José G. Delgado H. / 17 de julio de 2014
Abogado Municipalista
“El término de la revolución se acerca: apresuraos a llegar a él por medio de la Constitución que os ofrecemos, si queréis sumir en la nada los proyectos de nuestros enemigos, y apartar para siempre de nosotros los males que ellos nos han causado”.
(Juan Toro, Presidente del Congreso de 1811)
Consideraciones preliminares
Intentar escribir sobre temas de política municipal, es un compromiso con la democracia que se manifiesta en la sociedad y en la vida municipal y parroquial. En estas circunstancias, decidimos establecer los cuatro contenidos generales que proponemos, con la idea de no sobrepasar en los espacios propios de esta publicación, enunciados así:
I.- Un marco conceptual de entrada.
II.- Las consideraciones sobre la formula democrática.
III.- Las condiciones de viabilidad para el desarrollo local.
IV.- Un homenaje necesario.
En un esfuerzo por aportar ideas al debate de repensar el Municipio, insistimos en la necesidad de fortalecer la gobernabilidad de la democracia desde la vida local, hace pocos días recordamos nuestra firma del Acta de la Independencia, la consecuencia política y jurídica de los sucesos que se iniciaron el 19 de abril de 1810 en el Cabildo de Caracas. Justo es hacer un poco de memoria, pues la verdad sea dicha, el cabildo colonial y cabildo republicano tenían pocas características democráticas, sin embargo, claman por la independencia y la libertad para sus conciudadanos.
Valorando las expresiones de la voluntad y la soberanía del pueblo, esencialmente manifestadas en los procesos electorales, es buena la ocasión para recordar el diseño del régimen parroquial de 1811, seguramente poco conocido por la mayoría de nuestros lectores. Este es un antecedente que salió a relucir en pleno siglo XXI cuando la reforma de la LOPPM de 2010 eliminó de un plumazo la elección popular de las juntas parroquiales, al establecer un sistema electoral de segundo grado, mediante elecciones por delegados comunales.
Los representantes al Congreso sin reelección inmediata, eran nombrados por electores populares de cada Provincia, los elegibles eran mayores de 25 años y propietarios, la población de cada Provincia determinaba el número de representantes, la regla de la representación era uno por veinte mil, la segunda mayoría de votos determinaba la figura de los suplentes, siguiendo un procedimiento que parte de días fijos de reunión de los sufragantes, cada dos años, en todas las parroquias del Estado confederado, para elegir a los electores parroquiales encargados de nombrar los representantes de cada Provincia. Cada Congregación parroquial tiene por lo menos un elector, aunque, la representación proporcional es un elector por cada mil almas.
Es derecho exclusivo y propio de las Municipalidades la convocatoria de las Asambleas primarias y electorales, las primeras presididas y concluidas por cualquier ciudadano, mientras que en las asambleas electorales estas responsabilidades corresponden a uno de los alcaldes y las autoriza el escribano municipal. Si hay omisión de la convocatoria por parte de las municipalidades, se reúnen espontáneamente los ciudadanos en la fecha que indica la Constitución para ellas, el registro civil de los ciudadanos aptos para votar en las congregaciones parroquiales y electorales lo lleva cada Municipalidad, se tiene referencia a los censos parroquiales, aunque se conoce el censo aprobado por el Congreso y del censo eclesiástico llevado por el cura, y debidamente testificado por cuatro vecinos, para determinar los electores de cada parroquia.
El cabildo republicano expresa el régimen municipal colonial, desarrollado en tierras americanas como un renacimiento de la idea del gobierno local, decadente en Europa y floreciente en las tierras americanas, si bien el Municipio español es nuestro referente de gobierno local, no es menos cierto que la vivencia de autogobierno y de autonomía que se desarrolló en las provincias americanas tienes sus propios elementos de gestión política y social.
Las municipalidades determinan los representantes de nuestro primer Congreso General republicano, que corresponden a las Provincias de Margarita, Mérida, Cumaná, Barinas, Barcelona, Trujillo y Caracas, en esta Confederación de Provincias, se invocan como principios la igualdad, justicia y la fraternidad. Se deja a la voluntad y el querer de las Provincias de Coro, Maracaibo y Guayana, luego de ser libres, el que pudieran unirse a la Confederación.
Al pensar en el tiempo presente, no sería descartable en una futura reforma constitucional, la representación de los Municipios en el Congreso Nacional, específicamente en la Cámara de Representantes, pero, todos electos popularmente, mediante la elección directa, universal y secreta de los vecinos electores de cada Municipio y los integrantes de la Cámara del Senado, como representantes de los Estados, organizados en municipios.
Volver a las dos cámaras y al Congreso Nacional. El futuro dirá si es posible esta propuesta de reforma, pues en la actualidad las condiciones no están dadas y los partidos políticos se preparan para las elecciones de la Asamblea Nacional, allí hay manifestaciones de una democracia política reducida o secuestrada, si no incorporan en sus propuestas electorales los temas legislativos pendientes o la modificación de leyes inconstitucionales que hacen ruido a la plena vigencia del Estado de Derecho.
Hoy insistimos en retomar la idea de repensar el Municipio que expresa la existencia del Poder Público Municipal, iniciando desde las parroquias, entidades locales de carácter territorial, legitimadas por el voto popular y el desarrollo de experiencias participativas de la ciudadanía y las organizaciones sociales, este es el modelo de régimen parroquial que impulsamos desde la reforma municipal de 1989, cuyos elementos esenciales permanecieron vigentes hasta el 2005, fecha en la cual se sancionó un nuevo régimen municipal, que conserva en esencia el antiguo régimen parroquial derivado de la LORM y esbozado en las referencias constitucionales parroquiales de 1999.
