sábado, 8 de noviembre de 2014

VENEZUELA: ARMAS CONTRA IDEAS

Armas contra Ideas

El sector castrense disfruta de muchos recursos para garantizar su “lealtad” a la revolución y al gobierno cívico-militar.
El sector castrense disfruta de muchos recursos para garantizar su “lealtad” a la revolución y al gobierno cívico-militar.

Definitivamente, las universidades son la cenicienta de este gobierno

Efraín Rincón Marroquín
 / Soberania.org
Cuando un gobierno privilegia al sector castrense en mayor grado que al sector educativo, deja claro su apego al autoritarismo y su profundo desprecio por la civilidad, esencia de las democracias modernas. Pero también puede interpretarse como un acto de adulación a los militares cuando está consciente del frágil apoyo popular que disfruta. En estos últimos quince años, los venezolanos hemos sido testigos de un régimen conformado en su mayoría por militares; con un discurso militarista y guerrerista; con estrategias, tácticas y programas propios de un cuartel y absolutamente contrarios a principios ciudadanos, tan altamente valorados por el Libertador Simón Bolívar. Dentro de este régimen, el estamento civil apenas sirve para guardar la farsa de una democracia cada vez más deficitaria.
Son abundantes los ejemplos que corroboran nuestra afirmación. El toque de diana se ha convertido en el “grito de guerra” de las campañas oficialistas, especialmente, en el día de las elecciones. Los nombres de los comandos de campaña del PSUV, son referidos a batallas libradas por venezolanos de otros tiempos; los servicios estratégicos están en manos de militares; la pretendida solución de los problemas más álgidos de la nación (economía, desabastecimiento, bachaqueo, energía eléctrica, entre otros), se les encomienda a militares que rotan de un cargo a otro con la misma frecuencia que son transferidos de una a otra plaza militar.
Los incrementos salariales son religiosamente respetados, sin necesidad de levantarse en huelga o protestar, por lo menos no públicamente. Los beneficios sociales que disfrutan son espléndidos y muy frecuentes. El estamento militar no sólo tiene garantizado un salario indexado, en momentos donde la inmensa mayoría de los venezolanos apenas nos alcanza el salario para medio comer y pagar servicios públicos cada vez más caros y deficientes, sino que disfrutan de programas sociales a través de los cuales les regalan desde carros, viviendas, artefactos eléctricos hasta teléfonos celulares. Muchos recursos para garantizar su “lealtad” a la revolución y al gobierno cívico-militar. 
Mientras tanto, los otros sectores de la sociedad no forman parte del banquete revolucionario. En el caso de la educación, un profesor universitario venezolano devenga un salario mensual que oscila entre 65 y 150 dólares, cuando en Chile yEcuador el salario mínimo de un profesor universitario es superior a los 1.000 dólares. La educación de calidad es la más importante prioridad de las naciones con una visión moderna y progresista. En nuestro país, por el contrario, la renuncia de profesores se ha incrementado vertiginosamente en los últimos años, pues, los irrisorios salarios y beneficios los empujan a labrarse un mejor futuro en otros países del mundo, con lo cual se agrava la crisis universitaria.
Definitivamente, las universidades son la cenicienta de este gobierno. En vez de fortalecer y apoyar las universidades autónomas, el régimen ha creado universidades de todo tipo que, a la larga, también las abandonan, constituyéndose en una pesada carga para las finanzas públicas. En definitiva, ni a las universidades autónomas ni a las oficialistas, se les presta la debida atención para que puedan cumplir con el propósito de educar con eficiencia y calidad a las nuevas generaciones de venezolanos. La mediocridad, la ignorancia y la defensa de intereses subalternos, le impide al régimen ver la importancia de la educación en la construcción del progreso para todos los venezolanos.
En el caso de la Universidad del Zulia, el gobierno aprobó sólo el 30% del presupuesto requerido para garantizar su funcionamiento en el próximo año. Este gobierno ha convertido a las universidades en meras instituciones que sólo disponen recursos para pagar salarios de hambre a los que allí laboramos. El fomento y apoyo a la ciencia y tecnología, esencia de la sociedad del conocimiento, no es preocupación de este gobierno, brilla por su ausencia. Convertir nuestras universidades en verdaderos centros del conocimiento, es un espejismo que este régimen se ha encargado de profundizar. Cuando las ideas y el conocimiento de los ciudadanos son menos importantes que las armas que agreden al pueblo, es un síntoma inequívoco de la podredumbre de un gobierno que desprecia a los ciudadanos para favorecer a quienes creen ser sus “salvadores” en momentos en que el barco empieza a hundirse.

DIFERENCIAS ENTRE DEMOCRACIAS Y DICTADURAS

Las diferencias entre las democracias y las dictaduras

Tanto Fidel Castro como Hugo Chávez si ocultaron sus reales intenciones antes de asumir el poder y durante un breve tiempo mientras lograban el control total del Estado.
Tanto Fidel Castro como Hugo Chávez si ocultaron sus reales intenciones antes de asumir el poder y durante un breve tiempo mientras lograban el control total del Estado.

Los requisitos esenciales para calificar a un régimen político como democrático: las diferencias sustantivas entre las democracias y las dictaduras

Henrique Meier
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“La democracia perfecta no puede existir o, de hecho no ha existido nunca”, Norberto Bobbio

