jueves, 12 de junio de 2014

LA POBREZA EN VENEZUELA

 #Numeralia

3 claves para saber si aumentó la pobreza en Venezuela; por Anabella Abadi y Bárbara Lira

Por Anabella Abadi M. | 23 de Mayo, 2014
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“Reducir la miseria a cero y acelerar la disminución de la pobreza” fue uno de los objetivos planteados en las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013. Sin embargo, las estadísticas recientemente publicadas por el INE para el II Semestre de 2013 muestran que no se cumplió este objetivo. Incluso, los llamados “logros” en materia de pobreza sufrieron un importante retroceso al cierre de 2013.
1. ¿Cómo se determina si un hogar es pobre? Para calificar en la categoría de pobres los hogares, se compara el ingreso per cápita de ese hogar con la Línea de Pobreza por Ingreso, la cual considera la Canasta Alimentaria Normativa y la Canasta Básica. La Canasta Alimentaria Normativa incluye cincuenta productos alimenticios representativos del consumo de las familias venezolanas (5,2 miembros en promedio), que cubren la totalidad de sus requerimientos de energía y nutrientes. La Canasta Básica incluye 362 bienes y servicios (incluyendo los cincuenta de la Canasta Alimentaria Normativa) representativos del consumo básico mensual de la familia venezolana tipo (5,2 miembros en promedio). La Canasta Básica incluye comida, bebidas alcohólicas, vestido, calzado, vivienda (alquiler, servicios y equipamiento), transporte, salud, comunicaciones, esparcimiento y cultura, educación y restaurantes y hoteles. Para su cálculo, se estima que es dos veces la Canasta Alimentaria Normativa.
Los hogares cuyo ingreso per cápita sea menor a la Canasta Básica per cápita se denominanPobres. Si dicho ingreso per cápita es menor a la Canasta Alimentaria per cápita, entonces se denominan Pobres Extremos. De lo contrario se denominan Pobres No Extremos.
2. ¿Qué ha pasado con la pobreza en Venezuela en los últimos años? Entre el segundo semestre de 2007 y el segundo semestre de 2013, el número de hogares pobres aumentó en 94.962. El número de hogares en pobreza no extrema cayó en 19.662, pero el número de hogares en pobreza extrema aumentó en 114.624. Además, sólo entre el segundo semestre de 2012 y el segundo semestre de 2013 el número de hogares pobres aumentó en 416.326: el número de hogares en pobreza no extrema aumentó en 227.240 y el número de hogares en pobreza extrema aumentó en 189.086. Todas estas cifras se tornan más preocupantes cuando se consideran en términos de personas.
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Gráfico 1. Hogares pobres según Línea de Pobreza por Ingreso [Para ver la gráfica ampliada, haga click en la imagen]
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Gráfico 2. Personas pobres según Línea de Pobreza por Ingreso [Para ver la gráfica ampliada, haga click en la imagen]
 
Entre el segundo semestre de 2007 y el segundo semestre de 2013, el número de personas pobres aumentó en 201.352: el número de personas en pobreza no extrema cayó en 30.107, pero el número de personas en pobreza extrema aumentó en 231.459. Por otro lado, entre el segundo semestre de 2012 y el segundo semestre de 2013, el número de pobres aumentó en 1.795.884: el número de personas en pobreza no extrema aumentó en 1.058.520 y el número de personas en pobreza extrema aumentó en 737.364.
3. ¿Cómo deben leerse los datos de pobreza en Venezuela? En síntesis, con los recientes resultados publicados por el Instituto Nacional de Estadística, para el segundo semestre de 2013:
Hogares pobres: 1.899.590 (27,3% de los hogares totales)
Hogares pobres extremos: 612.051 (8,8% de los hogares totales)
Personas provenientes de hogares pobres: 9.174.142 (32,1% de la población)
Personas provenientes de hogares pobres extremos: 2.791.292 (9,8% de la población)
A estas cifras, es necesario agregar que:
1. Considerando los niveles de pobreza al cierre de año, el número de hogares pobres en Venezuela, para las cifras del INE hasta 2013, es el más alto desde 2005.
2. La pobreza medida por hogares aumentó 28% entre el segundo semestre de 2012 y el segundo semestre de 2013. El número de hogares pobres no había subido tanto en un año desde 2002, cuando subió 31,6% con respecto a 2001.
3. El aumento del número de personas en situación de pobreza entre el segundo semestre de 2012 y el de 2013 fue 24,3%. Es el mayor aumento que ha registrado la pobreza en 12 meses durante los últimos 15 años.

domingo, 8 de junio de 2014

SOCIALISMO Y POBREZA EN VENEZUELA

Perspectiva 3.0: La Salida… ¿de la pobreza?