Aún esperamos la decisión del TSJ para restituir la constitucionalidad del régimen parroquial, un logro de la sociedad democrática, por una decisión inconsulta de la Asamblea Nacional, disminuyendo los derechos políticos vigentes.
La reforma municipal del 2010 y las leyes del poder popular aprobadas en la gestión de una Asamblea Nacional, merecen el repudio del pueblo venezolano en el contexto de las reglas de la Democracia, si tomamos en cuenta que no se consultó sus contenidos y que los representantes legislativos, se encontraban ya sustituidos por la voluntad popular, son normas manifiestamente contrarias al texto constitucional, se pretende por la vía legislativa incorporar un nuevo modelo político rechazado en el 2007, el Poder Popular.
Esta propuesta es un aporte ciudadano a la gobernabilidad de la democracia en nuestro país, valorando la representación territorial y estableciendo diferentes medios de participación ciudadana, fortalecidos por un proceso de educación ciudadana y experiencias organizativas de los distintos sectores de la sociedad, para dar forma y contenido al modelo del Estado federal y descentralizado que se identifica como un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia.
En el ambiente venezolano hay propuestas concretas para construir la cultura democrática desde la gestión de las organizaciones de base, y en este esfuerzo la presencia y el rol promotor de las juntas parroquiales juega un papel estelar, si se tiene presente que el protagonismo democrático le corresponde al pueblo de ciudadanos comprometidos en una gestión municipal efectiva y eficiente, al desarrollar en cada territorio parroquial una gestión fundada en la participación ciudadana.
Si este propósito se logra, podríamos ofrecer una oportunidad al rescate del carácter democrático de las comunas, entendidas como entidades locales menores a las parroquias, y surgidas de la voluntad libre y soberana de las iniciativas ciudadanas, como formas asociativas democráticas que articulen varios consejos comunales, para dar sus aportes al desarrollo de las comunidades que integran nuestras parroquias y municipios.
Al desarrollar esta fórmula democrática con sustento en el régimen parroquial, damos nuestro aporte al libre debate de las ideas, sobre los elementos que dan forma y contenido a las parroquias y les permite desarrollarse como entidades locales, fortaleciendo sus diferencias con respecto a las comunas, que hasta hoy se han promovido como entidades locales especiales de carácter ideológico, desvirtuando en la práctica los esfuerzos asociativos de los consejos comunales y las características de un autentico poder popular, desarrollado conforme al modelo de la democracia participativa y otros principios asociados a la plena vigencia del Poder Público Municipal.
Un aspecto a tener en cuenta es la integración de la gestión municipal a los cuatro procesos que se relacionan en el pacto social contenido en la Constitución: participación ciudadana, descentralización político-administrativa, planificación pública democrática y desarrollo económico social integral. Los municipios del siglo XXI deben ser portavoces de la democracia y la descentralización.
Hay que tener en cuenta que el modelo Municipalista asociado al diseño constitucional y legal del Poder Público Municipal, es una tarea pendiente que comparten la Sociedad y el Estado, en el contexto de una cultura democrática con pluralidad y diversidad de sujetos y acciones inspiradas en los valores de la Democracia. En el Poder Público Municipal aparecen los Municipios y otras entidades locales, para conformar un entramado institucional y organizativo complejo, que tiene como elemento común la participación ciudadana y la gestión de los servicios públicos.
En este artículo tomamos en cuenta un marco conceptual de entrada, seguimos con la formula democrática enunciada y le agregamos un objetivo final, el contribuir las condiciones de viabilidad para el desarrollo local. Ahora si podemos dar paso al desarrollo de las ideas y las propuestas que queremos compartir con nuestros lectores.
I.- Un marco conceptual de entrada.
Al establecer el marco conceptual facilitamos el entendimiento de los enfoques y las valoraciones que hacemos, al repensar el Municipio en la Venezuela del siglo XXI, es muy posible que los elementos propios de cada concepto seleccionado se puedan ampliar, pero, es un punto de partida para llegar al consenso mínimo de los aspectos a tener en cuenta en esta utopía posible.
A partir de los conceptos expresados proponemos el rescate y el fortalecimiento de las parroquias, como entidades locales de carácter participativo, estamos conscientes que en el contexto venezolano actual se desarrollan dos modelos de gestión local: el modelo municipal y el modelo comunal.
En el primer modelo el actor fundamental es el Municipio participativo[1], que parte de una concepción del Municipio como organización política e institucional desarrollada, a partir de los términos constitucionales y legales del Poder Público Municipal.
En el segundo modelo el actor fundamental es la Comuna, como unidad básica del Estado Comunal[2], siguiendo las pautas legales y políticas contenidas en las denominadas leyes del Poder Popular.
Estas propuestas conceptuales pueden ser una pauta inicial, para el necesario debate entre las parroquias y las comunas, tomando en cuenta que ambas entidades locales subsisten con el Municipio y encuentran en común su carácter participativo, en los términos señalados en la reforma de la LOPPM de 2010.
Se requiere un esfuerzo institucional y social para el rescate y el fortalecimiento de las entidades parroquiales y una revisión o evaluación de la figura de los consejos comunales, entendidos como organizaciones de la comunidad o expresión organizadas de los vecinos, presentes en el ámbito de las parroquias y los municipios, con un marco legal propio.