Para calificar como democracia a un régimen político, lo que incluye al Estado, el gobierno, las instituciones políticas y la sociedad, se requiere la existencia real, efectiva, no meramente formal, de unos elementos básicos o mínimos. SegúnBobbio esos requisitos, prescindiendo de la axiología constitucional formal y del discurso del poder[1], son los siguientes, a saber:
“…garantía de los principales derechos de libertad, existencia de varios partidos en competencia, elecciones periódicas y sufragio universal, decisiones colectivas concertadas (en las democracias coasociativas o en el sistema neocorporativo) o tomadas con base en el principio de mayoría, de cualquier manera siempre después del debate libre entre las partes o entre los aliados de una determinada coalición de gobierno. Existen democracias más sólidas, o menos sólidas, más vulnerables o menos vulnerables, hay diversos grados de aproximación al modelo liberal, pero aun la más alejada del modelo no puede ser de ninguna manera confundida con un Estado autocrático y mucho menos con uno totalitario”[2].
Por su parte, la Carta Democrática Interamericana, suscrita por los Estados que conforman la Organización de Estados Americanos (OEA) el 11 de septiembre de 2001, expresa los elementos mínimos de la “democracia representativa”, que coinciden con el planteamiento de Bobbio:
“…son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho, la celebración de elecciones periódicas, justas y libres basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas y la separación e independencia de los poderes públicos”(Art.3)
Actualmente, y como lo establece implícitamente el citado artículo de la Carta Democrática Interamericana, se diferencia a los regímenes autoritarios de los democráticos conforme a dos categorías de legitimidad:
1) La “legitimidad de origen”
Como lo indica el vocablo, la forma cómo las autoridades fundamentales del Estado asumen la titularidad del poder estatal, diferencian a las democracias de los sistemas autoritarios (dictaduras, totalitarismos)[3].
En los regímenes políticos democráticos el acceso a tal poder (poderes públicos) debe realizarse mediante la elección de los poderes ejecutivos y legislativos o deliberantes[4] por parte del cuerpo electoral de la nación y demás entidades político-territoriales (ejercicio del derecho al sufragio de los ciudadanos: consulta popular) de acuerdo a normas, sistemas y procedimientos que garanticen elecciones libres, imparciales y justas, y por tanto, el principio de la alternabilidad en el poder en la conformación institucional del Estado.
Por el contrario, en los sistemas autoritarios: dictaduras, totalitarismos, la asunción, ejercicio y control del poder se lleva a cabo generalmente empleando la coacción y la violencia en sus diversas formas: golpes de Estado, usualmente protagonizados por militares, por ejemplo, el Golpe de 1948 en Venezuela ejecutado por Pérez Jiménez,Llovera Páez y Delgado Chalbaud, el de Pinochet en Chile en 1973; revoluciones armadas, tales como la Revolución bolchevique en Rusia en 1917 y la Revolución cubana en 1959; la inculcación ideológica por medio del lavado de cerebro controlando el sistema educativo y los medios de comunicación social; la represión, el terrorismo estatal, para la consolidación y conservación del poder criminalizando la disidencia, encarcelando y torturando a los disidentes (campos de concentración y exterminio).
Una dictadura puede “aparentar” legitimidad democrática de origen convocando en forma periódica la consulta popular, pero impidiendo que esa consulta la dirija una entidad o tribunal electoral autónomo, imparcial e independiente, y plagando los procedimientos e instituciones electorales de vicios inocultables para manipular a su favor la supuesta “voluntad popular”registros electorales fraudulentos, amenazas de despido a los funcionarios públicos que voten por la “oposición”, amenazas de una guerra civil si la “oposición” obtiene la mayoría de los sufragios, movilización de los recursos del poder a favor de los candidatos oficialistas, manipulación de encuestas, etc. Tal el caso de la Venezuela de estos tiempos[5].
O pura y simplemente, una simulación cínica de elecciones en las que sólo participan como candidatos a los cuerpos deliberantes miembros del partido único de Estado (partido comunista), previamente seleccionados por voluntad del primer secretario de dicho partido y jefe del Estado (Cuba, por ejemplo, Art. 5 de la Constitución“El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado…). Al respecto, Fernando Mires expresa:
“No puede haber, por supuesto, democracia sin elecciones periódicas. Ese es un principio aceptado por la gran mayoría de los pensadores políticos. Pero las elecciones periódicas, por sí solas, no constituyen la democracia. Mucho menos los plebiscitos y los referendos. Plebiscitos y referendos han sido medios de los que se han valido muchas dictaduras para perpetuarse en el poder, modificando la constitución por ‘aclamación electoral’ cada vez que el jefe supremo lo considera necesario. Las elecciones pueden ser convertidas en medios de legitimación dictatorial, si es que quienes detentan el poder estatal logran apropiarse del aparato electoral. Ocurrió en Irak, ocurrió en las ‘democracias populares’ de Europa del Este, ocurre en Siria, y hoy ocurre en Bielorrusia. En Venezuela hay muchos indicios que apuntan hacia el control gubernamental del aparto electoral… Ese control puede ocurrir y está ocurriendo en Venezuela, por medio de cuatro vías. La primera es la hegemonía comunicacional, propiciada entre otros, por el Ministro Andrés Izarra. En buen español, eso significa, control estatal de los medios de comunicación. La segunda vía es tecnológica: la utilización de máquinas ‘captahuellas’ en el acto del voto. Ese procedimiento amedrenta a cualquier votante que debe mantener una familia, y teme que su voto pueda quedar registrado en algunas de las actas computacionales. La tercera vía, es la presión sobre los votantes en los centros de trabajo, incluyendo las amenazas de despido para quienes voten en contra del candidato oficial. Ese mecanismo se encuentra testificado en Venezuela en el discurso pronunciado por el Ministro de Energía, Rafael Ramírez, ante los trabajadores del petróleo poco antes de las elecciones de diciembre de 2006. Por último, el medio más falaz de todos: hacer circular listas oficiales de opositores al régimen, como ocurrió en Venezuela con la famosa lista confeccionada por el diputado oficialista Luis Tascón”[6].
