relato no conlleva necesariamente a un posmodernismo socialista sino a la fase del modernismo liberal de la segunda mitad del siglo pasado, es decir por la lucha de los derechos fundamentales del ser humano: derecho a la vida, libertad de expresión, derechos civiles y políticos; es decir, el relato marxista que prometió el Hombre Nuevo al desconstruirse arriba a la conversión en países de orden liberal muy débiles pero nunca al posmodernismo ni el hipermodernismo.
   En caso de América Latina, se puede señalar que esos procesos históricos en lo fundamental no nos atañen, América Latina  aún lucha por tratar de concretar los principios modernistas, mezclados con una historia épica y comprando relatos que crean esperanzas basados en un populismo subdesarrollado y en embriagantes cultos a la personalidad. En esta parte del mundo se puede señalar que hemos pasado del colonialismo al neocolonialismo y en estos tiempos asistimos a la globocolonización, es decir, hemos estado en un circulo de dominación el cual no permite que los hombres de estas tierra vivan sino que luchan por sobre vivir, igual suerte han corrido los países de África y de gran parte de Asia.
   En definitiva, el posmodernismo y el hipermodernismo son condiciones culturales de Europa y Estados Unidos y son eventos propios de las democracias liberales, los demás países aun transitan la ruta de la modernidad.


                                    FREDDY ALBERTO PEREZ (2014)

jueves, 13 de noviembre de 2014

EL PAPA Y LOS MOVIMIENTOS POPULARES

Declaración final Encuentro Mundial Movimientos Populares

 
 
 
 
 
 