by PolitiKa UCAB
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Por:  Mercedes Martelo / Jueves, 05 de junio de 2014
Los llamados Objetivos del Milenio, asumidos como compromiso por los países del mundo asociados en la Organización de las Naciones Unidas, contemplan en el puesto número uno, la erradicación de la pobreza extrema y el hambre. Es decir, los países del mundo se han comprometido a trabajar para lograr que sus poblaciones salgan de la pobreza y las grandes mayorías dejen de padecer hambre. El objetivo es que ‘la salida’ sea definitiva, por ello se concibe como ‘erradicación’. ¿Qué parte de ‘erradicación’ no entendió el gobierno de Venezuela?
A fin de precisar y hacer seguimiento al avance de los diferentes países con respecto al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la Organización de las Naciones Unidas, ONU, ha establecido metas e indicadores específicos para cada objetivo que deben ser alcanzados en rangos de tiempo determinado.
Imagen1Así, para el objetivo N° 1 (erradicar la pobreza extrema y el hambre), se establecieron las siguientes metas:
1. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015 la proporción de personas cuyos ingresos son inferiores a 1,25 dólares al día.
2. Alcanzar el empleo pleno y productivo, y un trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes.
3. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que padecen hambre.
(www.un.org/es/millenniumgoals)
Considerando el mundo como un todo y de acuerdo con sus informes de seguimiento, la ONU dio por cumplida la meta número uno en el año 2010, esto es, cinco años antes del tiempo límite establecido (año 2015). Se continúa de todas formas trabajando en programas para seguir disminuyendo la proporción de personas en condición de pobreza extrema en el mundo. Las metas 2 y 3 siguen programadas para el 2015.Desde la perspectiva global de la ONU, se considera entonces como pobreza extrema, la condición de tener menos de 1,25 dólares diarios para suplir las necesidades básicas personales.
Nadie espera retrocesos en los logros alcanzados, al contrario, se tienen fundadas expectativas en la posibilidad de alcanzar el objetivo propuesto y disponer de los recursos necesarios para proponerse nuevas metas como una nueva reducción a la mitad de la pobreza extrema hacia mediados de la segunda década del siglo.
Entre tanto en Venezuela, ni siquiera las expectativas están claras. El tema de la pobreza ha saltado de las vicisitudes de nuestra cotidianidad a la palestra de la opinión pública en los últimos días, para protagonizar un ‘escándalo’ nacional: ¡las cifras oficiales del INE reflejan un incremento de la pobreza en 2013!
La prensa nacional da cuenta de la información resaltando los datos como se muestra a continuación:
  • El porcentaje de hogares venezolanos que viven en situación de pobreza pasó de21,2%  a finales de 2012, a 27,3% para finales de 2013 y el mismo comportamiento presenta el indicador de hogares en pobreza extrema que pasó de 6,0% a finales del 2012 a 8,8% a finales del 2013[1].
  • “Para el año 2019, Venezuela debe llegar a tener cero por cien de pobreza en el país", auguró el presidente de la República, Nicolás Maduro, durante el lanzamiento del Sistema Nacional de Misiones en agosto del año pasado…Sin embargo, los resultados difundidos por el INE muestran que se camina en dirección contraria a la consecución de este objetivo[2].
  • En el segundo semestre de 2012, un total de 1.483.264 hogares se encontraban en situación de pobreza, mientras que para el mismo período de 2013 esta cifra había aumentado a 1.899.590, según la metodología de medición de la pobreza del INE basada en el nivel de ingresos de cada hogar[3].
  • Pese al empeño del Ejecutivo en afirmar que los venezolanos cuentan con el mejor salario mínimo del continente, la realidad es que la remuneración básica no solo ha sido desplazada por otros países, sino que es la única nación en Suramérica que experimenta un retroceso salarial.   Al utilizar una tasa de cambio promedio equivalente a 15 bolívares por dólar, debido a que la economía se rige por tres paridades, el salario mínimo en Venezuela se ubica en la actualidad en 283,4 dólares. Esto representa una contracción de 36,8% con respecto a 2009, cuando la remuneración básica era de 449 dólares…La devaluación no es el único mal que enfrenta el salario mínimo, sino también está golpeado por una alta inflación. Según Económetrica, el poder de compra del salario mínimo en 2013 se contrajo 7%[4].
Al observar las cifras sobre la pobreza publicadas por el INE en su página en internet, encontramos que efectivamente, luego de 15 años “en revolución”, bajo la conducción de un solo gobierno a efectos prácticos, ya que sólo a partir de 2013 tenemos un nuevo presidente, al iniciarse el año 2014 en Venezuela tenemos más de nueve millones de personas en la pobreza (9.174.142), lo que representa un 32% de la población, casi 1 de cada 3 venezolanos está en condición de pobreza. Pero además, cerca de tres millones (2.791.292) de personas se encuentran en situación de pobreza extrema, esto representa aproximadamente, un 10% de la población, es decir, 1 de cada 10 venezolanos se encuentra en el umbral de la pobreza extrema.