A esas vías que el brillante politólogo señalaba en el 2007, habría que agregar, entre otras irregularidades que vician de nulidad las elecciones realizadas en el país desde el 2006 al 2013, las siguientes:
(a) El llamado “voto asistido” o la “sutil” coacción que sobre electores de los sectores populares ejercieron en comicios posteriores a los del 2006 militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV; partido único de gobierno) con la supuesta finalidad de auxiliar a los sufragantes en el ejercicio de un derecho conceptuado como “secreto”;
(b) La violencia de los colectivos armados por el régimen contra los electores en centros de votación notoriamente inclinados hacia los candidatos opositores;
(c) La utilización de vehículos de las “fuerzas armadas bolivarianas” para trasladar votantes, previamente identificados en listas como militantes y simpatizantes del PSUV, o inclinados a votar por los candidatos del régimen por temor a perder sus empleos o una beca, un auxilio económico, a los centros de votación correspondientes;
(d) La expulsión por la fuerza de testigos de la oposición en determinados centros de votación;
(e) La modificación de las circunscripciones electorales en las elecciones parlamentarias con la finalidad de obtener mayor número de diputados con menor número de votos.[7]
Y a pesar de todo ese cúmulo de irregularidades, a las que debe adicionar la notoria, burda y grosera parcialidad del organismo electoral hacia los candidatos del régimen, el tal Consejo Nacional Electoral, llamado con razón “ministerio de elecciones”, como también la del “Plan República” o la función de las fuerzas armadas como garante de la seguridad del proceso electoral: de los votantes, testigos de mesa, y del material electoral; sin embargo, la oposición democrática, más bien, la resistencia democrática al régimen castro-chavista (hoy Castro-madurista) no ha dejado de obtener menos de aproximadamente el 40% de los votos válidos en la totalidad de los procesos electorales efectuados en estos 15 años del “neoautoritarismo militarista” de vocación totalitaria.
Por esa razón, no tengo la menor duda de que algunos de los principios que rigen los procesos electorales según el Artículo 3 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (2009): democracia, soberanía, responsabilidad social, colaboración, cooperación, confiabilidad, transparencia, imparcialidad, equidad, igualdad, celeridad, eficiencia, son letra muerta.
2) La legitimidad de desempeño, de actuación, o también axiológica del poder estatal[8] (Gobierno, en su sentido lato)
Esta modalidad de legitimidad remite al grado de reconocimiento, respeto, garantía y efectivo ejercicio de las libertades que caracterizan a la democracia desde el punto de vista axiológico: libertad personal (ambulatoria), de pensamiento (conciencia), expresión, opinión, información (prensa, radio, televisión, medios de internet, libres y plurales), de empresa, trabajo, oficio, arte y profesión, de asociación con fines lícitos, de culto, de estilos de vida personal, inviolabilidad del hogar y la correspondencia, libertad para entrar y salir del territorio nacional, para cambiar de residencia en cualquier lugar del territorio nacional, etc.
Y también al ejercicio del poder con sujeción Estado de Derecho como lo consagra la Carta Democrática Interamericana, es decir, el efectivo cumplimiento de los principios de organización y funcionamiento de ese modelo deEstadoseparación de poderes, sujeción de las autoridades estatales a la Constitución y las leyes, control de la constitucionalidad, legalidad y legitimidad de los actos estatales por un Poder Judicial autónomo, independiente e imparcial.
Otro requisito axiológico fundamental de la democracia es la “visibilidad” del poder del Estado, lo que Bobbio denomina el “poder en público” para indicar el conjunto de medios y procedimientos institucionales que obligan a los gobernantes a actuar conforme al principio de la “transparencia”[9], o lo que el tantas veces citado autor expresa como “…tomar sus decisiones a la luz del día”[10] para permitir a los gobernados “ver cómo y donde se toman dichas decisiones”[11].
Con la evolución de la democracia directa a la representativa (de la democracia de los antiguos a la moderna) “…desaparece la plaza, más no la exigencia de la visibilidad del poder que se satisface de otra manera: con la publicidad de las sesiones del Parlamento, con la formación de una opinión pública”[12] mediante el ejercicio efectivo de la libertad de información, comunicación y opinión (expresión), lo que implica, en estos tiempos, la existencia de un sistema plural y libre de medios de comunicación social escritos, radiales y audiovisuales y electrónicos (prensa, radio, televisión, Internet, redes sociales) que permitan que los gobernantes informen sobre las acciones y decisiones del Estado, y a los políticos opositores y ciudadanos en general no sólo conocer oportunamente las decisiones de políticas públicas que puedan afectar a la sociedad, sino evaluarlas y criticarlas sin temor de censura previa o de represión por sus opiniones:los delitos de opinión que caracterizan a los regímenes dictatoriales.
