miércoles, 28 de octubre de 2026

MARÍA CORINA LLEGÓ Y AHORA QUÉ..

 


MARÍA CORINA LLEGÓ: ¿Y AHORA QUÉ?

​El tablero político venezolano está condicionado por un profundo tutelaje extranjero que limita cualquier margen de maniobra autónoma. Ante el descomunal saqueo de los recursos energéticos y mineros, la mayoría de los factores políticos venezolanos —tanto oficialistas como opositores— guardan una sumisión inocultable, evitando cualquier discurso genuino de soberanía, defensa de los intereses nacionales o autodeterminación. En este contexto, la pugna por el poder interno suele reducirse a un concurso para demostrarle a Washington quién garantiza de mejor manera su dominio neocolonial.

​Este escenario responde a dos factores transversales determinantes. Por un lado, el factor estructural: el control geopolítico y económico que ejerce Estados Unidos sobre el país y sus actores políticos. Por el otro, el factor condicionante: la necesidad de estabilidad para asegurar los suministros energéticos y mantener a Venezuela bajo una órbita de influencia directa. Bajo esta lógica, los centros de poder norteamericanos evalúan la dinámica interna en tiempo real. La llegada de María Corina Machado mueve las piezas y acelera posibles decisiones políticas o electorales, evidenciando que la sensación de estabilidad que el régimen anterior ofrecía a Washington ha caducado.

​La hoja de ruta planteada recientemente por el Departamento de Estado —que contempla el nombramiento de un nuevo TSJ y CNE, la declaratoria de ausencia absoluta de Nicolás Maduro y la convocatoria a elecciones presidenciales en un plazo de seis meses— sugiere que la presencia de Machado ha comenzado a incidir en la planificación estratégica internacional. Es probable que Washington asuma que, para sostener su influencia con garantías a largo plazo, es indispensable avanzar hacia una transición política, aun cuando persistan graves crisis económicas, institucionales y de servicios. Para sus intereses, resulta más rentable gobernar estas crisis con un liderazgo legítimo que con una cúpula desgastada, aplicando el pragmatismo de que lo importante es asegurar los resultados.

​Sin embargo, para que este liderazgo logre trascender y participar activamente en unas decisiones que hasta ahora dictaba unilateralmente la diplomacia estadounidense y las cúpulas negociadoras, se requiere una agenda de acción interna muy precisa. Entre las tareas más urgentes destacan:

  • ​Fortalecer a las organizaciones políticas aliadas.
  • ​Movilizar y dar organicidad a la sociedad civil para canalizar el descontento.
  • ​Construir una unidad amplia, inclusiva y libre de sectarismos o soberbia partidista.
  • ​Clarificar ante la ciudadanía la propuesta económica y social para abordar los problemas estructurales del país, así como definir una postura clara frente a los convenios energéticos e internacionales.

​En definitiva, la combinación de organización, movilización social y negociación será la clave para influir de manera significativa en el futuro nacional. La llegada de Machado eleva legítimamente las expectativas y la esperanza de una población golpeada por la pobreza; no obstante, la falta de resultados concretos a mediano plazo podría erosionar tanto esa confianza como su propio capital político.

​Hoy es posible afirmar que la transición ha comenzado: un régimen que se resiste a expirar frente a una alternativa que brega por nacer. El éxito de este proceso hacia una democracia plena dependerá de la integración activa de toda la ciudadanía. Si la transición se reduce a un pacto exclusivo entre cúpulas, el resultado será una simple transacción superficial en lugar de un cambio real de régimen.

​Quedan, por tanto, interrogantes cruciales por responder: ¿Continuaremos bajo un férreo tutelaje extranjero o lograremos una relación de aliados soberanos y respetuosos? ¿Se mantendrá el modelo extractivista impuesto o se diseñará un plan propio de desarrollo económico? ¿Nos encamina esta transición hacia una democracia libre de dominaciones o hacia un protectorado con fachada democrática? El tiempo y las acciones de los actores políticos darán las respuestas.


28/10/2026.


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