viernes, 23 de octubre de 2026

VENEZUELA: LA TRANSICIÓN EN ANAMORFOSIS



​LA TRANSICIÓN EN ANAMORFOSIS: DE LA MEMORIA DE 1958 A LA REALPOLITIK IMPERIAL EN LA VENEZUELA CONTEMPORÁNEA

​INTRODUCCIÓN

​El análisis de las transiciones políticas requiere despojarse de lecturas lineales e ingenuas para aplicar el concepto filosófico de Aletheia: desvelar la realidad despojándola de la retórica aparente. Al contrastar el hito histórico de la transición democrática de 1958 con la dinámica política actual de Venezuela tras los acontecimientos de 2024–2026, queda al descubierto una profunda mutación en la naturaleza del poder, la soberanía y los actores involucrados.

​1. EL PROCESO HISTÓRICO DE 1958: GÉNESIS Y REINSTITUCIONALIZACIÓN

​La caída de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958 inauguró el periodo de democratización más estable de la historia venezolana. Este proceso se caracterizó por su carácter eminentemente endógeno, civil y pactado:

  • ​Unificación de élites y el Pacto de Puntofijo (octubre de 1958): Aprendiendo de los errores del Trienio Adeco (1945–1948), las principales fuerzas políticas (AD, COPEI, URD) acordaron un programa mínimo de gobierno, el respeto a los resultados electorales y la defensa conjunta del sistema democrático.
  • ​Tiempos de la transición: El periodo crítico de transición inmediata duró 14 meses (hasta la toma de posesión de Rómulo Betancourt en febrero de 1959). No obstante, la consolidación e institucionalización del régimen democrático tomó una década, blindándose mediante la Constitución de 1961 y la contención del estamento militar rebelde y la insurgencia armada.
  • ​El Petro-Estado como pacificador: La renta petrolera fue canalizada para financiar el desarrollo, articular la paz social y subsidiar los acuerdos entre sindicatos, el empresariado (FEDECÁMARAS) y los partidos políticos.

​2. EL FALSO MITO DE LA POLARIZACIÓN Y EL GRAN CONSENSO NACIONAL (2024–2026)

​Frente a las lecturas tradicionales que diagnostican una «polarización ideológica» en la Venezuela actual, la evidencia sociopolítica demuestra lo contrario: en el plano social y electoral no existe polarización, sino un abrumador Gran Consenso Nacional por el cambio de sistema.

​La elección presidencial del 28 de julio de 2024 confirmó la existencia de una clara e indiscutible mayoría ciudadana que apostó por la vía democrática y el quiebre del régimen autoritario. Por tanto, la parálisis del proceso de transición no responde a un país dividido en dos mitades simétricas, sino al desbalance entre la voluntad popular mayoritaria y el control de los mecanismos coercitivos del Estado.

​3. LOS OBSTÁCULOS ESTRUCTURALES Y LA NATURALEZA DE LAS FUERZAS ARMADAS

​El estancamiento de la transición democrática se explica a través de la reconfiguración de los factores de fuerza e interés:

  1. ​La Fuerza Armada como Corporación Económico-Militar:
    • ​La FANB abandonó su rol constitucional para transformarse en un entramado de cooptación económica y control político. No obstante, las Fuerzas Armadas no son una entidad monolítica: la victoria opositora en los centros de votación ubicados en guarniciones e instituciones militares el 28J demostró que la tropa y los mandos medios comparten el anhelo de cambio de la sociedad.
    • ​El freno coercitivo radica exclusivamente en la alta cúpula militar, orientada a la preservación de sus intereses corporativos. La ausencia de respuesta armada o activación defensiva ante acontecimientos de fuerza mayor (como los ocurridos el 3 de enero de 2026) puso de manifiesto la inoperancia militar convencional del estamento y su enfoque exclusivo en la supervivencia política.
  2. ​El "Dilema del Costo de Salida":
    • ​Para la cúpula gobernante, la pérdida del poder no implica la alternancia democrática hacia la oposición, sino el riesgo inminente de persecución judicial e internacional. Este elevado costo de salida incentiva la retención del control institucional y coercitivo a cualquier precio, aun a costa de perder toda legitimidad de origen y desempeño.