Uno de los rasgos del poder es, como lo señala, Bobbio su irresistible tendencia a ocultarse, a no hacerse visible (secreto de Estado). En consecuencia, para evitar esa tendencia y garantizar que el poder sea visible, un auténtico poder“democrático”, un poder en público, se requiere necesariamente de un público activo, informado, consciente de sus derechos, aquel público “…cuya historia, desde su nacimiento en la edad de las luces hasta su posterior desarrollo, ha reconstruido Jürgen Habermas en una obra muy conocida y discutida; al público en el sentido utilizado por Kant, en un célebre escrito sobre la Ilustración cuando hablaba de los derechos y deberes que tienen los filósofos de ‘hacer uso público de la propia razón’”[13].
Es conveniente aclarar, y así lo hace Bobbio, que el monarca absoluto, el autócrata, el dictador moderno (Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Castro, Chávez Frías) se presenta en público, ya que necesita mostrar claras señales de su propio poderío. Pero, el público ante el cual se presenta el dictador populista es “…una multitud anónima, indistinta, llamada a escuchar y aclamar; no a expresar una opinión, sino a cumplir un acto de fe. A esta visibilidad meramente exterior del señor de la vida y la muerte de sus propios súbditos debe corresponder la opacidad de las decisiones de las cuales dependen la vida y la muerte de éstos”[14].
Bobbio al referirse al señor de la vida y la muerte de sus propios súbditos tiene en mente a los tiranos sangrientos de la antigüedad y de la modernidad, por ejemplo, Nerón, Calígula, Stalin, Mao, Hitler, Castro, pues los ha habido, aquellos como Fujimori y Chávez-Frías, que no pueden ser calificados con esa radical connotación de un poder tal capaz de decidir sobre la vida y la muerte, pero si sobre la libertad de sus oponentes, y sobre la preservación de empleos, becas y ventajas del régimen populista para quienes asistan a los actos organizados para escuchar y aclamar al líder de la “revolución”.
Y también la historia conoce de dictadores que no necesitaron ser aclamados por multitudes; que, por el contrario, hicieron de la invisibilidad, el mutismo y el secreto el rasgo dominante de su poderío por el terror y el temor que inspiraba en próximos y lejanos el no saber a qué atenerse respecto de sus vidas, bienes y libertad, tal el caso de Stalin y su dictadura totalitaria (1922-1953: Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la URSS, Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Defensa), Juan Vicente Gómez (1908- 1935, varias veces Presidente de la República y Comandante en Jefe del Ejército en los 27 años de su férrea dictadura en Venezuela) y de Francisco Franco en España ( Jefe del Estado 1939- 1975: 36 años).
En suma, la democracia podría ser definida como aquel régimen político “…en el cual las últimas fortalezas del poder invisible han sido expugnadas y el poder, al igual que la naturaleza, ya no tiene secretos para el hombre”[15]; sin embargo, como lo reconoce Bobbio, ese ideal es inalcanzable, pues ocultarse forma parte de la esencia misma del poder.
Ahora bien, lo que caracteriza al poder democrático o “poder en público” no es la ausencia absoluta del secreto y la invisibilidad, sino el sistema de controles institucionales y de la opinión pública que limitan e impiden que los gobernantes logren ocultarse totalmente de la vista y oídos de los ciudadanos que conforman ese público activo al que alude Bobbio.
El “poder en público” requiere un ámbito institucional o formal: la existencia de un Parlamento pluralista donde no sólo se debata en el proceso de formación de las leyes, sino que, asimismo, sirva de escenario para la discusión de los más graves problemas del Estado y la sociedad nacional.
Podría calificarse al Parlamento como la “Casa de la democracia”, así como a las universidades se les denomina “Casa de Estudios”. Sin un Parlamento con esas características, lo que supone el pluralismo político y la alternabilidad en el poder, no puede hablarse de democracia, ya que en los sistemas dictatoriales y totalitarios existen organismos parlamentarios (asambleas usualmente unicamerales) que en absoluto representan a una sociedad plural y libre, son meras entidades que realizan una función formal y que están controladas por el Partido de Estado (el Partido Nazi en laAlemania nacionalsocialista, el Partido Comunista en la URSS, en Cuba).
En Venezuela desde hace 15 años la mayoría de los diputados de la llamada Asamblea Nacional, piezas del PSUV, partido único de “Estado”, forman parte de la “secta destructiva”. Presidido por un militar que carece del más mínimo conocimiento de las normas y procedimientos parlamentarios, dirige a dicha Asamblea como si fuere un cuartel, impide a los diputados de la “oposición” hacer uso del derecho de palabra, y celebra las agresiones físicas que han sufrido algunos de ellos por parte de diputados oficialistas especialmente adiestrados para ello. Esa Asamblea es la antítesis de la “Casa de la Democracia”.
Y es que a las estrategias del poder autocrático pertenecen no sólo “…el no decir, sino también el decir en falso, además del silencio, la mentira. Cuando se ve obligado a hablar, el autócrata puede servirse de la palabra no para manifestar en público sus intenciones reales, sino para esconderlas. Puede hacerlo tanto más impunemente cuanto menos sean los medios que sus súbditos tengan a su disposición para verificar la veracidad de lo dicho. La máxima según la cual al soberano le es lícito mentir pertenece a los preceptos de los teóricos de la razón de Estado”[16].
Olvida Bobbio que un dictador totalitario como Hitler jamás ocultó sus verdaderas intenciones, incluso antes de asumir el poder y controlar la totalidad de la organización institucional del Estado alemán, el Fhürer publicó su conocido libro “Mi Lucha” (1925)[17] en el que expuso su plan para preservar la “pureza” de la raza aria exterminando a la comunidad judía de Alemania y del resto de Europa. En cambio, tanto Fidel castro como Hugo Chávez si ocultaron sus reales intenciones antes de asumir el poder y durante un breve tiempo mientras lograban el control total del Estado.