En el contexto de las conceptualizaciones del Municipio, encontramos una referencia que nos puede ayudar a ubicar todos los conceptos ya mencionados, para orientar el debate sociopolítico y académico necesario en el esfuerzo colectivo por repensar el Municipio venezolano, desde nuestra perspectiva admite algunos ajustes, a la vista del artículo 168 de la CRBV, pero, es un buen punto de arranque en el debate de las ideas. En consecuencia, lo sometemos a la consideración de nuestros lectores:
Municipio: es un cuerpo social intermedio de personas y asociaciones intermedias avecindadas en un territorio determinado que le es propio, organizado bajo un ordenamiento jurídico que garantiza la participación popular en la formación y conducción de la sociedad local, con autonomía para darse su propio gobierno, el cual como parte instrumental del primero está encargado de la rectoría y gerencia del bien común local en coordinación y concordancia con las políticas y actuaciones nacionales orientadas al bien común general, gozando para cumplir con dichas funciones del poder, autoridad y autonomía suficientes.[3]
Un buen ejercicio para la deliberación y el debate sobre el alcance y el contenido propuesto, es reflexionar a partir de la determinación de las frases que conforman este concepto de Municipio, para intentar su adaptación a la realidad compleja que se vive en Venezuela, en torno a los gobiernos municipales y las propuestas de participación popular en la gestión local, y llevar los contenidos propuestos a las características nacionales, en nuestras comunidades, sus organizaciones y gobiernos municipales, teniendo como punto de arranque al ámbito parroquial, para facilitar los encuentros y talleres.
II.- Las consideraciones sobre la formula democrática.
Al intentar desarrollar los componentes de la formula democrática que proponemos, invitamos a nuestros lectores a tener presentes los elementos que hemos seleccionado, pero, también a agregar los aspectos que cada uno estime como necesarios, partiendo de sus experiencias institucionales o participativas.
Todos los actores políticos y sociales que se encuentran y se interrelacionan para desarrollar la democracia municipal, incorporando la participación ciudadana en la gestión local, se deben familiarizar con la fórmula siguiente:
Democracia Integral DI = Democracia DDPR + Democracia 3D
En esta fórmula democrática se describen tres componentes específicos, inicialmente pensados desde las entidades parroquiales, pero, adquieren una proyección mayor a partir de sus elementos particulares que afectan la concepción de la Democracia, en contexto de las pautas de la Constitución venezolana de 1999 y los contenidos derivados de la Carta Democrática Interamericana de 2011.
Según estos instrumentos la Democracia es un valor presente en la Sociedad y el Estado, que se manifiesta en la gestión del gobierno y en las actuaciones de los ciudadanos, salvaguardando ciertos principios y contenidos, para relacionar la Democracia representativa con la Democracia participativa, y un vínculo entre Democracia, Derechos Humanos y Desarrollo, con la presencia de la Sociedad Civil y mecanismos de protección internacional.
2.1.- Democracia Integral
El modelo democrático propuesto valora la pluralidad y complejidad evolutiva de la democracia, para dar forma a un sistema complejo y abierto donde la democracia integral expresa sus elementos políticos tradicionales, y se le agregan aspectos económicos, sociales y culturales asociados a los derechos y deberes humanos y valores que muestran la evolución del pensamiento democrático. Al determinar la integralidad de la democracia se asocia a los aspectos propios de la democracia representativa y representativa, una democracia asociada a la gestión del Poder Público y el Estado, pero también, a la sociedad y sus organizaciones cívicas, articulando los derechos y deberes de una ciudadanía vinculada a la educación, la salud, el trabajo, la vivienda y los servicios públicos.
La Democracia Integral, incluye en sus contenidos los aspectos de la democracia política, la democracia social, la democracia económica y la democracia cultural, que se relaciona con los procesos de desarrollo económico y social y la integralidad de los derechos humanos, con la gestión del Estado en el ámbito nacional, estadal y local, considerando aspectos ambientales y territoriales, que superan la democracia formal para integrarse a un criterio de democracia real. Se aplica a una democracia local o municipal, aplicable en la gestión particular de las juntas parroquiales, como órganos representativos de las parroquias, y busca dar sus aportes en la construcción de los elementos democráticos propios de la gestión global municipal, cuyos órganos de representación están en las alcaldías y los concejos municipales.
2.2.- Democracia DDPR
Estamos en el diseño de un modelo democrático donde el ejercicio de la Democracia se relaciona con cuatro elementos conceptuales:
2.3.- Democracia 3D
Estamos en el diseño de un modelo democrático donde el ejercicio de la democracia se relaciona con tres elementos conceptuales:
Los elementos señalados en los procesos indicados, implican pluralidad de sujetos y acciones, debidamente ordenadas que tienen notable correspondencia con los elementos propios de una verdadera democracia participativa y protagónica, ejercitada con pluralismo social y político.
Así tienen cabida las propuestas del pueblo organizado o las referencias a la sociedad civil, ambas expresiones tienen en nuestro país rango constitucional y se asocian al efectivo ejercicio de los medios de participación, señalados en la Constitución y las leyes, que se aplican en el ámbito territorial parroquial o municipal.
Los contenidos y los aportes de la democracia municipal, se orientan por el principio de la democracia participativa y se pueden desarrollar a partir de los elementos expuestos, valorando las características y las realidades organizativas e institucionales de cada Municipio, sin embargo, al iniciar la propuesta por el territorio y las organizaciones de cada parroquia, se pueden lograr progresivamente las condiciones favorables para su viabilidad, desde una perspectiva de dialogo, deliberación y decisión.
