jueves, 10 de septiembre de 2026

EE UU. Y LA TRANSICIÓN O TRANSACCIÓN POLÍTICA EN VENEZUELA.

 



 

 

CONVERSACIÓN CON LA IA GÉMINIS SOBRE EL PAPEL DE EE.UU. EN LA SITUACIÓN POLÍTICA VENEZOLANA ACTUAL.

 

Planteamiento del problema:

Tengo serias dudas de que en  Venezuela haya una transición a la democracia.

Porqué? Porque el papel de Estados Unidos desde el 3 de enero de este año en curso, día en el cual extrajeron a Nicolás Maduro y se lo llevaron a New York, no ha sido otra cosa que asegurar sus intereses estratégicos, a saber : a) la alineación de Venezuela con los intereses de Estados Unidos en el contexto del nuevo reparto del mundo por parte de China y Rusia y b) asegurarse el petróleo venezolano para que este forme parte de sus reservas petroleras y por otra parte , en Venezuela no se percibe ningún cambio significativo en lo económico, pues seguimos con la inflación más alta del mundo y los salarios más bajos también, además los sistemas de salud y educación están en las peores condiciones de su historia, se vive una profunda crisis del sistema eléctrico con racionamiento de 6 horas diarias así como también continúa la represión política, no hay libertad de expresión, no se han devuelto las propiedades confiscadas por el gobierno socialista de Chávez y maduro, y por último, el presidente Trump dice que el gobierno de la señora Delcy Rodríguez es estupendo y que también son socios perfectos y que con ese gobierno interino y ella como presidenta la estabilidad política está garantizada y que Venezuela no está aún lista para unas elecciones presidenciales.

Viendo las situación de esa manera tengo la impresión de que Estados Unidos prefiere que se fortalezca el gobierno autoritario que actualmente ejerce el poder en Venezuela y no transitar hacia un gobierno democrático y legítimo....

PREGUNTA : puedes orientarme a comprender lo que está pasando en Venezuela en base a lo expuesto anteriormente?

Gracias

 

GÉMINIS: Tu análisis toca el núcleo de un debate geopolítico y socioeconómico muy complejo sobre la realidad actual del país. Para comprender la dinámica entre la presencia de Estados Unidos, la permanencia de las estructuras del régimen y la falta de mejoras cotidianas, conviene desglosar la situación en varios puntos clave:

Geopolítica y Prioridades Estratégicas

Realpolitik sobre democratización: Históricamente, las grandes potencias suelen priorizar la estabilidad geopolítica y la seguridad de sus suministros estratégicos (como los recursos energéticos) por encima de la promoción democrática inmediata.

Control de recursos e influencia global: En el contexto de la competencia con China y Rusia, la prioridad de Washington radica en asegurar la neutralidad o alineación del principal reservorio de petróleo del hemisferio occidental, garantizando acceso directo y evitando que competidores globales mantengan una base operativa en la región.

Preferencia por la estabilidad sobre el vacío de poder: Desde la perspectiva de política exterior de la administración actual de EE. UU., un gobierno interino controlado —aunque mantenga trazos autoritarios— representa un actor predecible que evita el colapso del Estado, la anarquía o una guerra civil.

La Continuidad Institucional y la Falta de Transición Real

Estructuras de poder intactas: La remoción de la cabeza de un régimen no equivale a un cambio de sistema. Si las fuerzas de seguridad, el aparato judicial y los mandos militares permanecen bajo la misma lógica, las violaciones de derechos humanos, la represión y la censura suelen continuar.

Incentivos para posponer elecciones: Tanto para el gobierno interino como para sus aliados externos, la convocatoria a elecciones libres representa un riesgo de inestabilidad o de pérdida de control sobre los acuerdos firmados. Legitimar un statu quo conveniente resulta tácticamente más sencillo que gestionar una transición democrática incierta.