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Referencias: 
[1] El discurso del poder está conformado por las declaraciones escritas y orales de quienes invisten los órganos superiores de los diferentes poderes públicos, en especial el Gobierno o Poder Ejecutivo. En una forma de gobierno presidencialista, el Presidente de la República. Ese discurso puede ser engañoso, falso, mentiroso; en una palabra, un discurso demagógico destinado a ocultar la realidad de la naturaleza de las relaciones de poder: mientras se proclama la democracia y la garantía de los derechos humanos, en la práctica puede que se trata de un régimen autoritario que viola los derechos y garantías formalmente establecidos en la Constitución política del Estado.
[2] Bobbio, Norberto (2010) El Futuro de la Democracia. SL. Fondo de Cultura Económica de España. España, p.46
[3] La legitimidad de origen se vincula con la modalidad o forma como la titularidad de los órganos del Estado es objeto de la “investidura” o procedimiento mediante el cual determinadas personas físicas se posesionan de esos órganos, y por tanto, de las facultades: poderes de actuación, que la ley atribuye a los mismos. En los Estados democráticos de Derecho dos son esas modalidades: la elección popular, o la designación mediante un acto de gobierno o administrativo por una autoridad superior. En cualquier caso, no basta con la proclamación de la entidad electoral o la declaración como vencedor en la contienda electoral de un determinado candidato, como tampoco el solo acto de designación o nombramiento por parte de una autoridad superior, pues en ambos supuestos se requiere la toma de posesión efectiva del cargo mediante el juramento de ley y su constancia formal en documento escrito.
[4] La elección de esos poderes depende de la forma del Gobierno. En los sistemas presidencialistas democráticos se elige al Presidente de la República (y al Vicepresidente en el caso de los Estados Unidos de Norteamérica) y a los representantes del órgano legislativo, usualmente llamado Congreso compuesto de dos cámaras y demás poderes ejecutivos y legislativos conforme a la forma de Estado: unitario descentralizado o federal. En los sistemas parlamentarios por ser el Parlamento la institución fundamental del Estado, la elección más trascendente se realiza para la escogencia de los representantes a las cámaras legislativas. En Alemania e Italia, repúblicas parlamentarias, el Presidente de la República es electo por el Parlamento, por tanto, en segundo grado por el cuerpo electoral.
[5]Emilio Nouel escribe al respecto: “El llamado “socialismo del Siglo XXI, que ha sido propulsado desde Venezuela, es una muestra patente de un tipo de régimen político autocrático con vocación totalitaria, cuya conducta va a contrapelo de los principios de la democracia representativa establecida como modelo en los distintos instrumentos jurídicos internacionales vigentes en el hemisferio, a pesar de que se presenta con ropaje democrático”. Emilio, Nouel (2014) La Cláusula Democrática. Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro. Caracas, p. 27.
[6] Mires, Fernando. (2007). Al borde del abismo. DEBATE. Caracas, pp. 17-18
[7]En el Artículo 215 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales se establece que la elección será nula: “2. Cuando hubiere mediado fraude, cohecho, soborno o violencia, en la formación del Registro Electoral, en las votaciones o en los escrutinios y dichos vicios afecten el resultado de la elección de que se trate”. Lamentablemente y a pasar de las contundentes pruebas de los vicios a que refiere el mencionado dispositivo legal en la mayoría de los procesos comiciales desde el 2006 al 2013, la llamada “Mesa de la Unidad Democrática” (MUD), integrada fundamentalmente por los “partidos de oposición”, nada ha hecho para desenmascarar el absoluto control del régimen castro-chavista, hoy castro-madurista, sobre el sistema electoral. Por el contrario, algunos de los “dirigentes” de la susodicha Mesa se han indignado públicamente contra las personas que hemos denunciado fraude, cohecho, violencia, al menos en las elecciones presidenciales de octubre de 2012 y abril de 2013. En ésta última, el candidato de la oposición, Henrique Capriles, denunció fraude en su contra al saberse los resultados emitidos por la jefa chavista del “ministerio de elecciones” (Tibisay Lucena). Incluso el pacifista y prudentísimo Capriles osó no reconocer como Presidente al Ilegítimo Maduro. Se intentaron dos recursos contecioso-admnistrativos para impugnar esas elecciones, que por supuesto no fueron ni tramitados ni decididos por eso que llaman “Tribunal Supremo de Justicia”.
[8]En otro artículo de mi autoría publicado en esta misma página web, soberanía. org, me refiero a tema de la Legitimidad de desempeño y la legitimidad social: “El que una mayoría acepte y consienta la violación a los derechos humanos y a los principios de organización del Estado democrático de Derecho, no cambia el hecho de la pérdida de legitimidad axiológica del gobierno y el régimen político. El régimen podrá contar con legitimidad social, pero ya no será una democracia sustancial, un Estado democrático de derechos humanos. Se tratará, en ese caso, de un régimen autoritario consentido por la mayoría por la vía del voto y la aceptación del abuso de poder y la arbitrariedad, de la violación sistemática a los valores y principios de la democracia sustancial. En ese sentido, pues, y a la luz de tales valores, carece de relevancia que el régimen alegue la popularidad de su líder para pretender justificar el autoritarismo y el atropello a los derechos humanos. Al final, como ocurrió luego de la caída del régimen nacionalsocialista alemán, a las mayorías que apoyaron las actuaciones aberrantes de los gobernantes autoritarios no les queda otra opción que el oprobio y la vergüenza (el arrepentimiento), aunque esgriman a su favor que fueron “engañados” y “manipulados” por el líder”.   
[9] En el Artículo 141 de la Constitución Nacional (formal) se establece que la Administración Pública, organización fundamental del Estado y del Gobierno “…está al servicio de los ciudadanos y ciudadanas y se fundamenta en los principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública, con sometimiento pleno a la ley y al derecho”. 
[10] Bobbio, Teoría General de la Política (2003). Trotta. España p. 418.
[11] IBÍDEM, p. 418.
[12] IBÍDEM, p. 418.
[13] IBÍDEM, p. 419.
[14] IBÍDEM, p. 419.
[15] IBÍDEM; p. 420.
[16] IBÍDEM, p. 420.
[17] El libro fue redactado por Hitler cuando estaba en la prisión de Landsberg en el verano de 1924, luego de ser condenado a una levísima pena (5 años de prisión, al igual que Hugo Chávez Frías cuya causa fue sobreseída incomprensiblemente por el Ex Presidente Caldera) por su participación en el fallido golpe de Estado de Múnich. Transcribo a continuación unos párrafos de ese libro que demuestran la intención del futuro Genocida: “EL HONOR POR LA RAZA. El Estado racista habrá cumplido su papel supremo de formador y educador cuando haya grabado en el corazón de la juventud que le ha sido confiada el espíritu y el sentimiento de la raza. Es necesario que ni un solo joven o una sola joven puedan abandonar la escuela sin estar plenamente instruidos en la pureza de la sangre y en la necesidad absoluta de mantenerla pura. Juzgamos que hasta hoy la civilización humana, todas las realizaciones del arte, de la ciencia y la técnica, son casi exclusivamente frutos del genio creador del ario. Lo que permite recíprocamente concluir que él es el único fundador de una humanidad superior y por consiguiente representa al prototipo que entendemos por la palabra “hombre”…La existencia de tipos humanos inferiores ha sido siempre una condición previa esencial para la formación de civilizaciones superiores…Las primeras civilizaciones nacieron donde el ario encontró razas inferiores, las sometió y plegó a su voluntad… Desde que los pueblos siervos comenzaron a elevarse y a aproximarse al conquistador, adoptando su lengua, la barrera que separaba dueño y esclavo cayó. El ario renunció a la pureza de su sangre y perdió poco a poco su facultad creadora de civilización. La mezcla de sangres, con el descenso del nivel racial que provoca, es la única causa de la decadencia de las civilizaciones del pasadas…El judío en lo que concierne a la civilización, contamina el arte y la literatura, envilece los sentimientos naturales, oscurece todos los conceptos de belleza, dignidad…Habría sido extremamente fácil sobreponerse a las derrotas militares de agosto de 1918…Si se hubiese, al comienzo de la guerra, sometido de una sola vez a doce o quince mil de estos judíos corruptores del pueblo a los gases tóxicos, centenares de millares de nuestros mejores trabajadores alemanes hubiesen sobrevivido en el frente, y el sacrificio de varios millones no hubiese sido en vano”.En http://nslserver.com/Buecher/FremdeSprachen/Hitler,%2520Adolf%2520%2520Mein%2520Kampf%25. AdolfHitlerMi Lucha. Primera Edición electrónica, 2003.Jusego-Chile.