Desde el punto de vista gubernamental, el ‘gobierno revolucionario’ ha realizado un importante esfuerzo en la lucha contra la pobreza, y así lo proclama con gran énfasis, ya que antes de 1999 se encuentran cifras mayores de pobreza.
En efecto, a finales de 1998 se registran en las estadísticas del INE más de once millones de pobres (11.414.852) que representan un 50% de la población y sobre cuatro millones y medio (4.533.763) de personas en pobreza extrema que representan alrededor de un 20% de la población. En cifras relativas se aprecia un gran avance en este terreno ya que el porcentaje de población ubicada como pobre pasa de 50% a 32% y el porcentaje de población en pobreza extrema pasa de 20% a 10%, por eso se habla de haber cumplido el objetivo del milenio.
No obstante, si miramos las cifras absolutas, en estos quince años se han reducido los pobres en poco más de dos millones de personas (2.240.710) lo que representa aproximadamente un 20% apenas del total de pobres a principios de 1999. Algo similar se observa respecto a la pobreza extrema que se redujo en 1.742.471 personas, lo cual representa un 38% con respecto al total de personas en pobreza extrema a principios de 1999. En términos reales pues, los resultados son menos atractivos. Hay estudios detallados de prestigiosos investigadores de la UCAB y otros centros de investigación en el país, que ofrecen más información y resultados menos alentadores sobre los niveles de pobreza a nivel nacional, tomando en cuenta las diversas metodologías de medición de la pobreza que se aplican a nivel internacional.
No deja de ser loable el logro de ofrecer a dos millones de personas la ‘salida’ de la pobreza. Sin embargo, consideramos que es un logro muy pequeño tomando en cuenta la cantidad de recursos empleados ya que el gobierno revolucionario ha contado con los mejores precios de exportación de petróleo de la historia y por tanto, con la mayor masa de ingresos que gobierno alguno pudo imaginar.
La gráfica a continuación, aunque no presenta los precios del petróleo venezolano sino precios de referencia internacional,  permite apreciar las tendencias de estos precios y expresa mejor que las palabras, la idea sobre la inmensa diferencia en el caudal de recursos disponibles por parte de los gobiernos que condujeron el país en las décadas de los 80 y 90, en comparación a los recursos disponibles por parte del ‘gobierno revolucionario’ desde los primeros años en el siglo XXI y hasta la fecha.
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Como se puede apreciar, entre 1985 y 1998 el precio de referencia internacional se ubica en el orden de los 20 dólares por barril en tanto que a partir del 2000 la tendencia lleva los precios al alza en dirección a los 100 dólares por barril. El precio promedio del barril venezolano se registró para 1998 en el orden de 9,38 dólares, para 1999 en 15,36 dólares, para 2005 ya alcanza 45,39 dólares y desde entonces se mantiene por encima de 80 dólares, habiendo llegado incluso a estar por encima de 100 dólares.
Voceros del gobierno han señalado en declaraciones recientes que la inversión social del Gobierno venezolano asciende a 623.508 millones de dólares desde 1999, esto significa en el orden de 41.567 millones de dólares de inversión por año. Con tal masa de recursos invertidos era factible esperar que no tuviéramos ya al menos, población ubicada en la pobreza extrema, pero no sólo seguimos teniendo pobreza extrema sino que hay indicios suficientes, en las perspectivas del comportamiento de la economía, para suponer que se revertirán los escasos logros obtenidos.
¿Y qué se puede pensar, decir y sentir al respecto?, ¿qué institución, qué autoridad va a asumir la responsabilidad de esta situación?. Mientras el gobierno ¿socialista? ha venido manejando a discreción un flujo abundante de recursos, la población en sus diferentes estratos viene enfrentando numerosos problemas de escasez, esto es, de pobreza, porque la noción de pobreza está intrínsecamente ligada a la existencia de la escasez. Y la escasez se está instalando entre nosotros. Por lo tanto, el INE no ha hecho más que verificar lo que la mayoría de nosotros sabe, vive y siente desde hace tiempo.
Como era de esperar, diferentes representantes del gobierno han salido a sacudir el trapo rojo de la ‘contra-información’, cuestionando las cifras del INE o cambiando su significado. La cruda realidad es que cada vez es más difícil engañarnos. La escasez, es decir, la pobreza, se extiende como epidemia sobre todas las capas de la sociedad venezolana amenazando con arrasar el fruto de la movilidad social que en otros tiempos se entendía como expresión del esfuerzo de la población por progresar y hoy parece reducida a expresión de la capacidad para obtener prebendas de quienes tienen el poder.
La Pobreza Como Condición
Hasta aquí hemos comentado aspectos de la pobreza que se relacionan con factores existentes en el entorno, relativas a la posibilidad de acceso a los alimentos, a la salud, la educación y servicios básicos de vivienda, pero hay muchos otros aspectos involucrados.