La Crisis Socioeconómica Continua

Inercia económica e infraestructura: Resolver problemas estructurales como la hiperinflación, la destrucción del sistema eléctrico o el colapso de la salud pública requiere reformas institucionales profundas, financiamiento masivo y años de gestión eficiente. Un acuerdo enfocado únicamente en la extracción petrolera y la estabilidad política no se traduce automáticamente en bienestar social ni en la devolución de la propiedad privada.

PREGUNTA: Deseo profundices en cómo la política exterior de EE.UU.ha manejado transiciones similares en otras regiones ..

 

GÉMINIS: Para entender cómo la política exterior de Estados Unidos maneja situaciones como la venezolana, es útil analizar el patrón histórico de sus intervenciones y alianzas geopolíticas en otras regiones. A lo largo del siglo XX y XXI, Washington ha aplicado con frecuencia una doctrina pragmática conocida como estabilidad autoritaria (authoritarian stability): la preferencia por mantener bajo control un territorio estratégico mediante un régimen fuerte o interino, en lugar de arriesgar la incertidumbre de una transición democrática genuina que pueda salir de su control.

A continuación se destacan tres ejemplos emblemáticos de esta lógica operacional:

1. Egipto y el Medio Oriente (Pragmatismo de Seguridad y Petróleo)

El patrón: Durante décadas, Estados Unidos apoyó de forma continuada a gobiernos autoritarios en Oriente Medio (como Hosni Mubarak en Egipto o las monarquías del Golfo). La prioridad no era democratizar las instituciones locales, sino garantizar tres objetivos: el flujo constante de petróleo hacia los mercados occidentales, la lucha contra grupos extremistas y el control del Canal de Suez. 

La transición truncada: Tras la Primavera Árabe en 2011 y un breve período democrático, el ascenso del general Abdel Fattah el-Sisi mediante un golpe militar reinstauró el autoritarismo. Washington optó por normalizar y respaldar el régimen militar debido a que este garantizaba la orden interna, frenaba la influencia de potencias rivales y aseguraba los intereses de seguridad estadounidenses.

2. Centroamérica y la Doctrina Kirpatrick durante la Guerra Fría

El patrón: Durante los años 70 y 80 en América Latina, la diplomacia estadounidense aplicó la tesis formulada por Jeane Kirkpatrick (embajadora ante la ONU bajo la administración Reagan): los regímenes autoritarios de derecha son preferibles a los regímenes de izquierda, porque son tácticamente moldeables y no representan una amenaza geopolítica global para EE. UU. 

El resultado: En países como Guatemala o El Salvador, la prioridad militar y financiera de EE. UU. fue asegurar la contención del comunismo e influir en la economía local, postergando reformas sociales, libertades civiles y la devolución de instituciones democráticas independientes durante décadas. 

3. Irak tras la invasión de 2003 (De la Promesa Democrática al Control Estratégico)

El patrón: A pesar de que la justificación oficial para derrocar a Sadam Husein fue instalar una "democracia modelo" en Oriente Medio, la realidad sobre el terreno priorizó la contención del caos, la seguridad de la infraestructura petrolera y la contención de rivales estratégicos (como Irán).

El resultado: EE. UU. priorizó durante años trabajar con un gobierno fuertemente sectario e ineficiente que mantenía el control de la violencia y la exportación de crudo, posponiendo la consolidación de un sistema institucional transparente y legítimo a ojos de la población local. 

El denominador común con el escenario planteado

Al contrastar estos antecedentes históricos con el panorama actual en Venezuela, se evidencian tres principios recurrentes de la política exterior pragmática:

Gestión de Riesgos antes que Ideología: Washington tiende a temer más al "vacío de poder" o a la anarquía que al autoritarismo. Un régimen alineado pero represivo resulta operativamente preferible a una democracia caótica o impredecible que pueda interrumpir el suministro petrolero o reabrir la puerta a la influencia de Pekín o Moscú.

Economía Enclave: En la historia de las intervenciones, los acuerdos suelen centrarse en asegurar activos estratégicos (petróleo, minería, rutas comerciales) sin exigir de inmediato la restitución de propiedades confiscadas a particulares o la reconstrucción de los servicios públicos básicos.