VENEZUELA INSOLVENTE Y DESVASTADA

Venezuela insolvente y devastada

La tan fanfarroneada solidez y blindaje de la economía nacional ha resultado todo un fiasco propagandístico.
La tan fanfarroneada solidez y blindaje de la economía nacional ha resultado todo un fiasco propagandístico.

La deuda adquirida en moneda extranjera por Venezuela ante bancos internacionales e inversionistas podría estar en el orden de los US$ 106.262 millones según expertos

José Rafael López Padrino
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Jose_Rafael_Lopez_Padrino_1La proximidad de las fechas de vencimiento de los bonos de PDVSA 2014 y del Global 2014, así como los compromisos de pago de capital e intereses de la deuda, aunado a la insolvencia financiera dePDVSA, la caída de los precios petroleros, la merma de las reservas internacionales, y la profunda crisis del aparato productor del país ha generado toda una ola de rumores en torno a la posibilidad de queVenezuela podría incumplir los pagos de la deuda (default) correspondientes al 2014. Es evidente que las divisas que Venezuela recibe por sus exportaciones de petróleo ya no son suficientes para cubrir sus importaciones -cada día mayores producto de la implementación de una economía de puertos-, los intereses de su deuda y su gasto corriente.
Los endeudamientos irresponsables del tte. coronel y su delfín actual han llevado los pasivos de la nación a una situación crítica, comprometiendo la capacidad de pagos de la República ante los entes financieros internacionales. Estos endeudamientos han ocurrido a pesar de que el precio de la cesta petrolera ha superado ampliamente lo estipulado en el presupuesto nacional (previsto $55 por barril versus $94 precio real mercado internacional), que la recaudación del SENIATse cumple a cabalidad, y que los ingresos al fisco por concepto de impuestos regresivos (IVA) se siguen percibiendo.
Esta enorme deuda interna-externa que hoy agobia al país es la acumulación de pasivos por conceptos de emisión de bonos en moneda nacional para financiar gasto interno, el endeudamiento de PDVSA para financiar el gasto corriente del régimen, los compromisos que se derivan de las importaciones de bienes y servicios realizadas por las empresas privadas (alimentos, partes y repuestos automotrices, medicinas, insumos industriales) que lamentablemente no se producen en el país. Recordemos que bajo el modelo “neoliberal importador bolivariano” la producción agrícola y manufacturera nacional han sido arruinadas. El monto por este concepto alcanza la astronómica cifra de US$ 12.000 millones. Finalmente está la deuda adquirida en moneda extranjera ante bancos internacionales e inversionistas que según los expertos podría estar en el orden de los US$ 106.262 millones.
Esta fabulosa masa de dinero que ha percibido el Estado venezolano por concepto de la renta petrolera ha sido malbaratada en la ejecución de proyectos improvisados y caprichosos (eje Orinoco-Apure), en un gasto público desenfrenado, en la compra de lealtades de gobiernos extranjeros, en la promoción de la marchita imagen del insepulto eterno, en un gasto militar demencial para complacer al narcogeneralato en sus jueguitos de guerra, pero además ha ido a alimentar las cuentas personales de una corrupta boliburguesía cívico-militar promovida y celestineada por la nomenclatura bolivariana.
La tan fanfarroneada solidez y blindaje de la economía nacional ha resultado todo un fiasco propagandístico. Los hechos se han encargado de desmentir tales aseveraciones Goebbelianas. La inflación interanual alcanza el 63,4%, la escasez de artículos de primera necesidad, medicinas e insumos médicos, materias primas, entre otros, es cada día más grave, el desempleo real esta en ascenso, el crecimiento económico del país solo existe en los boletines adulterados y maquillados del Banco Central.
Obviamente, la persistencia de esta crisis se ha traducido en un aumento de la pobreza, al profundizarse la desigualdad en la distribución de la riqueza, algo totalmente contrario a la fraudulenta retórica oficialista. Las cifras inflacionarias y los niveles de escasez demuestran que la tan cacareada cruzada antiinflacionaria y combate a la supuesta guerra económica han sido un total fracaso, forman parte del libreto engañoso del régimen ante un pueblo famélico, pasando hambre, lleno de necesidades y sufriendo la penuria de la mentira oficial. Son las notas desafinadas de la nueva partitura Goebbeliana orientada a reconquistar el universo electoral que cansando de las falsas promesas del fallecido rufián de Miraflores y del monárquico Maduro ya no muestran el mismo entusiasmo del pasado para con el proceso.
Vivimos las deformaciones y vejaciones socio-económicas propias de un capitalismo de Estado-militarizado.Después de 15 años de la nomenclatura bolivariana en el poder tenemos un país carcomido por la corrupción y la violencia, con una economía en caída libre, con una inflación desbordada y una población arruinada, manipulada y engañada. El régimen está atrapado por los efectos de su insolvencia financiera, compromisos pendientes de pago de capital e intereses de la deuda, la caída de los precios petroleros, el desmantelamiento operativo de PDVSA, la merma de las reservas internacionales, la profunda crisis del aparato productor del país y una inflación estructural que motoriza su propio modelo capitalista neoliberal.
Pero al margen de la gravedad de la situación y más allá de las especulaciones de los mercados financiaros, el régimen antiimperialista de Maduro pagará religiosamente los compromisos de la deuda pendientes con Wall Street, aunque ello signifique declararse en default con el pueblo venezolano. Default que se traducirá en una agudización de la escasez de los alimentos básicos, que más venezolanos mueran por falta de medicamentos e insumos médicos, que muchas industrias paralicen su producción por la falta de materia prima y partes, que se incremente aún más el desempleo, la pobreza y la miseria.
No olvidemos que el antiimperialismo de la barbarie socialfascista se reduce al insulto y la descalificación para unos cuantos funcionarios del gobierno norteamericano, mientras que paralelamente mantiene grandes negociaciones con los representantes del “abominado Wall Street” (Chevron-Texaco, Conoco-Phillips, Anglo American Coal, Ruhrkohle, Inter American Coal, etc.), los cuales tanto “condenan”. Wall Street y sus socios saben perfectamente que independientemente al discurso altisonante y grotesco de algunos voceros del régimen, el ungido de Miraflores sigue privilegiando y protegiendo las inversiones extranjeras, como nunca lo había hecho antes gobierno alguno en nuestro país.

VENEZUELA: ¿cuanto cuesta la misión medica cubana?

Venezuela: ¿Cuánto cuesta la misión médica cubana?

Venezuela pagó a los “solidarios, desprendidos e internacionalistas hermanos cubanos”, fieles seguidores del ejemplo del médico Ernesto Che Guevara, la módica suma de US$ 13.858.695,65 diarios.
Venezuela pagó a los “solidarios, desprendidos e internacionalistas hermanos cubanos”, fieles seguidores del ejemplo del médico Ernesto Che Guevara, la módica suma de US$ 13.858.695,65 diarios.

Un ejemplo de la fuga de capital a través de Cuba

Grupo de Estudio y Trabajo Jesús Alberto Márquez Finol “Motilón”
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En septiembre pasado en Aporrea.org apareció un interesante artículo titulado: “Sinfonía de un desfalco a la Nación: Tocata y fuga… de Capitales”[1]. Según los autores, este artículo es “parte de una investigación con la que buscamos develar la radiografía de la actual crisis económica: un verdadero desfalco a la nación”. 
En su análisis los autores dejan ver que la expoliación a la nación es obra de la actual camarilla gobernante en la que el fallecido comandante Chávez no tiene nada que ver. En una suerte de huida hacia adelante y “prisioneros de su reciente pasado”quienes escriben no han podido ocultar que la mayor fuga de capitales se produce en el período 2005-2011[2], precisamente bajo el mando absoluto de Chávez; no obstante, ante tamaña evidencia, se empeñan en librarle de responsabilidad y además reclaman la herencia de un supuesto legado del fallecido presidente.
Venezuela_Fuga_de_Capitales_1998-2013