La pobreza es un problema verdaderamente complejo porque comprende múltiples causas que pueden tener diferentes formas de interrelación dependiendo de otras muchas condiciones como el momento histórico, la evolución socioeconómica de los países y sus características culturales. Pero además, la pobreza involucra la propia concepción de quien la padece y sus expectativas respecto a ella. De tal manera que no es posible una definición única, universal, que satisfaga simultáneamente todas las aristas posibles.
Para simplificar un poco podemos considerar que existen dos dimensiones básicas en el problema de la pobreza, una que tiene que ver con el entorno en el que se desenvuelve la vida de los seres humanos, la vida específica y concreta del día a día, y otra dimensión que se adentra al mundo interno de cada persona y tiene que ver con sus percepciones y sus mecanismos de análisis y comprensión de la situación de la pobreza, independientemente de si se encuentra inmerso en ella o no.
La primera dimensión constituye una condición dada en el sentido de que determina un escenario para la vida. Desde esta perspectiva la pobreza es una condición de escasez o falta de recursos con diversos grados de intensidad hasta llegar al nivel extremo de no contar ni siquiera con la capacidad de acceso a los alimentos indispensables para la subsistencia. En esta dimensión, la pobreza se puede medir en términos de ingresos y de recursos disponibles en general para la educación, la salud, la vivienda y el trabajo remunerado.
En esta dimensión se concentra la mayoría de la atención de los interesados en el tema desde la perspectiva académica, político-social y gubernamental. Tales esfuerzos se dirigen a estudiar el fenómeno, describirlo, tratar de identificar sus causas y buscar mecanismos para disminuir o paliar sus consecuencias. En esta dimensión se trabaja el problema como una situación de desigualdad en la distribución de los recursos, por tanto, el Estado y las organizaciones de la sociedad civil juegan un papel fundamental en la creación de mecanismos para contrarrestar esa desigualdad y servir como factores de redistribución de dichos recursos. Se constituyen pues, a sí mismos como sujetos activos de una relación con otros sujetos, los pobres, a quienes van a dirigir su acción.
Así, en general en esta dimensión, parece que los sujetos que viven la condición de pobreza, sus protagonistas por decirlo de alguna manera, constituyen el elemento pasivo de la relación y no se espera que hagan otra cosa que esperar a que el Estado, los organismos internacionales, las organizaciones caricativas, los movimientos revolucionarios, o cualquier otro ente, lleguen con los recursos de la redistribución; incluso parece que se les conmina a esta condición pasiva, tal vez porque eso define entre otras cosas, quien mantiene el control sobre los recursos.
No obstante, en esta dimensión es que se necesita también de la acción de los sujetos en condición de pobreza, orientada no sólo a la recepción y uso adecuado de los recursos recibidos sino también a generar el impulso adicional que los lleve a salir de su condición de pobres para mejorar su calidad de vida (lo cual no quiere en ningún caso significar que se conviertan en ‘ricos’).
El aspecto de la calidad de vida es sumamente interesante porque hay allí mucho espacio de trabajo posible por parte, tanto de los que llamamos sujetos activos, como de los sujetos en condición de pobreza en relación con factores como la solidaridad, la limpieza y conservación del hábitat, los hábitos de alimentación, higiene, vestido, recreación. En otras palabras no son los millones de dólares el único recurso con el que se puede atacar la pobreza, y esta conclusión nos lleva a la otra dimensión que mencionamos anteriormente.
La Pobreza Como Percepción
En esta dimensión, entra en juego el factor individual, independientemente del grado de conciencia con respecto al tema, hay una percepción del fenómeno y una percepción de sí mismo con respecto a él, tanto si se es pobre como si no lo es. En esta dimensión, en el mundo interno del individuo, es donde se encuentra otra cantidad de recursos a los que es necesario acceder para construir la fuerza necesaria que requiere el impulso para ‘salir’ definitivamente de la pobreza y erradicarla. Hay poca información sistemática respecto a esta dimensión por tanto nos limitamos aquí a mencionarla para hacerla evidente e invitar a su exploración.
En otros papeles de trabajo volveremos sobre el tema con más elaboración.
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¿Se Puede Salir De La Pobreza?
La respuesta a esta pregunta cuenta con numerosos ejemplos en positivo en diferentes épocas y diferentes lugares del mundo. Claro que se puede ‘salir’ definitivamente de la pobreza y ello no es solamente un problema de nivel de ingresos, es también un asunto de concepción y percepción de sí mismo y de generación de fuerzas que puedan apalancar el impulso necesario según las condiciones de momento y lugar en cada caso.
Hay nuevos caminos por desarrollar para lograr la superación de la pobreza y en Venezuela también podemos trabajar en ellos.