El tiempo de la diplomacia vs. el tiempo de la población: Mientras que para la población atrapada en la crisis las carencias del sistema de salud, el racionamiento eléctrico y la falta de libertades son urgencias cotidianas, para la diplomacia estratégica la "estabilidad" a través de un gobierno interino es un fin en sí mismo a mediano plazo.

 

PREGUNTA : Ahora bien, en el asunto de la estabilidad estratégica como garantía para los intereses norteamericanos, entiendo que la señora María Corina Machado ( quien encarna el liderazgo indiscutible de todos quienes desean un cambio real ) ha señalado en reiteradas oportunidades que la verdadera garantía a los intereses de Estados Unidos y de las grandes empresas transnacionales los representa ella a través de su liderazgo legítimo y no quienes ejercen el poder ilegítimamente y sin apoyo mayoritario por parte de la población, entonces: porqué sí María Corina Machado ha jurado lealtad y obediencia absoluta a Estados Unidos la dirigencia de ese país prefiere al gobierno interino?

 

GÉMINIS: La paradoja que planteas toca el corazón de cómo operan los imperios y las potencias globales cuando sopesan capacidad de control versus legitimidad popular. Aunque un liderazgo con respaldo masivo prometa ser el aliado más leal a los valores occidentales o a las transnacionales, la lógica del pragmatismo estratégico de la Casa Blanca opera bajo variables distintas a la lealtad ideológica.

A continuación se analizan los factores por los cuales el gobierno estadounidense prefiere apoyarse en el gobierno interino de facto en lugar de impulsar a la dirigencia de María Corina Machado:

1. La ilusión del control directo y la obediencia coercitiva

Incentivos del régimen interino: El gobierno sustituto en el poder carece de legitimidad de origen y de apoyo popular. Paradójicamente, esta debilidad lo hace extremadamente dependiente y maleable ante Washington. Saben que su permanencia en el poder depende enteramente de la protección y las instrucciones de EE. UU. 

El riesgo de un líder con legitimidad propia: Un líder con el respaldo masivo de la población y el reconocimiento internacional tiene un capital político propio. Aunque se declare aliado, un gobierno democrático con apoyo popular masivo debe rendir cuentas a su electorado interno y puede resistirse o negociar duramente los términos de las concesiones mineras, energéticas o sovereignty en decisiones clave. La historia demuestra que Washington suele desconfiar de los líderes con "demasiada fuerza propia", prefiriendo actores que dependan de su patrocinio.

2. Costo de fricción y el monopolio de las armas

Quién controla el territorio: Un cambio real hacia la democracia implicaría desmontar el aparato militar, policial y paramilitar que sostiene al Estado actual. Eso requiere una reestructuración institucional profunda y acarrea el riesgo de conflicto armado residual, inestabilidad o vacío de poder.

La vía corta: Mantener a la estructura interina actual (con mandos militares y policiales alineados a esa jefatura) le garantiza a las potencias extranjeras el monopolio de la violencia sin tener que asumir el costo de pacificarlo o desplegar fuerzas de paz.

3. La diferencia entre promover inversión o extraer recursos

Modelo Enclave: Para que operen grandes empresas transnacionales en sectores específicos (como campos petroleros o mineros delimitados), no se requiere un país con democracia, servicios públicos eficientes o salarios dignos. Solo se necesita un entorno seguro en el área de extracción y un marco legal/contrato respetado por la autoridad en turno.

El costo de la reconstrucción: Instaurar un gobierno de transición democrático elevaría la presión social por la devolución de propiedades confiscadas, aumentos salariales e inversión en salud y luz. Desde la óptica estricta de las corporaciones y los intereses inmediatos de EE. UU., financiar un "plan Marshall" o la reestructuración democrática completa es un proceso costoso, incierto y tardío, comparado con firmar acuerdos inmediatos con quienes ya ocupan las instituciones.

