El Chavotrumpismo: El pacto perverso y el espejismo de la
transición en Venezuela
11 de julio de 2026
Una
alianza sin precedentes entre el "tercer chavismo" y la
administración estadounidense de Donald Trump se consolida bajo la sombra de
los intereses geopolíticos y energéticos de Washington. Este acuerdo fáctico se
alimenta de la obediencia de quienes, en Caracas, pretenden perpetuarse en el
poder a cualquier costo. Como bien precisa el psicólogo y analista José Domingo
Sosa:
"La
perversión no se define aquí como una desviación moral, sino como un pacto en
el que las reglas del juego y la ley común (la justicia, los juicios formales,
el debido proceso) se suspenden en favor de un goce compartido. La
supervivencia y el control del objeto, que, en este caso, es el país con sus
recursos". (Sosa, J.D. La Psicopatología del Poder. Julio, 2026).
Este
pacto responde a una descarnada reconfiguración del orden mundial, expresada en
la pugna entre las tres grandes potencias: Estados Unidos, China y Rusia. En
este reordenamiento, los imperios buscan delimitar sus áreas de influencia
vital sin importar el perfil ideológico de los países satélites. Para la Casa
Blanca, este pragmatismo quedó consagrado en su Nueva Estrategia de Seguridad
Nacional (diciembre de 2025) bajo el estandarte de "América Primero":
una región libre de la presencia económica y militar de Pekín, Moscú e Teherán.
Bajo esta lógica, no importa si un régimen es democrático o dictatorial; lo
fundamental es que responda a los objetivos geoestratégicos de Washington.
En este
tablero, Venezuela es una pieza codiciada por su posición geográfica, su
control sobre el Caribe y Sudamérica, y sus inmensas riquezas: las mayores
reservas de crudo del planeta, coltán y yacimientos de tierras raras. Tras el
fracaso de las negociaciones secretas para que el gobierno de Nicolás Maduro
rompiera amarras con el eje transcontinental (Rusia, China, Irán, Cuba, Hamás y
Hezbolá), la respuesta de EE. UU. fue contundente: la extracción de Maduro de
territorio venezolano para enfrentar la justicia norteamericana.
El
Triunvirato y la Doctrina "Donroe"
La
salida de Maduro no trajo la liberación, sino un nuevo escenario de
subordinación externa. Estados Unidos impuso un gobierno interino regido por un
triunvirato: Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello. Con este
movimiento, el sistema de dominación represivo y el prontuario de una
organización criminal —responsable del saqueo del país, crímenes de lesa
humanidad y el empobrecimiento del 80% de la población— quedaron intactos.
Para
cumplir sus metas energéticas, el Departamento de Estado sostiene a este grupo
sin apoyo popular bajo el pretexto de que "solo ellos garantizan la
estabilidad". Diseñaron una hoja de ruta teórica en tres fases:
estabilización, recuperación y transición. Sin embargo, a seis meses de la
extracción, la realidad es diametralmente opuesta.
La
crisis económica y social se profundiza. Los servicios públicos colapsan, la
inflación sigue siendo la más alta del mundo y los salarios nominales son los
más bajos del continente. Las prometidas inversiones estadounidenses jamás
llegaron. La supuesta fase de "estabilidad" no ha sido más que una
mutación política: un disfraz de apertura económica que atornilla al régimen
autoritario en una nueva etapa que podemos denominar chavotrumpismo. El dominio
de Washington pasó del tutelaje político a un colonialismo extractivista
descarnado, donde se impide activamente que las fuerzas de oposición asuman una
verdadera conducción democrática. El entusiasmo inicial del ciudadano de a pie
se ha transformado en una profunda decepción y escepticismo.
La
tragedia del 24 de junio: El Estado desmantelado
La
absoluta vulnerabilidad de esta estructura neocolonial quedó al descubierto
tras los dos devastadores terremotos del pasado 24 de junio. La tragedia, que
cobró decenas de miles de víctimas, demostró cómo las décadas de gestión
chavista desmantelaron la capacidad de respuesta del Estado.
La
catástrofe humana no fue un accidente de la naturaleza, sino el resultado
directo de la ausencia de planes preventivos, la proliferación de
construcciones ilegales de pésima calidad y la pírrica preparación de una
Protección Civil abandonada. Para agravar la situación, los cuerpos de
(in)seguridad estatal brillaron por su ausencia durante las primeras 72 horas
críticas. Hoy, de forma cínica, el chavotrumpismo utiliza la reconstrucción
nacional como la excusa perfecta para postergar indefinidamente la transición
política, pretendiendo levantar el país de la mano de los mismos actores que lo
destruyeron.
El
colapso constitucional y el llamado a la rectificación
Finalmente,
es imperativo señalar que el pasado 3 de julio culminó el plazo constitucional
de 180 días fijado para el gobierno interino. Al quedar plenamente demostrada
la falta absoluta del Ejecutivo, el régimen actual no solo es ilegítimo, sino
que usurpa abiertamente el poder. En este escenario de complicidades, la
Asamblea Nacional, al omitir su competencia de declarar formalmente dicha
vacancia, se convierte en otra institución usurpadora y legitimadora del
quiebre inconstitucional.
En
síntesis, edificar una democracia que garantice una vida digna en Venezuela es
hoy una tarea de extrema complejidad. Solo un gran movimiento social y político
de base, capaz de fracturar este andamiaje colonial, podrá hacer entender a la
Casa Blanca su monumental error de cálculo.
Pretender
y declarar ante la opinión pública internacional que los venezolanos están
"contentos y bailando en las calles" disfrutando de una supuesta
riqueza es una falsedad, una patraña y una burla inmoral para una sociedad que
ha padecido 27 años de dictadura.
Rectifique,
señor Trump.
A seis
meses del coloniaje.

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