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Minga Informativa de Movimientos Sociales
En el marco de la finalización del EMMP, queremos hacer llegar a la opinión pública un breve resumen de lo que sucedió durante estostres históricos días.
1. Convocado por el PCJP, la PAS y diversos movimientos populares del mundo bajo la inspiración del Papa Francisco una delegación de más de 100 dirigentes sociales de todos los continentes nos reunimos en Roma para debatir en base a tres ejes –tierra, trabajo, vivienda- los grandes problemas y desafíos que enfrenta la familia humana (especialmente exclusión, desigualdad, violencia y crisis ambiental) desde la perspectiva de los pobres y sus organizaciones.
2. Las jornadas se desarrollaron intentando practicar la Cultura del Encuentro e integrando compañeros, compañeras, hermanos y hermanas, de distintos continentes, generaciones, oficios, religiones, ideas y experiencias. Además de los sectores representativos de los tres ejes principales del encuentro, participaron un importante número de obispos y agentes pastorales, intelectuales y académicos, que contribuyeron significativamente al encuentro pero siempre respetando el protagonismo de los sectores y movimientos populares. El Encuentro no estuvo exento de tensiones que pudimos asumir colectivamente como hermanos.
3. En primer lugar, siempre desde la perspectiva de los pobres y los pueblos pobres, en este caso de los campesinos, trabajadores sin derechos y habitantes de barrios populares (villas, favelas, chabolas, slums), se analizaron las causas estructurales de la desigualdad y la exclusión, desde su raigambre sistémica global hasta sus expresiones locales. Se compartieron las cifras horrorosas de la desigualdad y la concentración de la riqueza en manos de un puado de megamillonarios. Los panelistas y oradores coincidieron en que debe buscarse en la naturaleza inequitativa y depredatoria del sistema capitalista que pone el lucro por encima del ser humano la raíz de los males sociales y ambientales. El enorme poder de las empresas trasnacionales que pretenden devorar y privatizarlo todo –mercancías, servicios, pensamiento- son primer violín de esta sinfonía de la destrucción.
4. Durante el trabajo en talleres se concluyó que el acceso pleno, estable, seguro e integral a la tierra, el trabajo y la vivienda constituyen derechos humanos inalienables, inherentes a las personas y su dignidad, que deben ser garantizados y respetados. La vivienda y el barrio como un espacio inviolable por Estados y corporaciones, la tierra como un bien común que debe ser compartido entre todos los que la trabajan evitando su acaparamiento y el trabajo digno como eje estructurador de un proyecto de vida fueron algunos de los reclamos compartidos.
5. También abordamos el problema de la violencia y la guerra, una guerra total o como dice Francisco, una tercera guerra mundial en cuotas. Sin perder de vista el carácter global de estos problemas, se trató con particular intensidad la situación en Medio Oriente, principalmente la agresión contra el pueblo palestino y kurdo. La violencia que desatan las mafias del narcoterrorismo, el tráfico de armas y la trata de personas fueron también objeto de profundo debate. Los desplazamientos forzados por la violencia, el agronegocio, la minería contaminante y todas las formas de extractivismo, y la represión sobre campesinos, pueblos originarios y afrodecendientes estuvieron presentes en todos los talleres. También el grave problema de los golpes de estado como en Honduras y Paraguay y el intervencionismo de grandes potencias sobre los países más pobres.
6. La cuestión ambiental estuvo presente en un rico intercambio entre la perspectiva académica y la popular. Pudimos conocer los datos más recientes sobre contaminación y cambio climático, las predicciones sobre futuros desastres naturales y las pruebas científicas de que el consumismo insaciable y la práctica de un industrialismo irresponsable que promueve el poder económico explica la catástrofe ecológica en ciernes. Debemos combatir la cultura del descarte y aunque sus causas son estructurales, nosotros también debemos promover un cambio desde abajo en los hábitos y conductas de nuestros pueblos priorizando los intercambios al interior de la economía popular y la recuperación de lo que este sistema deshecha.
7. Nuevamente, pudimos concluir que la guerra y la violencia, la agudización de los conflictos étnicos y la utilización de la religión para la legitimación de la violencia, así como la desforestación, el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad, tiene su principal motor en la búsqueda incesante del lucro y la pretensión criminal de subordinar a los pueblos más pobres para saquear sus riquezas naturales y humanas. Consideramos que la acción y las palabras de los movimientos populares y la Iglesia son imprescindibles para frenar este verdadero genocidio y terricidio.
8. Particular atención merece la situación de las mujeres particularmente golpeadas por este sistema. Reconocemos en esa realidad la urgente necesidad de un compromiso profundo y serio con esa causa justa e histórica de todas nuestras compañeras, motor de luchas, procesos y propuestas de vida, emancipatorias e inspiradoras. También exigimos la finalización de la estigmatización, descarte y abandono de los niños y jóvenes, especialmente los pobres, afrodecendientes y migrantes. Si los niños no tienen infancia, si los jóvenes no tienen proyecto, la Tierra no tiene futuro.
9. Lejos de regodearnos en la autocompasión y los lamentos por todas estas realidades destructoras, los movimientos populares, en particular los reunidos por este Encuentro, reivindicamos que los excluidos, los oprimidos, los pobres no resignados, organizados, podemos y debemos enfrentar con todas nuestras fuerzas la caótica situación a la que nos ha llevado este sistema. En ese sentido, se compartieron innumerables experiencias de trabajo, organización y lucha que han permitido la creación de millones de fuentes de trabajo digno en el sector popular de la economía, la recuperación de millones de hectáreas de tierra para la agricultura campesina y la construcción, integración, mejoramiento o defensa de millones de viviendas y comunidades urbanas en el mundo. La participación protagónica de los sectores populares en el marco de democracias secuestradas o directamente plutocracias es indispensable para las transformaciones que necesitamos.