miércoles, 4 de junio de 2014

VENEZUELA: LA TORMENTA PERFECTA.

El Faro: La tormenta perfecta

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Por: Benigno Alarcón / Jueves, 29 de mayo de 2014
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¨La salida de la actual crisis política no podrá ser sin los militares ni contra los militares.¨
(Carlos Blanco. El Nacional 11-05-2014)
Después de una semana de receso, porque hay que compartir este espacio con otros pensadores que tienen también mucho que decir, y también porque a veces se necesita algo más de tiempo para comprender los escenarios que se van consolidando sin prisa pero sin pausa, hay señales aun confusas, que parecieran ir marcando el camino hacia dónde van la cosas.
Como habíamos dicho con anterioridad, cuando los autoritarismos competitivos pierden su ventaja competitiva, o sea la que les permite ganar elecciones bien sea por la legitimidad de su liderazgo o por el tamaño del sector al que distribuyen beneficios, tienen que decidir entre negociar algunas garantías con la oposición y abrir el juego político (democratización) o cerrarlo y confiar en su capacidad represiva para mantener la gobernabilidad por la fuerza (autocratización).
En el caso de nuestro país está claro que, al menos por ahora, el gobierno no tiene ninguna intención de abrir el juego político; confía más en la lealtad de sus tropas que en cualquier acuerdo con la oposición que reduzca en algo el control férreo que mantiene sobre toda institución de la que dependa su estabilidad en el poder. Es así como, mientras el régimen experimentaba con varias formas de represión y ganaba tiempo en la mesa de diálogo para dar chance a Kronos de erosionar la voluntad de los protestantes, el diálogo entraba en terapia intensiva ante lo inconveniente para el gobierno de comprometerse en acuerdos con un sector de la oposición que no tenía ningún control sobre los dos principales problemas que se plantean: lo económico (materializado principalmente en la inflación y la escasez) y la protesta.
Pero la paralización del diálogo, aunque es la oposición la que se levanta de la mesa, no es por decisión de ésta sino del gobierno, que sin mayores engaños llamo desde el principio al pan, pan, y al vino, vino, al advertirnos que esto era diálogo y no negociación. Ciertamente la ilusión de la MUD era que al sentarlos en la mesa no podrían levantarse sin un acuerdo, sin embargo, la realidad es que fueron ellos mismos los que tuvieron que levantarse sin acuerdo para no continuar socavando su propia credibilidad, por lo que ahora luce por demás complicado un regreso incondicional al diálogo sin la entrega de una prueba de buena fe (la liberación del Comisario Simonovis), que aunque de bajo costo para el gobierno, tropieza con la posición inequívoca de su ala radical, que encuentra en ello la carta para terminar de dinamitar un diálogo que nunca les interesó por razones diversas.
Mientras el diálogo público y privado, que es el más importante, se paraliza, la Asamblea bajo el mazo de Diosdado Cabello avanza a toda velocidad para sacar de la mesa del diálogo lo que debería ser la carta principal de negociación del mismo: el nombramiento de los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral. Este fin de semana quedará conformada la comisión desde la cual se procesarán las credenciales de los postulados a rectores, y para la cual se presentaron cuando menos dos representantes de organizaciones de la sociedad civil vinculadas al gobierno por cada uno de los representantes de organizaciones independientes, lo que hace pensar que la conformación de la comisión se inclinará también a favor del oficialismo.
Al tiempo que toda esta complicada dinámica sucede, los problemas económicos se agravan y con ellos va cayendo la legitimidad de Maduro, que hoy ya perfora el piso de los 40 puntos porcentuales y desciende hasta los 37, haciéndose cada vez más dependiente del sector militar que, junto a los radicales, parecieran ir ganando poder e imponiendo sus propias reglas de juego.
Desde hace algunas semanas veníamos diciendo que las variables de mayor peso, que definirían el escenario de desenlace de la crisis política originada por las protestas estudiantiles, eran la sustentabilidad de la protesta y la posibilidad de que gobierno y oposición pudieran llegar a acuerdos que permitieran un cambio de las reglas de juego hacia la democratización. En este sentido, la sustentabilidad de la protesta dependía principalmente de su posibilidad de generar resultados en el corto plazo, capaces de sostener expectativas positivas que justificaran los costos para quienes protestaban y generaran una tendencia hacia su masificación, y de los riesgos derivados de la participación. A su vez, el lugar para generar resultados que justificaran la protesta estaba en la mesa de diálogo, si se entendía como el lugar para negociar las condiciones que atendieran a las causas de la protesta, para lo cual negociación y protesta necesitaban ir de la mano. Lamentablemente esto nunca se entendió oportunamente.
La diferencias entre el liderazgo de la oposición que hoy divide a la MUD colocando a María Corina Machado, Antonio Ledezma y Voluntad Popular del lado de las protestas, mientras que AD, Copei, PJ y UNT se sentaban en una mesa de diálogo sin la fuerza necesaria para representar políticamente a quienes protestaban y tampoco a quienes podían comprometerse con soluciones a la grave crisis económica, y tenían su propia mesa de negociación aparte, permitió al gobierno utilizar el diálogo como factor de entretenimiento, mientras se profundizaban las divisiones en la oposición y se encontraba la fórmula represiva adecuada para lidiar con la protesta. Es así como hoy podría decirse que el gobierno gana este round con dos golpes importantes, divide a la oposición y logra controlar la protesta, al menos por ahora.