Es indudable que la mayor fuga de capital que se ha producido en el país en este período “revolucionario” ha sido a través de CADIVI, SITME, compra de petróleo en el exterior y, sobre todo, a través de esa centrifuga llamada el Fondo Chino, una de las mayores estafas cometidas contra Venezuela. Sin embargo, la fuga de capital vía Cuba ha sido un mecanismo sostenido de transferencia de capital nada despreciable a lo largo de 15 años. Como prueba de ello, hemos tomado un ejemplo de esta transferencia estudiando un acuerdo de compensación de deuda firmado en enero del 2012, entre PDVSA y el Banco Nacional de Cuba, bajo el mandato de Chávez.
En efecto, el 27 de enero del 2012 se firmó en Caracas el ACUERDO DE COMPENSACIÓN DE DEUDAS, entre PDVSA y el Banco Nacional de Cuba, conocido como Intercambio de Bienes y Servicios del Cuarto Trimestre Año 2011[3], mediante el cual Cuba le cobra a Venezuela los servicios médicos prestados en el último trimestre del 2011. En el citadoAcuerdo se lee:
“Que los servicios prestados por parte de la República de Cuba, comprendidos entre el 1º de octubre de 2011 al 31 de diciembre de 2011, alcanzan la suma total de Un Mil Doscientos Setenta y Cinco Millones Nueve Mil Ochocientos Veinticuatro dólares de los Estados Unidos de América con Cincuenta y Cinco Centavos (USD 1.275.009.824,55), según consta en las facturas emitidas por la Misión Médica Cubana radicada en la República Bolivariana de Venezuela”[4]
En pocas palabras, Cuba le cobra 1.275 millones de dólares a Venezuela por 92 días de servicios médicos, lo que indica que Venezuela pagó a los “solidarios, desprendidos e internacionalistas hermanos cubanos”, fieles seguidores del ejemplo del médico Ernesto Che Guevara, la módica suma de 13.858.695,65 de dólares diarios. Para que se entienda más claro: por cada día de asistencia médica, Venezuela pagó, no a los médicos sino a la burocracia cubana, TRECE MILLONES OCHOCIENTEOS CINCUENTA Y OCHO MIL SEISCIENTOS NOVENTA Y CINCO DOLARES CON SESENTA Y CINCO CENTAVOS en el último trimestre del 2011.
En ese mismo año, el Ministerio del Poder Popular Para la Salud recibió un presupuesto de 17.931,50 millardos de bolívares[5]Esto significa que mientras el gobierno destinó a la salud de los venezolanos, a través de su principal organismo como es el Ministerio de Salud, un poco más de 4.170 millones de dólares[6], en el mismo periodo la burocracia cubana se embolsilló unos 5.700 millones de dólares, una cifra equivalente al 113% del presupuesto del Ministerio de Salud de Venezuela.
Esta cifra es un sencillo ejemplo de cómo opera la fuga de capital o transferencia oculta de beneficio entre las burocracias de Cuba y Venezuela, y muestra como la Isla es el perfecto paraíso fiscal de la corrompida “izquierda” venezolana[7].
No hubo dinero para los trabajadores de la salud de Venezuela, mientras se pagaban casi 14 millones de dólares diarios a la misión médica cubana.
No hubo dinero para los trabajadores de la salud de Venezuela, mientras se pagaban casi 14 millones de dólares diarios a la misión médica cubana.

Pero el pago de la misión médica cubana va más allá. En ese mismo período PDVSA envía a Cuba petróleo por un valor de USD 1.002.558.924,55. Según el Informe de Gestión Anual 2012 de PDVSA, la empresa despachó a la isla 104.000 B/días[8], a un precio de exportación de 103,42[9]. Por lo tanto, en la cláusula tercera del Acuerdo donde se llega a la compensación de las deudas entre los dos países, se establece que los 9.700.000 barriles de petróleo y productos que se han enviado a Cuba, esa cantidad de petróleo no era suficiente para el pago de los servicios de la misión médica cubana en ese período, por lo que todavía Venezuela le debía a Cuba 272.450.900,00 millones de dólares.
Para terminar de compensar la deuda, las partes establecen que:
“La diferencia a favor de la República de Cuba por los servicios prestados durante el período comprendido entre el 1º de octubre de 2011 al 31 de diciembre de 2011, es decir, la cantidad de Doscientos Setenta y Dos Millones Cuatrocientos Cincuenta Mil Novecientos dólares de los Estados Unidos de América con Cero centavos (USD 272.450.900,00) será extinguida de la siguiente manera: (i) la cantidad de Ciento Sesenta y Tres Millones Cuatrocientos Setenta Mil Quinientos Cuarenta dólares de los Estados Unidos de América con Cero centavos (USD 163.470.540,00), se pagan en efectivo según se especifica en el Anexo A del presente Acuerdo; y (ii) PDVSA entregará al BANCO NACIONAL DE CUBA como dación en pago por las obligaciones pendientes de pago, Títulos Valores emitidos por el BANCO NACIONAL DE CUBA por la cantidad de Ciento Ocho Millones Novecientos Ochenta Mil Trescientos Sesenta dólares de los Estados Unidos de América con Cero centavos (USD 108.980.360,00) endosados a la orden de la República Bolivariana de Venezuela, por órgano del Ministerio del Poder Popular de Planificación y Finanzas”[10].
De tal manera que no solo le mandamos en el 2011 a Cuba 104.000 barriles diarios de petróleo y derivados como parte de pago por la “desinteresada ayuda médica cubana”, sino que se le pagó en efectivo a la burocracia cubana 163,47millones de dólares y además de eso nos endeudamos con 108,98 millones en títulos valores, que indudablementeCuba puede usar en el mercado internacional como parte de pago.
A menudo se reseñan dos negocios insuperables en toda la historia de la humanidad: las Capitulaciones de Santa Fe, un documento que recoge los acuerdos de negociación entre los Reyes Católicos de Castilla y Aragón y Cristóbal Colón, y luego el cambio de oro por espejitos hechos por Colón a los indígenas del llamado Nuevo Mundo. Hoy en Venezuela, en pleno siglo XXI, se repite la historia de 1492; pero si aquellos antepasados nuestros hicieron el intercambio por ingenuidad, estos ladrones que manejan las finanzas públicas lo hacen con premeditación, alevosía y ventaja. No en vano los amigos de Marea Socialista y otros articulistas de Aporrea.org les califican como: “Una camarilla desfalcadora, una mafia de delincuentes que han cobrado muy caro, el servicio al capital financiero no solo por privatizar el principal yacimiento petrolero del Hemisferio Occidental, sino quebrar a un país con las mayores reservas petroleras del mundo”.
Quienes crean, tanto en la oposición como dentro de los simpatizantes del chavismo, que este ejército de intervención que viene ocupado al país desde hace 15 años no cuenta con el apoyo del capital financiero internacional, es bueno que se pregunten: ¿Quién está comprando la deuda externa de Venezuela?, en el preciso momento cuando el Sr. Madurosaca a relucir su pasado de judío sefardí al reunirse con el Congreso de sus paisanos de New York. Providencias históricas que una parte de los judíos sefardíes acompañaran a los conquistadores españoles y portugueses cuando el genocidio americano. Tal vez por este “pasado glorioso” el Sr. Maduro sacó a relucir su ascendencia judía. En fin, bien lo dijo Simone de Beauvoir“El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”

¡ PAREN YA ESTA LOCURA!

¡Paren ya esta locura!

El fascismo 'se nutre de la irracionalidad', de los instintos primitivos de sobrevivencia, se sumerge en ellos y los metaboliza en el cuerpo social, en aras de imponer la violencia como recurso supremo en el ejercicio del poder.
El fascismo ‘se nutre de la irracionalidad’, de los instintos primitivos de sobrevivencia, se sumerge en ellos y los metaboliza en el cuerpo social, en aras de imponer la violencia como recurso supremo en el ejercicio del poder.