10. Teniendo en cuenta el especial contexto de este encuentro y el invalorable aporte de la Iglesia Católica que en cabeza del Papa Francisco permitió su realización, nos detuvimos para analizar en el marco de nuestras realidades el imprescindible aporte de la doctrina social de la iglesia y el pensamiento de su pastor para la lucha por la justicia social. Nuestro material principal de trabajo fue la Evengelii Gaudium que se abordó teniendo en cuenta la necesidad de recuperar pautas éticas de conducta en la dimensión individual, grupal y social de la vida humana. Es dable desatacar la participación e intervención de numerosos sacerdotes y obispos católicos a lo largo de todo el Encuentro, viva encarnación de todos aquellos agentes pastorales laicos y consagrados, comprometidos con las luchas populares que, consideramos, deben ser reforzados en su importante labor.
11. Todos y todas, muchos de nosotros católicos, pudimos asistir a la celebración de una misa en la Catedral de San Pedro celebrada por uno de nuestros anfitriones el Cardenal Peter Turkson donde se presentaron como ofrendas tres símbolos de nuestros anhelos, carencias y luchas: un carro de cartoneros, frutos de la tierra campesina y una maqueta de una casilla típica de los barrios pobres. Contamos con la presencia de un importante número de obispos de todos los continentes.
12. En este ambiente de debate apasionado y fraternidad intercultural, tuvimos la inolvidable oportunidad de asistir a un momento histórico: la participación del Papa Francisco en nuestro Encuentro que sintetizó en su discurso gran parte de nuestra realidad, nuestras denuncias y nuestras propuestas. La claridad y contundencia de sus palabras no admiten dobles interpretaciones y reafirman que la preocupación por los pobres está en el centro mismo del Evangelio. En coherencia con sus palabras, la actitud fraterna, paciente y cálida de Francisco con todos y cada uno de nosotros, en especial con los perseguidos, también expresa su solidaridad con nuestra lucha tantas veces desvalorizada y prejuzgada, incluso perseguida, reprimida o criminalizada.
13. Otro de los momentos importantes fue la participación del hermano Evo Morales, presidente de la Asamblea Mundial de los Pueblos Indígenas, que participó en carácter de dirigente popular y nos ofreció una exposición centrada en la crítica al sistema capitalista y en todo lo que podemos hacer los excluidos en términos de tierra, trabajo, vivienda, paz y ambiente cuando nos organizamos y logramos acceder a posiciones de poder, pero de un poder entendido como servicio y no como privilegio. Su abrazo con Francisco nos emocionó y quedará por siempre en nuestra memoria.
14. Entre los productos inmediatos del encuentro, nos llevamos dos cosas: la “Carta de los excluidos a los excluidos” para trabajar con las bases de los sectores y movimientos populares, la cual nos comprometemos a distribuir masivamente junto al Discurso del Papa Francisco y las memorias; y la propuesta de crear un Espacio de Interlocución permanente entre los movimientos populares y la Iglesia.
15. Junto a este breve comunicado, le pedimos especialmente a todos los trabajadores y trabajadoras de prensa que nos ayuden a difundir la versión completa del discurso del Papa Francisco que, repetimos, sintetiza gran parte de nuestra experiencia, pensamiento y anhelos. Repitamos junto al: ¡Tierra, Techo y Trabajo son derechos sagrados! ¡Ningún trabajador sin derechos! ¡Ninguna familia sin viviendas! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún pueblo sin territorio! ¡Arriba los pobres que se organizan y luchan por una alternativa humana a la globalización excluyente! ¡Larga vida al Papa Francisco y su Iglesia pobre para los pobres!

EL PAPA Y LOS DERECHOS DE LOS MÁS HUMILDES.

Papa Francisco: “Reclamar tierra, techo y trabajo no es comunista, es la doctrina social de la Iglesia”

“¡Ninguna familia sin vivienda! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún trabajador sin derechos!”movimiento popular
Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencioné y muchas otras que me han contado… tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha!
El Papa Francisco pidió hoy tierra para los campesinos, casas para las familias y derechos para los trabajadores durante el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, en el que participa el presidente de Bolivia, Evo Morales.
“Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo”, afirmó el pontífice.
Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el papa es comunista“, añadió. “No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia“.
El Encuentro Mundial de Movimientos Populares “no responde a una ideología”, destacó el papa argentino. “Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades (…) tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco”.
“Jesús les diría hipócritas” a los que abordan “el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos”, señaló el líder de la Iglesia católica.
“Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y sobre todo practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres y que nuestra civilización parece haber olvidado”.
“Digamos juntos desde el corazón: ¡Ninguna familia sin vivienda! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún trabajador sin derechos! ¡Ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo!”, exhortó Jorge Bergoglio.
El Papa regaló además a los presentes rosarios fabricados por artesanos, cartoneros y trabajadores de la economía popular de América Latina.