Un aspecto a considerar en estas propuestas es la necesidad de la construcción y el desarrollo de una cultura democrática, que tiene como escenario natural la vida interna de las organizaciones sociales y populares, en este sentido, un buen punto de arranque está en los contenidos propuestos por Pedro Trigo Sj., como características de la cultura democrática[4], a partir de los pasos y la estructura que se desarrolla desde la vida interna de las organizaciones y se expresa en sus relaciones externas y en sus acciones concretas dentro de las comunidades.
Si en el tejido social de las entidades parroquiales, se promueven y fortalecen las organizaciones con una cultura democrática positiva, se daría un paso importante en el desarrollo de la participación organizada de las comunidades que integran las parroquias en cada Municipio, bajo este criterio tiene sentido la incorporación de participación social o comunitaria en la propuestas relacionadas con el desarrollo local, atendiendo a sus condiciones de viabilidad, que se construyen mediante el dialogo y la deliberación, como procesos de encuentros y decisiones colectivas.
III.- Las condiciones de viabilidad para el desarrollo local.
Manifestamos que no queremos formular una propuesta democrática en abstracto, por el contrario queremos contribuir con el diseño de una democracia municipal real, con resultados visibles para el desarrollo local de las comunidades, que progresivamente recuperan su confianza en el perfeccionamiento de la Democracia.
Se presenta una propuesta de planificación municipal, cuya discusión y aprobación corresponde al Consejo Local de Planificación Pública, al momento de establecer los programas, planes y proyectos tres aspectos sobre la viabilidad del proceso planificador:
Estos aspectos se corresponden con una visión teórica de la planificación, inicialmente, convertida en normas. El reto es llevarlos a la práctica por la gestión democrática, coordinada y articulada de los consejos de planificación que desarrollan sus actividades con participación ciudadana[5].
En la gestión del CLPP los presidentes o presidentas de las juntas parroquiales tienen responsabilidades específicas asociadas a su rol promotor y al cumplimiento de sus funciones o atribuciones legales[6]. Las deliberaciones y decisiones del CLPP dan forma y contenido al plan municipal de desarrollo, orientando las inversiones prioritarias definidas por cada Municipio, en el contexto de su autonomía, y dar sus aportes específicos al desarrollo integral.
En algunos estudios previos no se ha tenido en cuenta la visión democrática del desarrollo económico y social de la Nación, desde los aportes de la planificación municipal, es el momento de rectificar el rumbo de la planificación pública siguiendo los principios y criterios señalados por el Constituyente de 1999[7].
En este esfuerzo un aporte importante se encuentra en las experiencias de planificación participativa, que se han desarrollado en diferentes entidades municipales de nuestro país, por la ejecución de la política de descentralización o la implementación de los presupuestos participativos.
El Municipio y sus parroquias, entidades locales con una gestión política, económica y social de carácter democrático y participativo, deben ser los promotores iniciales del desarrollo local. Es justo rescatar los criterios de viabilidad que se enunciaban en el texto de la Ley Orgánica de Planificación del 2008, y las referencias de la participación ciudadana, la información y la consulta expresadas en los programas, planes y proyectos de la Administración Pública.
En declaraciones de funcionarios públicos se resalta una constante improvisación en las decisiones y acciones gubernamentales, un indicador en la gestión municipal venezolana, pues los planes y proyectos propios de los CLPP se desconocen o son inexistentes. Se evidencia la falta de acción efectiva de los sectores organizados de la sociedad local, en los términos del artículo 182 de la Constitución, para exigir a las autoridades locales el desarrollo de los elementos de la planificación participativa en los municipios.
No hay que olvidar la presencia inicial de los consejos comunales y los consejos parroquiales en el texto de la Ley de los CLPP de 2002, para validar los componentes de participación popular o social en el contenido de los planes municipales. Y el incumplimiento de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales de 2009, en la metodología participativa del ciclo comunal, para justificar las etapas de la formulación, ejecución y control de los proyectos comunitarios. En la gestión de los consejos comunales, falta la contraloría social, para las transferencias económicas, las acciones y logros de los proyectos comunitarios.
En la etapa 2002 - 2006, se evidencia la alianza o el trabajo en conjunto de las asociaciones de vecinos y los consejos comunales, experiencias organizativas que responden en mucho a instancias de planificación derivadas de iniciativas populares o ciudadanas.
Al señalar los componentes de viabilidad, solo rescatamos criterios asociados al objeto general de las parroquias como territorios locales, administrados por las juntas parroquiales promotoras de la participación ciudadana, en relación directa con la prestación de los servicios públicos locales y la gestión administrativa de los municipios.
La correspondiente evaluación de los criterios de viabilidad enunciados, es uno de los aspectos a tener en cuenta al momento de hacer realidad las propuestas de gestión parroquial y municipal, para garantizar que pasamos de una utopía ideal a una utopía realizable si hay los componentes de la “voluntad de hacer” en los actores políticos y sociales corresponsables de las acciones contenidas en este material.
Los criterios de viabilidad expuestos se deben manifestar en los componentes normativos, institucionales y económicos que resultan exigibles para que los representantes de las juntas parroquiales expresen sus propuestas y debates en el ejercicio de la función de planificación que corresponde en principio a la figura del CLPP. Se evidencia la necesaria relación entre los planes y los presupuestos municipales, que tienen una expresión territorial en las parroquias, así como el componente de participación ciudadana.
Los elementos señalados superan el criterio equivocado de estimar solo los indicadores técnicos de la viabilidad, para desarrollar una visión más amplia en correspondencia con las realidades presentes en las parroquias y en los debates de las juntas parroquiales, con las limitaciones y las oportunidades para el criterio colectivo de las propuestas y los proyectos de los vecinos organizados o las comunidades organizadas en cada Parroquia o Municipio.