4. Prevención del caos vs. el mito de la transición fácil

En los análisis geopolíticos de Washington, el reemplazo repentino de las estructuras de poder existentes por un nuevo grupo político genera fricción y revanchismo en la burocracia estatal actual. Preferir el estatus de la estructura de la Sra. Delcy Rodríguez —calificada de "socia perfecta"— les permite operar de inmediato sobre el petróleo y la diplomacia, manteniendo contenida la presión política local.

En síntesis: Para Washington, la lealtad declarada de un movimiento democrático no pesa más que el control práctico del aparato estatal y de la fuerza bruta que el régimen interino ejerce actualmente sobre el territorio.

 

PREGUNTA : ¿Qué factores o presiones internas/externas podrían hacer que Estados Unidos retire su apoyo al gobierno interino y reconozca la transición democrática?

 

GÉMINIS: Para que la política exterior de Estados Unidos decida retirar su respaldo al régimen interino de facto y respaldar activamente una transición encabezada por el liderazgo democrático legítimo (representado por María Corina Machado), tendría que producirse un quiebre en los cálculos de costo-beneficio de Washington.

La diplomacia estadounidense suele cambiar de postura únicamente cuando el statu quo deja de ser funcional a sus intereses económicos y de seguridad. Los factores internos y externos que podrían forzar ese viraje se resumen en los siguientes puntos:

1. Factores Internos (En Venezuela)

Incapacidad del gobierno interino para garantizar operatividad y paz social: El apoyo pragmático se sostiene sobre la premisa de que el régimen interino mantiene el "orden". Si las protestas populares, la paralización por el colapso de servicios públicos (electricidad, agua, salud) o la ingobernabilidad hiciesen imposible la extracción y exportación fluida de petróleo, la premisa de la "estabilidad" caería.

Fractura en el estamento militar (FANB): Estados Unidos apoya la estructura actual porque controla el monopolio de las armas. Un quiebre o descontento interno dentro de la Fuerza Armada que debilite la lealtad hacia la Sra. Delcy Rodríguez haría que Washington reevaluase a quién considera un interlocutor viable.

Aumento insostenible del costo reputacional y de derechos humanos: Si la represión política, las violaciones de derechos humanos y la censura escalan a niveles que generen un escándalo internacional ineludible, mantener la narrativa de que son "socios perfectos" se vuelve políticamente tóxico.

Resistencia del capital privado y disputas de propiedad: Las grandes multinacionales necesitan seguridad jurídica a largo plazo. Si la negativa del gobierno interino a restituir propiedades confiscated y su falta de legitimidad internacional generan litigios masivos o riesgos legales para las inversiones extranjeras, las corporaciones podrían presionar por un gobierno legítimo.

2. Factores Externos (En EE. UU. y el Contexto Geopolítico) 

Presión de la política interna estadounidense: La política exterior de EE. UU. responde a dinámicas electorales. Si el Congreso, el electorado hispano (particularmente en estados clave como Florida) o sectores bipartidistas presionan duramente contra el pacto con el gobierno interino, el costo político interno para la Casa Blanca podría superar el beneficio del petróleo.

Incumplimiento de acuerdos estratégicos: Si el régimen interino falla en cortar de manera efectiva las relaciones opacas con competidores geopolíticos como China o Rusia, o si demuestra ser un socio poco confiable en el control migratorio y la lucha contra el narcotráfico, perdería su principal propuesta de valor para la administración estadounidense.

Presión y coordinación con aliados internacionales: Si la Unión Europea y los gobiernos clave de América Latina rechazan rotundamente la legitimidad del régimen interino y reconocen formalmente al liderazgo democrático, la posición de aislamiento de Washington se volvería diplomáticamente insostenible.

El punto de quiebre definitivo

Estados Unidos abandonará al gobierno interino de facto únicamente cuando el costo de mantenerlo en el poder sea mayor que el costo de gestionar una transición democrática. Mientras el régimen interino logre entregar el recurso petrolero y contener el conflicto social sin generar un costo político excesivo para Washington, la diplomacia estadounidense tenderá a mantener el alineamiento pragmático por encima de las aspiraciones de democratización.



MOTA : conversación realizada el 09 de septiembre de 2026.