¿Cómo es que llegamos a esto? ¿Por qué no supimos -o no pudimos- activar los antídotos para contener tanta barbarie?

Humberto García Larralde
 / Soberania.org
Humberto_Garcia_Larralde_1Desde hace días uno siente como si hubiese descendido sobre el país una espesa nube tóxica. Aturde a los sentidos y nos lleva, desesperados, a buscar ese orden básico de confianza y seguridad sin los cuales no sabemos continuar con nuestras vidas. El nivel de violencia que se ha enseñoreado sobre los venezolanos desafía nuestra capacidad de asimilación. Ahora nos estremece el atroz asesinato del joven diputado oficialista, Robert Serra y de su acompañante, cometidos con inusitada saña. Retrocedemos espantados ante el abismo moral que nos traga pero el escándalo aumenta al darnos cuenta que no estamos atajando el colapso. Porque lo sucedido con Serra es apenas una muestra notoria, por su exposición como figura pública, de un mal que nos viene carcomiendo desde hace algún tiempo, desgraciando y enlutando a miles de familias cada año. Más allá del clamor porque se haga justicia y porque los medios policiales ejerzan su accionar de forma más efectiva, en nuestro fuero interno la angustia se ceba en las siguientes preguntas:¿Cómo es que llegamos a esto? ¿Por qué no supimos -o no pudimos- activar los antídotos para contener tanta barbarie? Y nos avergüenza reconocer que es una crisis de valores lo que alimenta ese vaporón que nos asfixia. Porque es que el venezolano no es –o al menos, no era- así.
Llevamos más de quince años sometidos a una campaña de odio como fórmula para amasar poder, sustentada en la división de venezolanos entre “patriotas” -los legítimos herederos de lo que, supuestamente, quiso Bolívar- y los “apátridas”, quienes nos negamos a comulgar con la misión redentora de quien se ufanó de haber recibido su testigo. Al calor de esta cruzada fueron derribándose normas de convivencia, de respeto y consideración por el otro, bajo la premisa de que el glorioso futuro prometido no se concretaría hasta tanto no se barriera de la faz de Venezuela a los “burgueses”, “agentes del imperio” y demás enemigos que, por su negativa a aceptar tal destrucción -vendida como “revolución socialista”-, habrían abdicado de su condición de venezolanos. Y bajo el amparo de  la anomia, se multiplicaban a la par las mañas para hacerse de la renta petrolera invocando al “pueblo”. En ausencia de rendición de cuentas, transparencia en el uso de los recursos, la acción contralora de poderes autónomos en equilibrio, la discrecionalidad y la arbitrariedad pasaron a gobernar su usufructo, sin otro límite que los votos de fe para con la justeza de la “Revolución”.
El diputado Serra debió su ascenso meteórico a favoritismos que seguramente generaron resentimientos de más de uno con iguales apetencias. Y como el “gallito de pelea” con que se arrojó a la arena política, estos roces no han debido sino crecer. Encima, parece que sus responsabilidades con la “revolución” incluían su intermediación en la dotación de recursos y armas a los “colectivos”, muchos de ellos enfrentados entre sí. Las importantes sumas que ha debido manejar, el poder discrecional que le fue conferido para ello, el espíritu altanero con que lo ejercía, y el submundo mafioso, sin ley, en que le tocó desenvolverse, ¿No son, acaso, ingredientes clásicos para un desenlace fatal? ¿No estaría ahí la explicación de la saña salvaje con que fue ultimado? Toca a los expertos indagar en ello, más allá de estas conjeturas al voleo.
Pero más allá de los intentos de explicar tan horrendo crimen, aterrorizan las declaraciones de voceros importantes del oficialismo, empezando por el propio presidente de la República, acusando inmediatamente de ello, sin elemento probatorio alguno, a supuestos agentes tenebrosos de una oposición de ultraderecha orquestada por la siniestra figura deÁlvaro Uribe.
Uno sabe, por haber estudiado el fenómeno, que el fascismo se asocia a pasiones irracionales. Pero la irracionalidad que permea su accionar no se expresa sólo en disparates sin sentido, como los que nos acostumbró a escuchar Chávez y, más ahora, su triste heredero. No, el fascismo ‘se nutre de la irracionalidad’, de los instintos primitivos de sobrevivencia, se sumerge en ellos y los metaboliza en el cuerpo social, en aras de imponer la violencia como recurso supremo en el ejercicio del poder. De ahí la reducción de todo desencuentro de pareceres a una guerra sin cuartel, en la que no solo se prohíbe negociar con quien es tildado de “enemigo”; éste se le niega su mera razón de existir. Y, como hemos sido testigos a lo largo de estos tres lustros, ello se enfunda en retóricas épicas, alimentadas con la referencia reiterada a la eterna conspiración de “los enemigos de la patria”, que brinda una patente de corso “revolucionaria” para arremeter hacia la conflagración final, “liberadora”Porque la esencia del fascismo es cultivar el clima de odios, intrigas y ambiciones que genera los ambientes recargados de rencor en que crímenes atroces como el de Serra, lamentablemente, ocurren. 
Es verdaderamente nauseabundo leer en los medios que un personaje como Diosdado Cabellocabeza prominente del fascismo bolivariano, intente enrostrarle esta condición a sectores de una oposición de “derecha” para desviar la atención sobre los motivos del crimen de Serra y acusarlos de ello. Promover la inquina apelando a maniqueísmos primitivos sin sustento es consustancial a su reclamo de poder. Y Blanca Eekhout le hace eco, repitiendo esta incriminación en un grotesco intento por proyectar en otros la nefasta naturaleza de los que hoy mandan. Exacerbando los más bajos instintos, estos “líderes revolucionarios” destapan de las entrañas de resentimiento y odio que cultivaron, ese vaho venenoso que hoy nos desconcierta y nos lanza al desasosiego. Porque convencidos de su incapacidad por resolver los graves desajustes que agobian hoy a los venezolanos, prefieren degradar el clima político, huyendo hacia adelante con una cacería de brujas.
Pero no todos los chavistas pueden ser tildados de fascistas. A pesar de los intentos de adoctrinamiento fanático y la promoción de un espíritu de secta para entubar apoyos incondicionales, los graves problemas del país, y las mentiras descaradas para encubrirlos y culpabilizar a otros, ha despertado la conciencia crítica y la capacidad de discernimiento de muchos, que ahora entienden que este gobierno se encuentra en las antípodas de los sueños que motivaron su afiliación política. ¿Podemos esperar su integración en un bloque democrático, junto a fuerzas opositoras, capaz de contener tanto radicalismo destructor y evitar que se produzca un baño de sangre? ¿Cómo derrotar, ya, tanta locura antes de que sea demasiado tarde?