Esta manifestación de la planificación democrática y participativa es un elemento que contribuye a concretar en la Comunidad Municipal el transito necesario de la participación política, de contenido electoral, a la participación ciudadana, de contenido social y comunitario.
IV.- Un homenaje necesario
En los días previos a la elaboración de este artículo, el 24 de junio de 2014 día de la batalla de Carabobo, fallece el ex Presidente de la República, Dr. Ramón J. Velásquez, a los 97 años. Abogado e historiador tachirense, un político destacado de la vida democrática venezolana, entre sus funciones públicas están Secretario de la Presidencia, Ministro de Comunicaciones y Presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado. Durante su desempeño en la Presidencia de la República (1993 – 1994) se aprueba una serie de decretos relacionados con el proceso de descentralización, ahora convertido en una política nacional, y se crea el Ministro para la Descentralización.
En 1987 con motivo de la entrega del Doctorado honoris causa en Educación, en la Universidad de Carabobo, este ilustre venezolano destacaba sus comentarios sobre los logros y las amenazas de la democracia venezolana que se instalo en 1958, expresaba la existencia de una democracia secuestrada por los funcionarios del Estado y los partidos políticos. Una democracia en la cual se dio el espacio para expresar las inquietudes participativas de los ciudadanos, finalmente, señalaba dos grandes amenazas del sistema democrático en la Pobreza y el Desempleo. Igualmente, destaca la importancia de las universidades para lograr el desarrollo económico y social de las diferentes zonas de la provincia venezolana, así como, los aportes necesarios en la elaboración del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación. Y ofrece sus comentarios sobre los logros de la educación venezolana durante el período de la democracia y la necesidad de asumir las propuestas de cambios en el quehacer democrático del país.
Llegue a conocer personalmente a Ramón J. Velásquez, durante la celebración de un Encuentro Nacional de Alcaldes de Venezuela, realizado en Barcelona, estado Anzoátegui, mientras me desempeñaba como asesor en el área de Asistencia Jurídica de la COPRE, precisamente, por la época en que terminamos de elaborar y publicar un folleto para la discusión, dedicado a la Propuesta de Ordenanza para el Régimen Parroquial.
Desde la COPRE se impulsó la descentralización como una oportunidad para la democracia, y así se expresó en diferentes documentos, antes y después de la elección de gobernadores y alcaldes en 1989. En esta materia, durante la breve Presidencia de Velásquez, se dieron muchos avances, de allí nuestra inquietud para calificarlo como el “Presidente de la Descentralización”. Al escribir estas líneas se notan referencias a muchas de las ideas expresadas por este Presidente andino, en sus breves alocuciones o entrevistas, sin olvidar sus trabajos escritos y artículos de opinión. En consecuencia, ofrezco este artículo como un homenaje necesario para el Dr. Ramón J. Velásquez.
[1] Delgado Herrera, José G. La Descentralización y los Municipios Participativos. En De la Participación Política a la Participación Ciudadana. UCAB/KAS/Alcaldía de Chacao y Gestión de Cambio, Caracas, 2013.
[2] González Marregot. Miguel. Acerca del Estado Comunal. En De la Participación Política a la Participación Ciudadana. UCAB/KAS/Alcaldía de Chacao y Gestión de Cambio, Caracas, 2013.
[3] Giordano, Juan Manuel. El Municipio y la Municipalidad. Publicaciones del ISAM. Editorial Época, El Salvador, San Salvador, 1988. Págs. 11 – 12.
[4] Trigo, Pedro Sj. Como relacionarnos humanizadoramente. Relaciones humanas entre personas y en la sociedad. Capítulo 2 Cultura de la Democracia, página 33 y siguientes. Centro Gumilla, Caracas, Venezuela, 2012.
[5] Este es el sentido y el alcance inicial de los consejos de planificación mencionados en los artículos 166, 182 y 185 de la CRBV, lamentablemente distorsionados en las sucesivas versiones de sus leyes específicas, en el contexto de la planificación centralizada y las propuestas de la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular de 2010.
[6] Tomamos en cuenta los aportes constitucionales de 1999 y los aportes legales determinados en el 2009 para los CLPP, en los términos de la LOPPM, siguiendo las pautas de una planificación pública, que se ha modificado con una visión ideológica y normativa asociada más a la planificación centralizada que a la planificación democrática, situación que se debe corregir a futuro.
[7] Ver los contenidos de la Constitución Económica y en particular el artículo 299 de la CRBV.
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domingo, 20 de julio de 2014
VENEZUELA: UNA FORMULA DEMOCRÁTICA PARA EL DESARROLLO LOCAL.
viernes, 18 de julio de 2014
VENEZUELA: DEL "PRESIDENTE OBRERO" A LOS EMPLEADOS PÚBLICOS.
Un regalo del “Presidente Obrero” a los trabajadores públicos
Como ya es común en la propaganda del Gobierno, tales anuncios son una nueva burla y un engaño monstruoso hacia los millones de empleados y trabajadores públicos.
El “chavismo crítico” aún no entiende o no le conviene entender que Chávez siempre fue un caudillo al servicio del capital
Pablo Hernández Parra /
Como ya es común en la propaganda del Gobierno, fundada en la manipulación de cifras, la mentira pura y simple, y el ocultamiento de información, tales anuncios son una nueva burla y un engaño monstruoso hacia los millones de empleados y trabajadores públicos. La nueva escala de sueldos y salarios publicados se aprecia en el siguiente cuadro[1]:
¿Qué significa esta tabla y cuáles son las consecuencias para los trabajadores públicos?