​4. LA ANATOMÍA DE LAS OPOSICIONES Y LA PULSEADA TRIPARTITA POR EL PODER

​Lejos de conformar un bloque homogéneo, el sector democrático venezolano se encuentra profundamente fragmentado en sus intereses, métodos y visiones de país:

Sector Político

Integrantes / Liderazgo

Estrategia y Objetivos

Oposición Mayoritaria y Popular

María Corina Machado, Vente Venezuela y la alianza AVE.

Fundamentada en la legitimidad de origen (28J) y el respaldo ciudadano masivo. Su estrategia pasa por la movilización popular y la presión de calle para forzar elecciones libres y romper los condicionamientos externos.

Oposición Negociadora

Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Un Nuevo Tiempo (UNT).

Carece de respaldo de masas, pero opera como interlocutora potable ante la política exterior estadounidense. Busca administrar una transición por fases para desgastar el liderazgo de MCM y asegurar cuotas de poder en un eventual acuerdo de cohabitación.

Oposición del Centro Político y Sectores Locales

Enrique Márquez, Antonio Ecarri, Henri Falcón, liderazgos regionales y municipales.

Mantienen una postura pragmática de coexistencia institucional y negociación táctica frente al régimen y la comunidad internacional.

5. EL TUTELAJE DE WASHINGTON: ¿TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA O TRANSACCIÓN ENERGÉTICA?

​En el escenario post-enero de 2026, la dependencia de la dinámica política venezolana respecto a las decisiones de Washington ha alcanzado un grado de subordinación estructural. El factor estadounidense (encabezado por la conducción estratégica del Departamento de Estado) actúa como el árbitro determinante del proceso:

  • ​La paradoja del tutelaje imperial: EE. UU. busca garantizar la estabilidad operativa, la seguridad jurídica y el acceso prioritario a los recursos energéticos e hídricos de Venezuela. Para ello, tiende a favorecer esquemas tutelados y actores locales moldeables antes que liderazgos indóciles con amplia legitimidad popular (como el encarnado por María Corina Machado).
  • ​El riesgo de la "Transacción": Existe el peligro real de que el proceso desemboque en una simple transacción de élites o en un régimen tutelado de libertades restringidas que garantice el flujo petrolero y financiero, pero dilate indefinidamente la restauración plena de la soberanía popular y la institucionalidad democrática.
  • ​La crisis de la idea republicana: La sumisión generalizada de la clase política ante el arbitraje extranjero evidencia una erosión del sentido de patriotismo y soberanía nacional, contrastando críticamente con la postura de los líderes civiles de 1958, quienes preservaron un proyecto de país autónomo.

​CONCLUSIÓN Y PERSPECTIVA DIPLOMÁTICA / SOCIAL

​El escenario político venezolano se configura como un pulso de tres bandas:

  1. ​Estados Unidos, procurando imponer una transición/transacción pragmática que asegure sus intereses geoeconómicos.
  2. ​La Oposición Negociadora, buscando posicionarse dentro del diseño de Washington como administradora del poder sin someterse al arbitraje popular de las urnas.
  3. ​El Movimiento Popular y María Corina Machado, apostando a la movilización de la mayoría social para encarecer la gobernabilidad de cualquier acuerdo de cúpulas y exigir el cumplimiento de la voluntad democrática expresada el 28 de julio.

​El dilema de fondo radica en si la sociedad civil venezolana conservará la energía política y la capacidad de resistencia para respaldar la exigencia de una transición democrática real, o si el agotamiento socioeconómico terminará imponiendo la aceptación resignada de una transacción tutelada desde el exterior.

 

Este breve texto fue producido el 23 de octubre de 2026 por @elkabudari y Géminis.