Al mismo tiempo que hoy se debate sobre el fracaso de las dos oposiciones, la que dialoga y la que apoya las protestas de calle, pareciera, por los múltiples llamados de Capriles a la unidad, que se comienza a tomar conciencia sobre la necesidad de la oposición de rescatar, mantener y fortalecer la unidad y no avanzar hacia el deslinde, que en algún momento algunos irresponsablemente propusieron desde la MUD. La oposición dividida no vale nada.
Este escenario, aunque luce como el peor posible, sin salidas democráticas de la crisis política a la vista y con un avance importante hacia una mayor autocratización del país, parece aún altamente inestable por tres tendencias fundamentales: la inviabilidad económica del país en el corto y mediano plazo, la aparente irreversibilidad del deterioro de la legitimidad de Maduro, y el potencial resurgimiento de la protesta por la combinación de las dos tendencias anteriores. Parece entonces, que las variables determinantes de este escenario de autocratización se mueven, al menos por ahora, de la combinación protesta-diálogo hacia la evolución de la crisis económica, para la cual no se vislumbran soluciones de corto plazo, ni la coherencia que hacia dentro del gobierno sea capaz de mantener sus diferentes actores para enfrentar la tormenta que se avecina y salvar juntos el barco y a sí mismos.
La situación económica del país se encuentra hoy en niveles tan graves que si estuviésemos en manos de gobernantes serios se estaría considerando la necesidad de acudir al Fondo Monetario Internacional para lograr un financiamiento de largo plazo y la adopción de medidas urgentes para recuperar el equilibrio financiero del país, que aún en el caso de que se adoptaran con la mayor diligencia y responsabilidad, los economistas menos alarmistas considerarían imposible de alcanzar en menos de tres o cuatro años.
El costo de las duras correcciones económicas, cuando no se tiene el capital político necesario para aguantar los embates de la tormenta, ni la tolerancia para afrontar una potencial salida del poder, obliga a quienes dependen de mantenerse en el poder a concentrar la distribución de los muy escasos recursos entre quienes resultan esenciales a este fin. Es en esta lógica que mientras en tiempos de crisis política con abundancia de recursos se fortalecen los mecanismos distributivos clientelares, como fue el caso de la creación de las misiones partir del 2003, en tiempos de vacas flacas, como los actuales, las misiones se cierran y el poder y los recursos escasos se concentran con preferencia entre los esenciales (Bruce Bueno de Mezquita, 2011), o sea en aquellos actores que tienen el poder de administrar justicia (tribunales), de decidir comicios (Consejo Nacional Electoral) y en especial en quienes tienen las armas ( Fuerzas Armadas, cuerpos policiales y paramilitares), así como entre otros actores de cuya lealtad incondicional dependa la estabilización del régimen cuando todo lo demás falla.
Esta especie de equilibrio inestable que hace muy difícil y riesgoso la adopción de decisiones políticas y económicas, genera un círculo vicioso de muy difícil resolución, en el cual la toma de medidas con alto costo político que permitan equilibrar las finanzas públicas se vuelve prácticamente imposible, lo que a su vez dificulta la captación de nuevo financiamiento, al tiempo que los escasos recursos que logran captarse por la vía de impuestos, renta petrolera o contratos firmados por el Estado, terminan concentrándose en alimentar el compromiso y la lealtad de los “esenciales”.
A pesar de la precariedad de tal situación este equilibrio inestable logra ser mantenido en ocasiones por períodos de tiempo prolongados en los que, mientras la población se empobrece paulatinamente, estos actores continúan concentrando poder y enriqueciéndose en la medida que los recursos, aunque escasos, sigan siendo suficientes para mantener los engranajes de un pequeño círculo de actores esenciales debidamente lubricados, tal como es el caso de Cuba y Birmania, entre otros.
¿Cuánto puede prolongarse una situación de este tipo?, depende en buena parte de la disponibilidad de recursos económicos. Y la disponibilidad de recursos económicos depende no solo del precio del barril de petróleo y de la captación de impuestos, sino también del ritmo al que se deben gastar tales recursos. En momentos en donde el gobierno depende del ejercicio activo de la represión, como ha sucedido en los últimos meses, sus costos, no solo políticos sino económicos, se van al cielo por la intensificación no solo del uso de mano de obra (soldados, policías, paramilitares, jueces), sino de equipos, campañas comunicacionales, etc., de ahí la disposición a instalar una mesa de diálogo con la oposición mientras duraba la crisis. Asimismo, la amenaza de sanciones internacionales, como las que hoy se discuten en el Congreso norteamericano, o de persecución futura por delitos contra los derechos humanos, que no prescriben, encarecen los costos de represión en la misma medida que se reducen las expectativas de contar con el blindaje del poder en el mediano y largo plazo.
