LA TRANSICIÓN EN ANAMORFOSIS:
DE LA MEMORIA DE 1958 A LA REALPOLITIK IMPERIAL EN LA VENEZUELA CONTEMPORÁNEA
INTRODUCCIÓN
El análisis de las transiciones políticas requiere despojarse de lecturas
lineales e ingenuas para aplicar el concepto filosófico de Aletheia:
desvelar la realidad despojándola de la retórica aparente. Al contrastar el
hito histórico de la transición democrática de 1958 con la dinámica política
actual de Venezuela tras los acontecimientos de 2024–2026, queda al descubierto
una profunda mutación en la naturaleza del poder, la soberanía y los actores
involucrados.
1. EL PROCESO HISTÓRICO DE
1958: GÉNESIS Y REINSTITUCIONALIZACIÓN
La caída de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de
1958 inauguró el periodo de democratización más estable de la historia
venezolana. Este proceso se caracterizó por su carácter eminentemente endógeno,
civil y pactado:
- Unificación de élites y
el Pacto de Puntofijo (octubre de 1958): Aprendiendo de los errores del Trienio Adeco
(1945–1948), las principales fuerzas políticas (AD, COPEI, URD) acordaron
un programa mínimo de gobierno, el respeto a los resultados electorales y
la defensa conjunta del sistema democrático.
- Tiempos de la
transición:
El periodo crítico de transición inmediata duró 14 meses (hasta la toma de
posesión de Rómulo Betancourt en febrero de 1959). No obstante, la
consolidación e institucionalización del régimen democrático tomó una
década, blindándose mediante la Constitución de 1961 y la
contención del estamento militar rebelde y la insurgencia armada.
- El Petro-Estado como
pacificador:
La renta petrolera fue canalizada para financiar el desarrollo, articular
la paz social y subsidiar los acuerdos entre sindicatos, el empresariado
(FEDECÁMARAS) y los partidos políticos.
2. EL FALSO MITO DE LA
POLARIZACIÓN Y EL GRAN CONSENSO NACIONAL (2024–2026)
Frente a las lecturas tradicionales que diagnostican una «polarización
ideológica» en la Venezuela actual, la evidencia sociopolítica demuestra lo
contrario: en el plano social y electoral no existe polarización, sino un
abrumador Gran Consenso Nacional por el cambio de sistema.
La elección presidencial del 28 de julio de 2024 confirmó la existencia de
una clara e indiscutible mayoría ciudadana que apostó por la vía democrática y
el quiebre del régimen autoritario. Por tanto, la parálisis del proceso de
transición no responde a un país dividido en dos mitades simétricas, sino al
desbalance entre la voluntad popular mayoritaria y el control de los mecanismos
coercitivos del Estado.
3. LOS OBSTÁCULOS
ESTRUCTURALES Y LA NATURALEZA DE LAS FUERZAS ARMADAS
El estancamiento de la transición democrática se explica a través de la
reconfiguración de los factores de fuerza e interés:
- La Fuerza Armada como
Corporación Económico-Militar:
- La FANB abandonó su rol
constitucional para transformarse en un entramado de cooptación económica
y control político. No obstante, las Fuerzas Armadas no son una entidad
monolítica: la victoria opositora en los centros de votación ubicados en
guarniciones e instituciones militares el 28J demostró que la tropa y los
mandos medios comparten el anhelo de cambio de la sociedad.
- El freno coercitivo
radica exclusivamente en la alta cúpula militar, orientada a la
preservación de sus intereses corporativos. La ausencia de respuesta
armada o activación defensiva ante acontecimientos de fuerza mayor (como
los ocurridos el 3 de enero de 2026) puso de manifiesto la inoperancia
militar convencional del estamento y su enfoque exclusivo en la
supervivencia política.
- El "Dilema del
Costo de Salida":
- Para la cúpula
gobernante, la pérdida del poder no implica la alternancia democrática
hacia la oposición, sino el riesgo inminente de persecución judicial e
internacional. Este elevado costo de salida incentiva la retención del
control institucional y coercitivo a cualquier precio, aun a costa de
perder toda legitimidad de origen y desempeño.