En esta semana diversos voceros del Gobierno y del sector privado han anunciado la inminencia de la unificación cambiaria, como condición sine qua non impuesta por la banca internacional para refinanciar la deuda externa, cuyo monto principal para el presente año el gobierno debe cancelar para los meses de septiembre-octubre. Y como ya es de conocimiento público, el Gobierno no tiene los dólares para cumplir con semejante compromiso.
Hasta hoy las posibles tasas de unificación propuestas giran en establecer la tasa de cambio a 25-30 BsF. /$ propuesta por sectores del gobierno[2] y asomada por el banco inglés Barclays. Otra propuesta es elevarla a nivel de SICAD II 50 BsF. /$[3] y la aspiración de los banqueros internacionales de que la unificación se establezca en 70 BsF. /$.
La implantación generalizada que se ha hecho del SICAD II para la mayoría de las transacciones de importación, viajes, etc., no deja lugar a dudas de que la unificación apunta a tener esa base mínima. Sin embargo, la banca internacional considera que unificar a ese nivel, manteniendo el dólar paralelo, es mantener y estimular la corrupción. En todo caso, cualquiera que sea la medida que se tome ella constituirá la legalización de la mega devaluación que ya está en marcha en Venezuela desde marzo del 2013 cuando el dólar paralelo se disparó de 22,80 BsF. /$ a 87,71 en febrero del presente año. En ese sentido comparemos el “alza” salarial anunciada por el Gobierno con las tasas de cambio posible una vez establecida la unificación cambiaria y veamos cual es la realidad del aumento prometido.
En cualquiera de las variantes de la unificación cambiaria propuestas, pero especialmente al nivel del SICAD II que ya está en marcha, la conclusión es clara y categórica: Reducción brutal del costo de la mano de obra venezolana en beneficio del capital financiero[4]. De 738,09 $/Mes a BsF 6,30 según la tasa oficial que el gobierno usa con fines de engaño y manipulación a 93 $/Mes[5], lo que equivale a 3,10 $/hora. De cumplirse la posición de la banca y unificar a BsF 70, además de lo catastrófico que sería para el trabajador venezolano, que lo colocaría en condiciones de semi esclavitud asalariada, podría colocar la rebelión popular en el orden del día que, en definitiva, es el verdadero enemigo y temor que unen a Gobierno y oposición.
Los trabajadores públicos deben adquirir conciencia de que esta devaluación coloca el costo de su fuerza de trabajo a los niveles del trabajador de China, la India y Pakistán, cuyos salarios giran en torno a los 2 a 3 $/día. Mientras tanto, en el Imperio el presidente Obama acaba de decretar el salario mínimo en 10 dólares la hora[6]. El descaro y el cinismo con que actúa este Gobierno contra la población trabajadora no conocen límites, ni se para en escrúpulo alguno, incluyendo la burla y desprecio hacia su propia base de apoyo como es una parte importante de los trabajadores a su servicio.
Abaratar la mano de obra, reducir el gasto social, aumento general en los precios de alimentos, medicina, repuestos, tarifa de servicios públicos, privatizar el yacimiento petrolero, tal es el verdadero legado que Chávez le dejó a los trabajadores y que el dúo Maduro-Cabello cumplen con absoluta fidelidad, pese a las quejas gritos y lamentos del “chavismo crítico”[7],que aún no entiende o no le conviene entender que Chávez siempre fue un caudillo al servicio del capital[8], cuya misión no era otra que conducir a la quiebra al país con las mayores reservas petroleras del mundo, endeudándolo con una deuda “eterna” cuyo monto y poseedores sigue siendo un secreto.
Esta reducción de hecho del salario de los trabajadores públicos, forma parte de los acuerdos previos que se llevan a cabo con la banca internacional, con miras a refinanciar la deuda externa[9], renegociación que no significara en absoluto ni una solución a la crisis, ni mucho menos al fin del desabastecimiento y al aumento de la inflación. Como bien lo estableció el Fondo Monetario Internacional, la crisis que sufre Venezuela se empezará a sentir con toda su crudeza en el 2015 cuando la hiperinflación, el aumento del desempleo y el retroceso económico, incrementen la acción de los verdaderos agentes del “terrorismo, la subversión y de la guerra económica” como son: desempleo, delincuencia, violencia policial y militar, hambre, miseria y pobreza.
Las candelitas que el Sr. Maduro declaró haber apagado en marzo con motivo de las manifestaciones, se están convirtiendo en un incendio, y para empeorar la situación al Sr. Maduro solo le queda aumentar el precio de la gasolina como última medida para evitar que la chispa incendie la pradera. Por ello, la única salida que le queda a la banda militar-política que dirige al país, es pasar abiertamente a la guerra no convencional, tal como lo declarara el general Padrino en meses pasados.[10] Ante la inflación galopante, el desabastecimiento, el aumento del desempleo y de la crisis, para mantenerse en el poder al gobierno solo le queda el recurso de la violencia, que con especial celo viene cultivando y aupando en los últimos años
PATRIA SOCIALFASCISTA: UN FRAUDE DESPÓTICO.
Patria socialfascista: Un fraude despótico
En nombre de la Patria se han cometido los peores abusos y crímenes en la historia.
Todo aquel que se opone al pensamiento facho-bolivariano es enemigo de la Patria
José Rafael López Padrino
A raíz de la llegada de la log
ia militar bolivariana al poder, se ha impuesto un “neolenguaje fascista” al margen de la retórica socialista con que suelen enmascararla. En esta deformación del lenguaje las palabras han sufrido un proceso de destrucción y pérdida de su significado real con la finalidad de limitar su entendimiento y su comprensión.