La inviabilidad económica del país en el corto y mediano plazo, la aparente irreversibilidad del deterioro de la legitimidad de Maduro, y el potencial resurgimiento de la protesta por la combinación de las dos anteriores son tres tendencias que podrían generar una tormenta perfecta, en la cual, como sucede en la realidad cuando los barcos corren el peligro de hundirse, mantener la coherencia y remar juntos en medio de un caos en donde cada quien solo está pendiente de salvarse a sí mismo, puede ser especialmente difícil para el gobierno.
Creo que al igual que pasa cuando llueve, que siempre escampa, esta primera tormenta ha pasado, aunque con daños visibles para el gobierno, sobretodo en el apoyo y legitimidad de Maduro, y para la oposición, hoy dividida y confundida al no haber conseguido un resultado que pueda presentarse como un logro significativo del diálogo o de la protesta. Vendrá ahora un receso para el reacomodo en donde tocará a la oposición auto-evaluarse críticamente y decidir entre divorcio o reconciliación. Mientras tanto, del lado del gobierno se activará la persecución contra quienes lideraron la protesta, para animar el deslinde de la oposición y tratar de evitar que en el futuro se produzca la ¨tormenta perfecta¨, al tiempo que se dan los cambios y el reacomodo de fuerzas para garantizar la salvación de la ¨revolución¨. De cómo cada lado se prepare para la próxima tormenta dependerá la suerte de cada lado.
Preguntas Frecuentes:
1. ¿Se reactivará el diálogo? Muy difícil, y mientras no se reactive la protesta más difícil aún. El gobierno necesita un diálogo sin compromisos, y para la oposición un diálogo sin resultados es un suicidio. El gobierno solo retomaría el diálogo si lo necesita, y solo en ese caso estaría dispuesto a entregar algo para regresar a la oposición a la mesa.
2. ¿Y el diálogo económico? El diálogo económico continuará porque el gobierno necesita llenar los anaqueles y que las empresas paguen sus impuestos. El resultado será la adopción de las medidas mínimas necesarias para lograr que las empresas se mantengan activas, lo que no implica, como algunos esperan, que el gobierno o el modelo económico cambien. Es posible esperar un mayor pragmatismo en lo económico, en la medida que ello favorezca al gobierno, pero recordando siempre que dólares no hay y el diálogo económico será una relación suma-cero en la que los diferentes sectores económicos competirán duramente para repartirse una torta muy pequeña que no alcanza para todos y no tiene posibilidades de crecimiento real. En este escenario lo que unos ganan será el equivalente a las pérdidas de otros.
3. ¿Se aprobará en el Congreso de los Estados Unidos la Ley mediante la cual se aplicaran sanciones contra venezolanos vinculados al gobierno? Sí, y en ese caso a Obama no le quedará más remedio que aceptar su aplicación. El costo político para Obama de negarse a aplicar sanciones a personas acusadas de corrupción o delitos contra los derechos humanos en Venezuela no se justificaría. A todo evento, para el presente momento las personas mencionadas en la lista del Congreso y quienes temen estar en la misma situación deben haber ya migrado sus cuentas bancarias a otros países, y quienes tienen propiedades allí deben estar en el proceso de venderlas o traspasarlas. La respuesta del gobierno venezolano se materializó en el día de ayer con el montaje de la ¨olla¨ (como dicen mis amigos periodistas) del golpe con magnicidio, cuya intención no es otra que un intercambio de listas, si vas contra los míos voy contra los tuyos. Resultado más probable: los gringos no ceden a tales presiones y habrá imputados de ambos lados.
4. ¿Se acabó la protesta? No. Las protestas no se producen nunca en una línea ascendente. Estas son olas con sus respectivos recesos. Las protestas seguirán produciéndose de manera espontánea por distintos motivos y en diferentes zonas del país.
5. ¿Es posible la masificación de la protestas? Depende de cómo se proteste. Si las protestas se vuelven nuevamente violentas no se masificarían porque ello impone barreras físicas, morales y psicológicas a la participación de la mayoría de la gente y sirve de justificación a la represión gubernamental de las mismas. Si las protestas se transforman en actos de masas sin expresiones de violencia, justificar la represión se vuelve complicado y políticamente costoso para el gobierno y ello sirve para incrementar progresivamente la participación en las mismas.
6. ¿Gobierno y oposición llegarán a un acuerdo sobre los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral? Muy difícil. En la mesa de diálogo todos tenían claro desde el principio que el nombramiento de los nuevos rectores del CNE era la joya de la corona, y por lo tanto lo más difícil de negociar, tanto que mientras el diálogo se suspende la activación de los mecanismos para el nombramiento de los nuevos rectores avanza a ¨paso de vencedores¨ en la Asamblea Nacional. Lamentablemente el tema del CNE, a pesar de su importancia trascendental para mantener abierto el camino democrático y garantizar una salida pacífica al conflicto político, carece del ¨sex appeal¨ para movilizar a la oposición, por lo que luce poco probable y lamentable que el proceso de elección de nuevos rectores sea muy posiblemente resuelto en un debate de bajo perfil que no alcance los necesarios dos tercios en la Asamblea y termine colocando la decisión, nuevamente, en las manos del Tribunal Supremo de Justicia. En un escenario de inestabilidad como el actual, que puede significar la necesidad de reemplazar al actual presidente por alguien más antes de la finalización de su mandato, el control del Consejo Nacional Electoral es una carta fundamental a la que el régimen no tiene intención de renunciar