4. LA ANATOMÍA DE LAS
OPOSICIONES Y LA PULSEADA TRIPARTITA POR EL PODER
Lejos de conformar un bloque homogéneo, el sector democrático venezolano se
encuentra profundamente fragmentado en sus intereses, métodos y visiones de
país:
|
Sector Político |
Integrantes / Liderazgo |
Estrategia y Objetivos |
|
Oposición Mayoritaria y Popular |
María Corina Machado, Vente Venezuela y la alianza AVE. |
Fundamentada en la legitimidad de origen (28J) y el respaldo ciudadano
masivo. Su estrategia pasa por la movilización popular y la presión de calle
para forzar elecciones libres y romper los condicionamientos externos. |
|
Oposición Negociadora |
Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Un Nuevo Tiempo (UNT). |
Carece de respaldo de masas, pero opera como interlocutora potable ante la
política exterior estadounidense. Busca administrar una transición por fases
para desgastar el liderazgo de MCM y asegurar cuotas de poder en un eventual
acuerdo de cohabitación. |
|
Oposición del Centro Político y Sectores Locales |
Enrique Márquez, Antonio Ecarri, Henri Falcón, liderazgos regionales y
municipales. |
Mantienen una postura pragmática de coexistencia institucional y
negociación táctica frente al régimen y la comunidad internacional. |
5. EL TUTELAJE DE
WASHINGTON: ¿TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA O TRANSACCIÓN ENERGÉTICA?
En el escenario post-enero de 2026, la dependencia de la dinámica política
venezolana respecto a las decisiones de Washington ha alcanzado un grado de
subordinación estructural. El factor estadounidense (encabezado por la
conducción estratégica del Departamento de Estado) actúa como el árbitro
determinante del proceso:
- La paradoja del tutelaje
imperial:
EE. UU. busca garantizar la estabilidad operativa, la seguridad jurídica y
el acceso prioritario a los recursos energéticos e hídricos de Venezuela.
Para ello, tiende a favorecer esquemas tutelados y actores locales
moldeables antes que liderazgos indóciles con amplia legitimidad popular
(como el encarnado por María Corina Machado).
- El riesgo de la
"Transacción": Existe el peligro real de que el proceso desemboque en
una simple transacción de élites o en un régimen tutelado de
libertades restringidas que garantice el flujo petrolero y financiero,
pero dilate indefinidamente la restauración plena de la soberanía popular
y la institucionalidad democrática.
- La crisis de la idea
republicana:
La sumisión generalizada de la clase política ante el arbitraje extranjero
evidencia una erosión del sentido de patriotismo y soberanía nacional,
contrastando críticamente con la postura de los líderes civiles de 1958,
quienes preservaron un proyecto de país autónomo.
CONCLUSIÓN Y PERSPECTIVA
DIPLOMÁTICA / SOCIAL
El escenario político venezolano se configura como un pulso de tres bandas:
- Estados Unidos, procurando imponer una
transición/transacción pragmática que asegure sus intereses geoeconómicos.
- La Oposición Negociadora, buscando posicionarse
dentro del diseño de Washington como administradora del poder sin
someterse al arbitraje popular de las urnas.
- El Movimiento Popular y
María Corina Machado,
apostando a la movilización de la mayoría social para encarecer la
gobernabilidad de cualquier acuerdo de cúpulas y exigir el cumplimiento de
la voluntad democrática expresada el 28 de julio.
El dilema de fondo radica en si la sociedad civil venezolana conservará la
energía política y la capacidad de resistencia para respaldar la exigencia de
una transición democrática real, o si el agotamiento socioeconómico terminará
imponiendo la aceptación resignada de una transacción tutelada desde el
exterior.
Este breve texto fue producido el 23 de octubre de 2026 por @elkabudari y Géminis.