Conceptos como los de Patria, soberanía, independencia, socialismo, pueblo, libertad, entre otros, han dejado de significar lo que simbolizan. Han sido distorsionados y sacralizados por la casta militar bolivariana a fin de justificar la usurpación del poder, la represión, la tortura y el asesinato político cometidos en nombre de una bastarda revolución.
Como todo movimiento totalitario, el fachochavismo se encargó de falsear y desconceptualizar la noción de Patria como estrategia de su proyecto despótico y militarista. Fraude que le permitió establecer una asociación siniestra entre la imagen del fallecido tte. coronel y el concepto de Patria. Así, hablar del Chávez fue el equivalente a invocar a la Patria y viceversa, hablar de la Patria fue sinónimo de la figura de Chávez. No olvidemos que la ideología nazi-fascista utilizó hábilmente la fusión Patria-líder como mecanismo de control social e instancia de terror masivo en su objetivo de establecer un dominio total sobre la sociedad.
Con base a este concepto de Patria construido a imagen y semejanza del tte. coronel, todo aquel que se opone al pensamiento facho-bolivariano es enemigo de la Patria. Esta perversa concepción la han utilizado los milicos bolivarianos para reprimir, asesinar y aplicar un siniestro terrorismo de Estado, a fin de exterminar “justificadamente” a los enemigos de la Patria (apátridas), quienes representan el enemigo interno del cual hablaba el jurista nazi Carl Schmitt.
La sociedad venezolana avanza de forma inexorable hacia una barbarie que recuerda la vivida por los pueblos alemán e italiano y más recientemente por los países del Cono Sur. Escuchar al milico Padrino López hablar en la Asamblea Nacional de que la gran misión de la FAN es la reconstrucción de la Patria, así como la derrota del mal, nos retrotrae a los tiempos de las dictaduras militares del continente, quienes bajo la excusa de refundar a la Patria y derrotar al eje del mal encarcelaron, torturaron y asesinaron a miles de ciudadanos.
El militarismo fachochavista en nombre de su manoseado concepto de Patria violenta los derechos constitucionales, persigue a los trabajadores, reprime a los estudiantes, promueve la sumisión y enaltece la tortura. Para ellos la palabra Patria se transforma en conjuro, en condena de todos aquellos que nos oponemos a su naufragado proyecto político. Detrás de la revolución caricaturesca del fallecido tte. coronel se esconde un siniestro proyecto salpicado por el dolor y la sangre de las víctimas del salvajismo de la bota militar. En nombre de la Patria se han cometido los peores abusos y crímenes en la historia.
VENEZUELA: SALVEMOS LA UNIDAD
Salvemos la Unidad
En 1956, el PCV, dirigido por Pompeyo Márquez, lanzó la política de conformar la Junta Patriótica para poder derrotar la dictadura de Pérez Jiménez.
Esta es la raíz del problema: la merma en el apoyo popular a Maduro y su cuestionamiento como líder en estos tiempos
José Guerra / Tal Cual
Existen dos grandes contradicciones en el bloque oficialista. La primera es la que existe al interior del PSUV, expresada ella en el reclamo de un sector del partido respecto de la conformación del Alto Mando Político, especie de Buró Político de la época estalinista, que nadie eligió y que se abroga la toma de decisiones, en sustitución de la Dirección Nacional, transformada en una figura decorativa. Ese cogollo estaría conformado por Maduro, Cabello, Cilia Flores, Rafael Ramírez, Darío Vivas, Jorge Rodríguez, Miguel Rodríguez Torres y Tareck el Aisami.
Ese es el poder real, que ha sustituido la dirección colectiva. Con las cartas de Giordani y Héctor Navarro se evidenciaron además los profundos desacuerdos sobre la conducción de la política económica, lo que ha significado un severo cuestionamiento al viraje que plantea Ramírez para enfrentar la crisis.
La segunda gran contradicción es la que existe entre los aliados y el PSUV, que para todos los fines prácticos son objeto de utilería electoral, sin ninguna incidencia en las medidas que adopta el gobierno. Estos convidados de piedra hasta ahora reclaman su espacio al PSUV. Así, el PPT, PCV, Marea Socialista, Círculos Bolivarianos, Redes y un archipiélago de grupos y subgrupos, parecieran estar dispuestos a no seguir siendo los actores pasivos del desgaste del gobierno y demandan posiciones dentro del gobierno.
En medio de la crisis económica, ambas contradicciones se han profundizado y no tienen solución aparente, debido a que la incorporación efectiva de esos partidos y grupos al gobierno haría más difícil y complicada la toma de decisiones duras y urgentes que debe aplicar el Ejecutivo para conjurar el desmadre económico.
Este contexto favorable, de deterioro del gobierno, no ha sido aprovechado plenamente por las fuerzas democráticas agrupadas en la MUD. Hoy esta instancia de coordinación política, principalmente electoral, está también atravesada por pugnas interpartidistas que la amenazan seriamente. Aunque nunca compartí la tesis de La Salida, sus proponentes son una fuerza visible y real que es necesaria para el objetivo principal que no es otro que derrotar al gobierno y gobernar aVenezuela.
Estando de acuerdo en el objetivo estratégico, queda la asignatura pendiente de acordarse en lo táctico, es decir en la forma de vencer al gobierno y conquistar el poder político. Una diferencia en la forma no puede arruinar el esfuerzo unitario. La Unidad es un sentimiento que está consolidado en el pueblo porque éste aprendió que ninguna fuerza individualmente es capaz de derrotar al binomio Estado-PSUV que detenta el poder.