lunes, 2 de junio de 2014

POBREZA Y MISERIA EN TIEMPOS DE REVOLUCIÓN.

Pobreza y miseria en tiempos de revolución

Casi la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza después de 15 años en el poder disfrutando de una bonanza petrolera sin precedente en nuestra historia.
Casi la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza después de 15 años en el poder disfrutando de una bonanza petrolera sin precedente en nuestra historia.

Las tan cacareadas misiones solo han servido para institucionalizar la miseria y profundizar el control social de los ciudadanos

José Rafael López Padrino
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Jose_Rafael_Lopez_Padrino_1Una de las tantas mentiras de esta bastarda revolución, tal vez la más publicitada, ha sido su “éxito en reducir la pobreza general”. En efecto en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación(2007-2013) presentado por el embaucador eterno se establecía como objetivo central “Reducir la miseria a cero y la pobreza a cero”. Sin embargo, las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) correspondientes al segundo semestre del 2013 demuestran todo lo contrario, un aumento en los niveles de pobreza y lo que es peor, que algunos de los supuestos “logros” de la revolución en cuanto a la reducción de la pobreza sufrieron un franco retroceso. Estadisticas de sospechosa veracidad y que en la mayoría de los casos no fueron más que falsas burbujas de prosperidad.
A pesar de los malabarismos estadísticos de Elías Eljuri y su sargentería del INE, las recientes cifras divulgadas por ese despacho demuestran que entre el período 2007-2013, el número de hogares pobres aumentó en 94.962 y el número de hogares en pobreza extrema aumentó en 114.624. Con el agravante de que el empobrecimiento de la población venezolana se ha acelerado en los últimos tiempos, ya que el número de hogares pobres se incrementó en 416.326 solo en un año (2012-2013), de los cuales 189.086 de ellos fueron hogares en pobreza extrema.
Esto implica que aproximadamente 9.174.142 venezolanos (32,1% de la población) viven en la pobreza y 2.791.292 (9,8% de la población) viven en condiciones de pobreza extrema. Hay que acotar que estas cifras enmascaran la magnitud del empobrecimiento de la población venezolana dado que los tarifados del INE manipulan los precios referenciales de la Canasta Alimentaria Normativa y de la Canasta Básica, los cuales son comparados con el ingreso per cápita de ese hogar.
Las lapidarias cifras publicadas por el INE entierran las falacias pregonadas por el gran estafador del siglo XXI y el mediocreungido de MirafloresNo han erradicado la miseria social heredada del pasado como se alardeó más de una vez, la realidad es otra, casi la mitad de la población (41,9%) vive por debajo de la línea de pobreza después de 15 años en el poder disfrutando de una bonanza petrolera sin precedente en nuestra historia. Además, el incremento porcentual de personas en situación de pobreza en el lapso 2012-2013 fue del 24,3%, lo cual constituye el mayor aumento que ha registrado los índices de pobreza en 12 meses durante los últimos 15 años.
La realidad demuestra el fracaso del anquilosado y autoritario capitalismo de Estado que promueve el lumpen bolivariano.Demuestra el fracaso de las tan cacareadas misiones, que solo han servido para institucionalizar la miseria y profundizar el control social de los ciudadanos. Estos vendedores de falsas esperanzas han traficado con las ilusiones de los más humildes. ¿Como justificar la dimensión de este colosal desastre social?  La derrota a la pobreza no es viable bajo este proyecto explotador-autoritario que promueve el pestilente lumpen bolivariano.