Como referencia conviene recordar que en 1956, el PCV, dirigido por Pompeyo Márquez, lanzó la política de conformar laJunta Patriótica para poder derrotar la dictadura de Pérez Jiménez. Ello permitió entonces conjugar los esfuerzos dispersos de AD, Copei y URD y derrocar a la tiranía. Ninguno de esos partidos podía doblegar a la dictadura. En Chile, la única forma de salir de Pinochet fue con una gran alianza de partidos, enfrentados hasta entonces unos con otros, para lo cual la experiencia venezolana de 1956 fue muy valiosa.
En cualquier evento, sea una Asamblea Constituyente, renuncia de Maduro, movilizaciones de calle, entre otras, siempre sucederá un acto electoral y la conformación de un nuevo gobierno que reemplace al actual. Ninguna fuerza política por sí misma está en condiciones ella sola, de llevar adelante estas tareas. Y a quien piense que puede hacerlo, la historia le reclamará su irresponsabilidad y falta de olfato para ver la realidad del país.
miércoles, 16 de julio de 2014
F.A.N. CHAVISTA?
¿FAN chavista?
I/ BY EDITOR / ON 09/07/2014 AT 9:41 AM /
Detrás de la supuesta unión cívico-militar se esconde una idea sobre la cual hay que alertar y es la de tutelar a los gobiernos, al actual y al que venga.
La FAN tiene mucho que aportar al desarrollo nacional pero jamás su rol debe ser el de brazo armado de un partido político
José Guerra / Tal Cual
Lo decidido por el TSJ ha sido potenciado recientemente por discursos y proclamas, cada una de ellas más grave que la anterior para la democracia venezolana. Muchas veces los problemas cotidianos y la premura no permiten valorar adecuadamente los efectos de acciones y medidas en un ámbito tan delicado como el militar. Vendida con atuendo de doctrina, se establece que el presidente Chávez configuró una tesis que vincula indisolublemente al pueblo con los hombres a quienes la República les encomendó las armas para su defensa. La osadía va todavía más lejos al postular que el presidente Chávez creó un nuevo cuerpo de pensamiento que tiene rango de omnipresencia y que además es infalible.
Eso es lo que permite afirmar que el chavismo existe como estructura de pensamiento coherente y que por tanto la Fuerza Armada Nacional es chavista. Nos vamos a entrar acá a argumentar lo inconstitucional de tal afirmación, que lo es, sino más bien a alertar sobre los riesgos de tal supuesto. El primer experimento de este tipo lo constituyó el Grupo de Oficiales Unidos que en 1945 en Argentina dio un golpe de Estado encabezado por Edelmiro Farrel y Juan Domingo Perón,basado en la hipótesis de que se requería el concurso de las fuerzas armadas para gobernar ante la incapacidad de los civiles.
A partir de allí Argentina experimentó una sucesión de gobiernos militares que arruinaron a ese país y luego costó mucho reestablecer la democracia. Esas ideas permearon por América Latina y los militares encontraron sustento conceptual en procura de gobernar. Pérez Jiménez fue un buen ejemplo de ese militarismo esparcido como virus por toda la región. Con su caída en 1958 se pensó que nunca más existiría un gobierno militar en Venezuela o tutelado por los militares.
Con los dos intentos de golpes de Estado ocurridos en 1992 la situación cambió y quienes participaron en esas asonadas ahora están cobrando con creces sus haberes al tomar parte en ellas. Hoy, aquellos que fueron tenientes, capitanes, tenientes coroneles, entre otros grados, participaron y participan en funciones gubernativas, unos como militares activos y otros como militares retirados hasta el punto de copar en cuestionada gestión, funciones claves en la Administración Pública. Cadivi, la Tesorería Nacional, ministerios y empresas del Estado, gestionados por esos oficiales de la FAN, han sido objeto de cuestionamiento.
Pero tan peligroso para el prestigio y el decoro de la FAN con lo que sucede con el manejo de los fondos públicos, es el hecho una definición de la FAN como chavista debido al peligro que deviene del hecho de que ninguna corriente política es permanente y la FAN sí lo es. La FAN fue gomecista y dejó de serlo aunque ese tirano haya creado unEjército moderno. También fue perezjimenistasy luego de depuesto el dictador en cinco años ya no había un oficial que lo siguiera. De las temibles fuerzas armadas llamadas bolcheviques de la extinta URSS no queda sino el recuerdo.
El llamado chavismo no es ni una filosofía política ni mucho menos un entidad doctrinaria coherentemente labrada. Es más bien un sentimiento que penetró en un sector de la población, hoy claramente minoritario, entre otras cosas por el desastre en que sus legatarios sumieron al país. De allí lo arriesgado de adscribir la institución armada a una formación política. Detrás de la supuesta unión cívico-militar se esconde una idea sobre la cual hay que alertar y es la de tutelar a los gobiernos, al actual y al que venga.
Ante la ineptitud de Maduro para gobernar a Venezuela y frente a su inseguridad y nerviosismo, los sectores más pretorianos lo han cercado y hecho de él un virtual rehén. De concretarse una derrota del PSUV en comicios libres, basados entonces en la tesis de la unión cívico-militar y el supuesto carácter chavista de la FAN, elementos militares pueden embarcarse en una aventura que implique desconocer al presidente electo por el pueblo. Si es chavista la FAN, ¿aceptarán los altos mandos a un presidente que no se avenga con esa corriente política? La FAN tiene mucho que aportar al desarrollo nacional pero jamás su rol debe ser el de brazo armado de un partido político.
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